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Ganadería sostenible, pacto colectivo

No solo las autoridades ambientales deben velar por crear modelos sostenibles para este renglón de la economía, analistas consideran que debe haber un pacto colectivo, ante la amenaza climática. Hay modelos que ya se han implementado con éxito en algunas zonas del Llano.

La ganadería enfrenta un momento definitivo en el que además de las críticas por el uso de suelo, tendrá que crear modelos que le permitan ser sostenible en un futuro cada vez con menos tierra para hacerla extensiva.

En Colombia, los pastizales con el 36,1%, es la actividad que más emite gases de efecto invernadero en el sector Agricultura, Silvicultura y usos del suelo. Por esta razón, el país empezó a implementar desde hace cuatro años “Ganadería Colombiana Sostenible”, un programa al cual se sumó el Meta este año con el fin de hacer una ganadería más amigable con el medio ambiente.

Un sistema silvopastoril es hacer ganadería en potreros pero combinando el uso de los pastos con otras especies como árboles, arbustos, y pasturas de nueva generación que ofrecen beneficios complementarios como sombra, mejoramiento de los suelos, conservación de fuentes hídricas, entre otros.

Así quedó planteado la semana pasada durante el foro ‘El papel de la ganadería en las sananas naturales de la Orinoquia’, organizado por Parques Naturales, en el que participaron gremios, expertos, finqueros y ganaderos de Meta, Vichada, Casanare y Arauca.

Thomas Walschburger, director de Ciencias de The Nature Conservancy (TNC), uno de los ponentes del foro, admitió que el reto es grande porque además hay muchos intereses internacionales que presionan las decisiones sobre el Gobierno Nacional para que esta región de los Llanos Orientales se convierta en un nuevo ‘Cerrado Brasilero’.

“A pesar de que es uno de los paisajes que podría lograrse por su geografía y características de suelos se lograría ese desarrollo agroindustrial, pero lo que no se está pensando es que el clima no va a variar y seguirá así por siglos, cuando no es así. En el Llano, lo que predicen varios modelos, esas épocas secas se van a extender y que las lluvias serán más intensas, por eso estos suelos son muy frágiles”, dijo el científico.

Para el ambientalista, la declaratoria de áreas de conservación en el Llano no sería suficiente, pues es necesario además crear un diseño de las zonas claves para la recarga hídrica en la montaña y algo muy importante es cómo  se concesionan las aguas, pues hasta ahora no hay criterios técnicos cobre la cantidad de agua que se puede sacar de un río sin afectar peces y flora.

“El gran reto es cómo balancear todo, porque no podemos darle una negativa al desarrollo pues también es importante, pero sí se puede llegar  a modelos que permitan conservar los ríos y los suelos. No creo que eso se logre con un ordenamiento territorial sino con un pacto colectivo con todos los actores en el llano, pero también con los inversionistas que han llegado”, dijo Walschburger.

Durante el foro, se habló de la presión de países como Noruega, que con diálogos de alto nivel gubernamental, buscan modificar los usos de suelo en la Altillanura para poder explotar tierras que hoy son santuarios de flora y fauna.

Planificación predial

Adolfo Galindo Ospina,  del área de Ganadería del Centro para la investigación en sistemas sostenibles de producción Agropecuaria  (Cipav), es aliado del Proyecto ‘Ganadería colombiana sostenible’, el cual pretende convertir 50.500 hectáreas de praderas degradadas a sistemas de producción ganaderos amigables con el medio ambiente, implementados en cinco zonas del proyecto, una de las cuales es el piedemonte llanero.

El ingeniero forestal dijo que sí existen modelos ambientales y que en el Meta se llevan a cabo  procesos desde hace casi seis años con fincas agrodemostrativas para implementar esa sostenibilidad de producción, en el marco del proyecto mencionado.

“El componente arbusto y el manejo del pastoreo rotacional se incluyen como parte del sistema integral ganadero. Se trata de arbustos forrajeros que los animales pueden ramonear y obtener la proteína, asociados a árboles que pueden proveer de sombra. En las sabanas inundables también existen modelos”, explicó Galindo Ospina.

Desde hace nueve años el Cipav viene trabajando con ganaderos propietarios raizales del Llano, en especial en Arauca, donde con diálogos de saberes se ha podido sembrar árboles en la sabana para que sobrevivan a los periodos de alta precipitación.

Los modelos parten de un ejercicio de microzonificación y planificación de predios, indiferente de que sea una zona del piedemonte o de sabana inundable. A partir de ese ejercicio el modelo se adecúa para cada condición de terreno.

“Hay muchos elementos que están obligando a buscar mejores manejos. Eso da la oportunidad para que los investigadores podamos explorar estas estrategias. No buscamos transformar la sabana de lleno, ni cuadricular fincas, sino hallar diversidades”, apuntó el representante de Cipav.

Con todo, la ganadería no es mala per se para la sabana porque esta misma tiene elementos magníficos para poderla desarrollar, como lo es la calidad de los forrajes. Sin embargo el reto es poder equilibrar el sector para no depredar más el suelo.

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Primer corral con llantas en desuso de Colombia, en Villavicencio

Las llantas en desuso se convierten en un foco de contaminación ambiental al tardar entre 250 y 300 años para degradarse naturalmente, razón por la que, generalmente, se queman o dejan en vertederos. Dos soluciones problemáticas por el humo que produce su quema y las enfermedades de plagas transmitidas por roedores e insectos que se concentran en los espacios donde se desechan.

Para mitigar el daño ambiental que genera el residuo dado su inadecuado manejo y disposición final, se han adelantado jornadas de recolección en Villavicencio. Sin embargo, continúa la acumulación en bodegas, patios, veredas, rondas de caños y separadores de la ciudad.

Por eso, Cormacarena en convenio con el Comité de Ganaderos del Meta, construyeron el primer corral con llantas usadas del país. Se ubica en el Parque Las Malocas de Villavicencio y es una alternativa amigable para el ambiente y la economía de los productores de ganado bovino.

Aunque el inventario ganadero ha disminuido a cerca de 22 millones de cabezas en el país, el sector aporta rentabilidad y desarrollo económico a la región, por lo que ha sido importante para la Autoridad Ambiental plantear ideas innovadoras para la prevención y mitigación de impactos negativos a los recursos naturales.

La alianza estratégica propuso un modelo para la construcción de corrales y establos de lechería de bovinos con el mínimo uso del recurso natural, que permite la producción ganadera de manera sostenible en el territorio.

Las llantas usadas obtenidas en las últimas jornadas de recolección realizadas por parte del ente ambiental, sirvieron como materia prima para la construcción del establo, donde se adecuaron con madera conseguida de manera autorizada sin generar daño al medio ambiente.

La Corporación, busca que los ganaderos que confluyen en el Parque Temático Las Malocas, escenario propicio y de vitrina en materia ganadera y agrícola de la capital del Meta, adopten la fabricación de corrales con llantas en desuso para contribuir con la mitigación de impactos ambientales negativos generados por la deforestación.

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Reto: ganadería en menos área

La idea tradicional del sector ganadero de talar bosque para obtener más área de pastoreo, sacrificando los recursos naturales, se replantea. Diferentes entidades implementan sistemas silvopastoriles para que productores metenses adopten alternativas.

 

Un sistema silvopastoril es hacer ganadería en potreros pero combinando el uso de los pastos con otras especies como árboles, arbustos, y pasturas de nueva generación que ofrecen beneficios complementarios como sombra, mejoramiento de los suelos, conservación de fuentes hídricas, entre otros.

En Colombia, los pastizales con el 36,1%, es la actividad que más emite gases de efecto invernadero en el sector Agricultura, Silvicultura y usos del suelo. Por esta razón, el país empezó a implementar desde hace cuatro años “Ganadería Colombiana Sostenible”, un programa al cual se sumó el Meta hace dos meses con el fin de hacer una ganadería más amigable con el medio ambiente.

El proyecto tiene como meta ofrecer asistencia técnica, pagos por servicios ambientales, y apoyo para el acceso a créditos en cinco zonas del país, en alianza estratégica entre la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán-FNG), y el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, entre otras organizaciones.

En el Meta el proyecto ha llegado a municipios como Fuentedeoro, Lejanías, Granada, San Juan de Arama, El Castillo, San Martín y Puerto Lleras. Eduardo Arias, gerente del Comité de Ganaderos del Departamento, expresó que “el programa ha tenido una buena aceptación entre los ganaderos, y ya hubo pagos por compensación”.

Este sistema silvopastoril trae grandes beneficios para el bienestar de los animales, además permite captación de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases que más emiten los bovinos. “Para acceder a semillas hay incentivos, y precios muy favorables, en realidad el costo no es mayor, es simplemente querer implementar este tema y aplicarlo”, expresó Arias.

Actualmente 380 ganaderos hacen parte del programa, y se espera que la cifra supere los 500 productores en el corto plazo.  El programa aún está abierto en los municipios priorizados, y aunque algunos no podrán recibir incentivos monetarios, al vincularse  tendrán otros beneficios de vital importancia para la actividad.

Proyecto Corpoica

Sin embargo, este no es el único proyecto que se lleva a cabo en el Meta. Existe un proceso que lleva ocho años, y está siendo desarrollado por Corpoica en convenio con Ecopetrol. Este tiene como fin reconvertir la ganadería tradicional a través de tecnologías que una vez adoptadas por los productores tienen impactos positivos en la actividad.

El proyecto silvopastoril que se desarrolló inicialmente en 104 fincas del Piedemonte Llanero, ya está siendo replicado en Arauca, Casanare, y otras zonas de la Orinoquía donde se observan cercas vivas, bosquetes, frutales y franjas de árboles que cumplen con las funciones de sombrío, cercados naturales, y conservación de las fuentes hídricas.

La adaptabilidad, y rápido crecimiento a las condiciones de suelo, y clima de la región son las principales características de las especies estudiadas para este proyecto. Éstas son: eucalipto, acacia mangium, yopo, y melina. Otras nativas y de lento desempeño como el caño fistol, aceite, y la simaroa, fueron incorporadas por ser usadas como madera para hacer postes y edificaciones.

La actividad silvopastoril exige que se siembre, y luego se cerque por un tiempo las especies para protegerlas del ganado. “Cuando un productor ve un desarrollo de un árbol que a los 20 o 24 meses está listo para quitar la protección, y que entren los animales es muy motivante”, expresó Guillermo Bueno, MSc. Investigador Corpoica de la Red de Ganadería y Especies Menores.

El sistema también incluye el tema de pastos de nueva generación como Brachiaria y brisantas, las cuales cuentan con más capacidad de carga, y producción de biomasa, lo que equivale a mayor cantidad de animales por área. “También ayuda a la recuperación de pradera, ya que las áreas de pasturas tienen un alto nivel de degradación”, explicó el Experto.

La cobertura de esos suelos con estas pasturas permite la captación de CO2 para reservarlo en el suelo, contribuyendo al tema del calentamiento global. El sistema contempla semillas de leguminosas como fuente de nutrición animal.

Rubén Valencia, director del Centro de Investigación La Libertad y Carimagua de Corpoica, explicó que apalancamientos de otras entidades facilitarían el acceso a pequeños, y medianos productores a estos procesos, principalmente en aquellos municipios donde, antes del proceso de paz, eran zonas vetadas.

 

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