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El regreso a la libertad de 102 especies silvestres

Con estos, ya son 566 los animales víctimas de tráfico ilegal que regresan a su hábitat natural en bosques de la Orinoquia.

Antes de regresar a su hábitat natural, pericos, iguanas, serpientes y una que otra guacamaya, que han sido víctimas de tráfico ilegal y encierro, miran a través de sus jaulas con temor. Están ansiosos. Pareciera que saben que el encierro llegó a su fin.

Y no es para menos, han estado mucho tiempo lejos del sol de la montaña, la lluvia, los árboles y todo aquello que les proporciona vida. Sin embargo, las dolencias y los maltratos hechos por el hombre han quedado atrás.

Esto, como consecuencia de permanecer cerca de seis meses en el Centro de Recepción y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestre de la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, donde fueron sometidos a un programa de cuidado y rehabilitación. Presentaban agotamiento físico, desorden nutricional y estrés. 

Periódico del Meta acompañó a los expertos de la Secretaría Distrital de Ambiente a un trayecto de varias horas de viaje hasta la Reserva forestal de la Sociedad Civil Lagos de Menegua, ubicada a 17 kilómetros del casco urbano de Puerto López, donde fueron puestos en libertad los 102 especímenes.   

Este escenario, que es casi un paraíso natural, se escogió como el hábitat más adecuada para estos especímenes, ya que las condiciones agrosistemicas que la reserva brinda en cuanto a alimento, nichos ecológicos y condiciones naturales favorecen su establecimiento y territorialidad.

El proceso de liberación, que contó con el apoyo de Cormacarena, comenzó a las 5:30 de la mañana: dos camionetas del ente ambiental y tres del Distrito fueron dispuestas para acompañar el trayecto  de regreso de estas especies silvestres  a su hábitat natural . 

En el recorrido hacía su nuevo hogar, los encargados estuvieron al pendiente de los animales, que fueron alimentados e hidratados antes de su liberación. La primera parada para este gran paso hacia la libertad se realizó a las 10:00 de la mañana en la entrada de este paraíso natural.  

Allí,  serpientes e iguanas  regresaron a su hábitat natural. Ya en el corazón de esta reserva y debido a los 30 grados con los que recibió el llano a los visitantes, hubo tiempo para el reconocimiento del campo.

Pasado medio día, el pelotón ambiental avanzó con paso firme y en medio del murmullo de los pájaros, canarios, guacamayas y loros volaron por el horizonte y dejaron atrás las jaulas que los mantenían cautivos.

De acuerdo con la administración distrital, la mayoría de estos animales fueron incautados con la ayuda de la Policía Nacional Ambiental en terminales aéreos y de transporte del centro y sur de la capital del país, donde eran víctimas del comercio ilegal, mientras que otros fueron entregados de manera voluntaria por parte de la ciudadanía.

La recuperación de estos animales estuvo a cargo de biólogos, médicos veterinarios y zootecnistas del Centro de Recepción y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestre de la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, ubicado en la localidad de Engativá.

La condición actual de los especímenes es buena, tanto física, corporal, clínica, y nutricional.  No presentan riesgo de diseminación de enfermedades a poblaciones de fauna silvestre y su comportamiento es propio de la especie a la que pertenecen.  

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Animales víctimas del tráfico ilegal de fauna fueron liberados en el Meta

Los animales fueron incautados en terminales de transporte y plazas de mercado de la capital del Valle del Cauca. Fueron liberados en la reserva natural de la Sociedad Civil El Yurumí, en Puerto López.  

Al menos 204  animales silvestres fueron liberados en la Reserva de la Sociedad Civil El Yurumi,  191 de ellos provenientes del hogar de paso del Departamento Administrativo de Gestión Medio Ambiente de Cali – Valle (Dagma) y 13 del Centro de Atención y Valoración – CAV del Bioparque los Ocarros en Villavicencio.

Entre ellos hay 156 tortugas, 8 boas, 35 loras reales, un grison, un mapache, dos zorros y un garrapatero,  recuperados tras ser víctimas de tráfico de animales y otros entregados, y que el hogar de paso del Departamento Administrativo de Gestión Medio Ambiente de Cali – Valle (Dagma) retornó a su hábitat tras un largo proceso de rehabilitación.

La Corporación para El Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena), en conjunto con el Dagma. la entidad ambiental de Cali, realizó este procedimiento de liberación teniendo en cuenta que la Reserva de la Sociedad Civil El Yurumí, con sus 565 hectáreas, es el hábitat más adecuada para la supervivencia, repoblación, alimentación y establecimiento de estas especies.

Buena parte de estos animales fueron incautados por la Policía Ambiental en terminales de transporte y plazas de mercado de la capital del Valle del Cauca, donde eran víctimas del comercio ilegal, mientras que otros fueron entregados de manera voluntaria por parte de la  ciudadanía.

La recuperación de estos animales estuvo a cargo de biólogos, médicos veterinarios y zootecnistas de la Fundación Paz Animal, entidad encargada del hogar de paso en Cali, y  el CAV Cormacarena – Bioparque los Ocarros, donde estos especímenes por varios años tuvieron que superar los procesos de cuarentena, rehabilitación física y recuperación de su instinto, ya que al momento de ingresar  muchos de ellos presentaban heridas, cuadros de estrés y desnutrición.

La condición actual de los ejemplares es buena, tanto física como corporal, clínica, y nutricionalmente.  No presentan riesgo de diseminación de enfermedades a poblaciones de fauna silvestre y su comportamiento es propio de la especie a la que pertenecen.

El llamado de Cormacarena y Dagma es a no comprar especies de fauna silvestre, cazarlas o capturarlas. 

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También se pagará tasa de compensación por la fauna

Con el propósito de preservar las especies de fauna silvestre y generar recursos destinados a su protección, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible expidió el Decreto 1272 de 2016, que reglamenta la "Tasa compensatoria por caza de fauna silvestre" en el país.

Las tasas son tributos que se cobran a quienes acceden a un servicio que presta el Estado. Para el caso de los recursos naturales renovables, por ser patrimonio de la nación, al Estado le corresponde su administración con el fin de garantizar su conservación y uso sostenible.

La fauna silvestre nativa ha sido utilizada a nivel nacional para diversos fines, y en ese contexto, el Código Nacional de los Recursos Naturales Renovables, estableció que la captura de un animal se clasifica según su finalidad en: caza de subsistencia, comercial, de fomento (referida principalmente a la zoocría), de control, deportiva y científica.

"Con este decreto lo que buscamos es fomentar el uso sostenible de las especies, hacerle frente a las amenazas que se ciernen sobre sus hábitats y combatir su tráfico ilegal", explicó el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Luis Gilberto Murillo.

La tasa compensatoria aplica a 5 tipos de caza, excepto a la caza de subsistencia, y por eso los interesados deben solicitar las autorizaciones respectivas ante las autoridades ambientales competentes, de acuerdo con lo señalado en las normas vigentes. "Además, se deben tener en cuenta los requisitos para la aprobación de su captura, así como las vedas y prohibiciones a la caza establecidas", agregó Mauricio Mira Pontón, jefe de la Oficina de Negocios Verdes y Sostenibles.

La tasa no implica la modificación o eliminación de medidas que restringen el uso o la comercialización de determinadas especies de animales silvestres, como las vedas, las categorías de riesgo de extinción y las restricciones de la convención CITES. "Sin embargo, en el caso de que esto ocurriera de manera ilegal, la tasa será cobrada a los responsables luego de surtido el proceso sancionatorio, sin que ello dé lugar a la legalización de los especímenes decomisados", puntualizó el Ministro.

El Decreto está enfocado a la fauna silvestre nativa y no aplica para las especies de fauna doméstica, introducidas, exóticas o trasplantadas, ni al recurso pesquero, este último administrado por el sector de Agricultura.

Las tasas compensatorias, como los demás tributos de carácter nacional, sólo pueden ser creadas mediante Ley, según lo establece la Constitución Política, y de la misma manera la competencia para eximir del cobro, le corresponde al Congreso de la República y, como lo ha señalado la jurisprudencia, no se puede hacer mediante un decreto reglamentario.

El valor de la tasa

El pago por compensación considera varios factores como las características de la especie, su nivel de amenaza y la condición de su hábitat, entre otros.

La caza comercial, deportiva y de fomento, tienen comparativamente un valor más alto, mientras que los valores más bajos corresponden a la investigación científica no comercial. "Esto, dado que es una actividad que cumple un papel fundamental por la generación de conocimiento científico para la conservación y el manejo sostenible de la biodiversidad", explicó Mira.

Para la investigación científica no comercial el valor a pagar se calcula a partir de la tarifa mínima base de $9.600 pesos por espécimen o muestra (Resolución 1372 de 2016), que al afectarse por los demás factores, como el tipo de caza; da como resultado que los valores por cada espécimen o muestra son de $144 pesos para invertebrados y $768 pesos para vertebrados. Estos valores, según las proyecciones con base en expedientes sobre permisos otorgados entre 2011 y 2013, corresponderían a menos del 1% del presupuesto total de cada proyecto.

El Ministerio aclaró que para el caso de varias especies de invertebrados, debido a su pequeño tamaño corporal y el método de captura no selectivo, no se cobra por el número de individuos que se capturen sino sobre el número de muestras. "Es importante aclarar que no es objeto de cobro la recolección de partes de un animal o productos como las heces, cuando esto no implica la captura de los individuos", explicó Mira Pontón. "Por todo lo anterior, no se considera que este instrumento tenga un impacto significativo sobre la actividad científica al punto que llegue a desincentivarla. Los recursos provenientes del recaudo de la tasa compensatoria se destinarán prioritariamente para la investigación, para la formulación e implementación de programas de conservación y uso sostenible de especies, estrategias para el control al tráfico ilegal, restauración de hábitats, entre otras actividades, en el contexto de la fauna silvestre nativa", concluyó el Ministro.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la INTERPOL, las ganancias originadas por los delitos ambientales alcanzaron entre 91 y 258 mil millones de dólares.

 

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Tráfico ilegal amenaza especies silvestres en el Meta

El comercio ilegal de carne y la venta clandestina de animales domésticos, son los principales delitos que amenazan las especies silvestres en la Orinoquia y considerado por Cormacarena como uno de los principales motores de pérdida de biodiversidad en el país.

Este flagelo se siente con mayor intensidad en la capital del Meta, ya que este municipio  es el punto de confluencia del departamento y  al mismo llegan cargas desde el Ariari, Yopal y otros municipios, facilitando así la comisión de los delitos.  

Carlos Parra, profesional veterinario de Cormacarena, indicó que en el departamento hay sectores donde se concentran ciertos tipos de tráfico, por ejemplo: el comercio ilegal de carne de monte es muy marcado en los municipios de Puerto López, Puerto Gaitán, Cabuyaro y Barranca de Upía.

 El comercio ilegal de animales caseros (loros, pericos, canarios) es alto en los municipios de Vista Hermosa, Lejanías, Mesetas y parte baja del Ariari. Los animales exóticos como dantas, monos grandes, lanudos, marimondas, entre otros, se comercializan con bastante frecuencia en las zonas de Uribe y La Macarena.

Así mismo los municipios de Puerto Rico y Puerto Concordia se caracterizan por la comercialización ilegal de huevos de tortugas, que son vendidos en su mayoría en Semana Santa y mitad de año. Además en las poblaciones de El Calvario y San Juanito se concentran los delincuentes que comercializan ilegalmente con gallitos de roca y aves cantoras.

El profesional de Cormacarena destacó que el avistamiento de delfines en los ríos Meta y Manacacías no es una forma de tráfico, pero sí de maltrato animal ya que las personas no saben hacer de manera adecuada este proceso y lastiman de forma continua a los mamíferos, causando en ocasiones su muerte. 

Para trasladar los animales que son incautados por la Policía durante los operativos de control, Cormacarena tiene en el Meta 172 núcleos de reubicación  en el que se atienden especies de fauna silvestre decomisadas o entregadas de manera voluntaria por ciudadanos.

En estos espacios se atienden animales que no son aptos para ser reincorporados a la vida silvestre ya que poseen problemas físicos, nutricionales o de comportamiento,  producto  del tráfico ilegal de la que han sido víctimas.

Para hacer  el proceso de reubicación de las especies animales recuperadas  después de un decomiso, el procedimiento por el que se guían las autoridades ambientales del Meta,  está contemplado en la resolución 2064 de 2010.

Los animales que están sujetos a estas reubicaciones  generalmente han sido maltratados de forma constante por traficantes, por ello son conducidos a los centros de atención  y valoración con los que cuenta Cormacarena, donde se les realiza atención médico-veterinaria.

 Allí inician una etapa de cuarentena donde se verifica si están sanos y físicamente aptos para ser trasladados a zoológicos o  acuarios que  cuentan con un permiso especial (licencia de funcionamiento de zoológico) consagrado en el decreto 1608 de 1978  que le permite a estos establecimientos la tenencia en un plan de colección o de colecta y la exhibición de las especies.

Carlos Parra explicó que los animales de zoológico tienen dos fines primordiales: uno es de exhibición, y el otro de investigación y educación que se consiguen  a través de estudios hechos a las especies que se encuentran en estos lugares de reubicación.

Los centros de atención, valoración y rehabilitación están bajo la administración y cuidado de organizaciones no gubernamentales que se especializan en el cuidado de especies determinadas. En el país hay centros de atención para cenartras (osos hormigueros, perezosos  y armadillos). También hay  zoocriaderos que son establecimientos sujetos de licencia ambiental, los cuales han cumplido una etapa de investigación en la que el zoocriaderista le demuestra a la autoridad ambiental que el plan de manejo y las estrategias de producción de animales son buenas, y permiten establecer una población que no entra en declive sino que se mantiene.

Red de amigos de la fauna silvestre contemplado dentro de la resolución 2064 de 2010, que está orientado por personas jurídicas, que manifiestan libremente ante la autoridad ambiental la disposición y querencia de tener animales silvestres bajo su cuidado. Para el caso del departamento del Meta equivale a lo que se conocía como los núcleos reubicadores de fauna silvestre.

En estos lugares, explicó el profesional de Cormacarena, se les prestan las mínimas garantías de alimentación, nutrición y bienestar a estos animales que no pueden ser sujetos de liberación y que deben terminar sus días en cautiverio.

El funcionario indicó que estas especies silvestres afectadas no se pueden tener como mascotas caseras, ya que necesitan de un habitad especial que les permita su desarrollo, por ello hizo la invitación a que se deje en libertad a estos animales y se evite su comercialización ilegal. 

 

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