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‘Es una serranía que solo está en el Meta’: Linda Orjuela

Parques Naturales trabaja en el desarrollo de un documento que permita proteger un sitio hasta ahora poco conocido pero sobre el cual podría haber intereses mineros.

La Serranía del Manacacías es una especie de paraíso con una geografía que no se ve en ninguna otra parte del país, con fauna y flora propias exclusivamente de este sector que tiene confluencia entre los municipios de San Martín, Puerto López y Puerto Gaitán.  El sitio podría convertirse el próximo año en una de las zonas de reserva más importantes del departamento del Meta. Su declaratoria de área protegida sería estratégica para cumplir con los compromisos internacionales adquiridos por Colombia para defender su biodiversidad y ecosistemas.

Periódico del Meta (PDM) dialogó con Linda Orjuela Parrado (L.O.), una de  las ingenieras forestales  que más sabe de reservas y áreas protegidas en el Llano y quien desde la Dirección Territorial Orinoquia de Parques Nacionales Naturales (PNN) lucha para que se cumplan los trámites necesarios que permitan proteger este desconocido lugar en las sabanas del Meta.

PDM: ¿Qué hace Parque Naturales?

L.O.: Somos una entidad adscrita al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible que administra el Sistema de Parques Naturales; estamos divididos en territoriales que para el caso de la Orinoquia comprende los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada. Aquí confluyen seis Parques Naturales: Sumapaz, Chingaza, Picachos, Macarena y Tinigua, en el Meta y Tuparro, en el Vichada.

PDM: ¿Qué son las áreas protegidas?

L.O.: Es el conjunto de actores sociales y estrategias e instrumentos de gestión que se articulan en las áreas, para contribuir a los objetivos de conservación. Parques Naturales coordina con ONG, entidades territoriales y comunidades para hacer efectiva esa conservación, ya que el país tiene compromisos para garantizar que la biodiversidad no se pierda.

PDM: ¿La idea es que esas áreas no sean intervenidas para nada?

L.O. No. Lo que se busca es “saber usar” los recursos naturales. Conservar es usar lo que se tiene de una manera adecuada sin que se agoten indiscriminadamente dichos recursos.  No se puede pensar que vamos a volver a los ecosistemas de hace tres siglos atrás, pero sí podemos lograr que aquellos que están en buen estado se puedan en un futuro mantener así.

PDM: ¿Cuál es el reto de Parques Naturales?

L.O.: Justamente buscamos avanzar en ampliar y crear áreas de conservación que permita un ejercicio con las comunidades, mediante el uso sostenible. Las áreas protegidas tiene categorías y algunas son más restrictivas que otras ya que incluso en varias la gente puede trabajar en ellas, como lo son los Distritos de Manejo Integrado.

PDM: ¿Cuántas hay en el país?

L.O.:  En el país tenemos 59 áreas protegidas. En la Orinoquia hay seis. Pero también existen otras categorías que son por ejemplo las Zonas de Reserva Forestal,  Áreas de Recreación o Distritos de Conservación de Suelo.

PDM: ¿Cómo está la Orinoquia?

L.O: El país avanza en 15 procesos de nuevas áreas protegidas, cuatro de las cuales están en la Orinoquia: En Arauca, Sabanas Humedales de Arauca y Cinaruco; en el Vichada, que son las Selvas Húmedas Transicionales de Cumaribo y en el Meta la Serranía del Manacacías. De las territoriales de PNN es la apuesta más grande.

PDM: ¿Qué es Serranía del Manacacías?

L.O.: Aún no tenemos un polígono propuesto, es decir, no tenemos un área determinada pero incluye a los municipios de San Martín, en mayor proporción;  Puerto López y Puerto Gaitán. La intención es llegar a saber con exactitud qué es lo que debemos proteger. Sabemos que la misma serranía ondulada y quebrada debe ser protegida pues tiene ecosistemas asociados a un potencial hídrico muy fuerte. Este territorio tiene un buen nivel de conservación.

PDM: ¿Por qué urge protegerlo?

L.O.: Es un momento histórico porque hay voluntad política e institucional. La Serranía del Manacacías está priorizada porque se deben conciliar los intereses que hay sobre esta zona. Si no tomamos acciones estos territoriales tendrán vocación para otros desarrollos que pueden ponerlo en peligro. Estas sabanas, estas serranías no las encontramos en ninguna otra parte del mundo, tenemos un ecosistema que sólo está en el Meta.

PDM: ¿Con quiénes están trabajando?

L.O: PNN hizo alianza con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y con el Fondo Internacional para la Conservación de la Vida Silvestre quienes aportan los científicos que conocen el territorio

PDM: ¿La actividad minera es un riesgo para la Serranía?

L.O.: Mediante una resolución se define que hay una zona de exclusión minera durante un año para poder avanzar en el proceso de declararla Área Protegida. No significa que esa sea el área protegida. Hay áreas que permiten ciertos usos. En estos momentos no puedo decir qué actividades serán permitidas y cuáles no, pero la misma lógica del territorio se puede ir reconociendo.

PDM: ¿Cuándo estará definida el área que debe protegerse en la Serranía?

L.O.: Esperamos tenerla para el 2018. A uno le gustaría que esto fuera más rápido pero es un proceso técnico que requiere de tiempos. Lo ideal es que antes de finalizar el Gobierno Santos ya esté lista la declaratoria.

PDM. ¿Qué le garantizaría a la Serranía ser área protegida?

L.O.: A veces como población no reconocemos los servicios ambientales que nos ofrece  la naturaleza. El agua, la fauna, el bosque son servicios que nos da la tierra. Mediante la definición de un área de conservación logramos que haya equilibrio para que esos servicios se mantengan sin agotarse.

PDM: ¿Lo ideal es conservar toda la Serranía?

L.O.: Buscamos proteger una muestra. Así quisiéramos no podríamos conservarlo todo porque el territorio debe buscar un equilibrio en su ordenamiento y hay comunidades que necesitan usarlo porque entonces no podrían vivir. Se busca es que todos los intereses concilien y se gestione de una buena manera ese territorio.

PDM: ¿La gente hace parte de ese proceso?

L.O. Por supuesto. El área protegida no es una isla sino que debe tener la articulación de todos para que la gestión sea efectiva y se cumplan los objetivos de conservación para lo cual se creará. Es muy bueno crear estos proyectos de manera participativa.

PDM: ¿Más o menos cuánta extensión tendría esta área?

L.O.: Aún es impreciso decirlo. La resolución de exclusión minera comprende 240.000 hectáreas pero la declaratoria podría reducirla, ampliarla o apuntar a otra parte, en la medida que se tenga más información sobre los valores naturales.  

 

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Serranía La Lindosa, riqueza de plantas acuáticas

Durante las visitas a los caños y charcos de este lugar ubicado en San José del Guaviare, se encontraron 58 especies agrupadas en 43 géneros y 25 familias de plantas acuáticas; 19 de las especies encontradas son nuevos registros para el departamento.

Según explica Duvier Jeffry Atuesta, biólogo de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), uno de los hallazgos más importantes es la especie Macarenia clavigera, comúnmente conocida como “algas rosadas” (pese a que es una planta con flor y no un alga), ya que hasta ahora había sido considera endémica de la Serranía de la Macarena (Meta, Colombia).

“Esta especie es emblemática y constituye uno de los principales atractivos de Caño Cristales. Este reporte tiene importantes implicaciones desde el punto de vista biológico, pues permite ampliar el área de distribución de la especie y da soporte a ideas sobre el origen común entre la Serranía de La Lindosa y La Macarena. Además, puede tener implicaciones en el turismo del Guaviare y en la conservación de este ecosistema”, añade.

Entre las muestras vegetales recolectadas, las familias que más se presentaron fueron las Poáceas (familia de los pastos) con 13 especies, seguidas de las Ciperáceas (cortadera) con nueve especies, Eriocauláceas (flor del Guaviare) con cinco especies, Melastomataceae (sietecueros) con tres especies y Fabáceas (legumbres) con dos especies.

El género más representativo fue Utricularia, con cuatro especies, el cual es llamativo por la belleza de sus flores y su alimentación mediante la captura de pequeños organismos.

El investigador Atuesta amplía que las plantas acuáticas son muy importantes porque constituyen un refugio para el desove y un alimento para muchos organismos. También para el humano han sido fuente de alimento, medicina, fertilizantes, ornamentación y materia prima para la elaboración de diversos productos artesanales e industriales.

Así mismo destaca propiedades como la captación de metales pesados, lo que les ha dado a las plantas acuáticas un gran potencial para remediar fuentes de agua contaminadas.

Pese a esto, existen pocos estudios nacionales y mundiales de estas plantas, lo que dificulta el entendimiento del grupo, las técnicas de campo que se deben emplear y el trabajo en el laboratorio.

En cuanto a la Serranía de La Lindosa, esta pertenece a una de las formaciones rocosas más antiguas del planeta, el Escudo guayanés, con más de 500 millones de años. Esta región guayanesa es compartida por los países del norte de Suramérica como Surinam, Guayana Francesa, Guayana, Venezuela y Brasil, y a Colombia llega en su parte oriental.

Otro de los aspectos destacados de la Serranía es su localización al norte del municipio de San José del Guaviare, una zona considerada como transición entre los Llanos (Orinoquia) y la selva (Amazonia).

La serranía representa el principal sitio turístico del Guaviare; allí se asientan algunos grupos campesinos e indígenas, y sus caños abastecen de agua potable al municipio. Pese a este valor agregado, por su cercanía al casco urbano del municipio y a la creciente actividad turística, se ha convertido en un área vulnerable.

Ante esta situación, el biólogo Atuesta creó una guía de plantas acuáticas para mejorar un poco el nivel de conocimiento en esta zona del país y para presentar información taxonómica de este grupo de plantas que ha sido poco explorado.

Para la elaboración de la guía se describió cada especie encontrada y se registró su forma de vida según cuatro categorías: sumergida, flotante libre, hojas flotantes (ancladas al suelo y con sus hojas flotando) y emergentes (con parte de su cuerpo sumergido y parte emergiendo sobre la superficie del agua).

Además se incluyó información del tipo de suelo sobre el que crecía, datos sobre su distribución local y global, y un registro fotográfico de cada planta con sus estructuras vegetativas o reproductivas.

En la actualidad se sigue trabajando en el proyecto y se ha aumentado el nivel de muestreo de la zona; de hecho, según datos del investigador, la recolección ya alcanzó las 84 especies de plantas acuáticas, entre las que se incluyen, además de plantas con flores, otros grupos como los helechos y briófitos.

Se espera que la información obtenida sea útil para fortalecer los planes ecoturísticos adelantados en el municipio, evaluar el impacto de la actividad humana y generar futuros planes de conservación.

En la guía se incluye una gran cantidad de fotografías, ejemplos y un glosario, para que sea accesible no solo para la comunidad científica, sino también para el público en general.

“Con esto se pretende mostrar la riqueza de las plantas acuáticas, que las personas las reconozcan, entiendan su importancia y los investigadores se motiven a seguir estudiándolas”, concluyó el biólogo.

 

 

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