Menu

                 

El cuento desconocido de ‘Liberado’

Juan Francisco Suescún probó varias carreras como profesión y eligió al final estudiar mercadeo en la Unillanos. Es uno de los cuenteros más reconocidos que tiene Villavicencio y cofundador de ‘El Butaco’, cuenta la historia de timidez y bullying que afrontó de niño.

Contar cuentos no es su hobby, es su pasión. Ir por las calles de la ciudad imaginando, recreando, escuchando, animando, riendo, materializando sueños e ideas, es parte de sí mismo, de su vida. Y es que para Juan Francisco Suescún o ‘Liberado’, como lo conocen en las calles de la cuentería,  no existe el mundo sin cuentos. Pero no los que le cuentan, sino los que ha vivido a lo largo de los años, entre la alegría y la tristeza, la distancia de su hogar y la constancia de alcanzar sus ideales.

Suescún es un llanero que, aunque nació en Villavicencio pasó gran parte de su infancia en San José del Guaviare. Creció entre historias, un poco de tierra, de pueblo, de sabana, un sol veranero y unas noches forradas de estrellas.

“Mi padre se fue a trabajar a San José del Guaviare, pero mi mamá trabajaba acá en Villavicencio. La situación era difícil, sin embargo, mi madre tenía el sueño de formar una familia y dejó todo, absolutamente todo por mi papá. Ella quería que yo creciera con un padre”, recuerda.

“En ese momento San José era una zona muy azotada por la violencia y aún así nos fuimos a vivir allá, era donde había trabajo. Y, me crie en ese lugar, bajo todas las costumbres de un niño de pueblo. Andaba descalzo por las calles.  Mi mamá me regañaba todo el tiempo y era feliz jugando los juegos de la cuadra”, añade.  

Aunque todo era un sueño, Juan Francisco tuvo días muy grises en San José. En ese hermoso y paradisiaco lugar, como lo describe él, fue víctima de bullying, lo cual lo marcó bastante.

“Era un niño muy reprimido, callado e inexpresivo. Todo eso me hizo ensimismar mucho, meterme en mi mundo”, afirma Juan Francisco.   

Como muchos otros niños, el joven pensó que era mejor no compartir con sus padres el acoso del que fue víctima. “Mi padre es ingeniero agrónomo y se la pasaba mucho en el campo.  Mi madre es secretaria y se la pasaba la mayoría de su tiempo en una oficina y pues yo lo menos que quería era incomodarlos con mis problemas, ellos ya tenían los suyos”, recuerda.

Los tiempos tristes se fueron cuando en búsqueda de alternativas que le permitieran superar ese episodio de acoso, llegó a la radio. Con tan solo 10 años, se integró al programa Jarabu Macano, que era liderado en su mayoría por jóvenes y niños de su edad.  Allí, detrás del micrófono, olvidó sus miedos y empezó a generar liderazgo en su grupo de trabajo y a sobresalir sobre algunos de sus compañeros. También,  realizó cuñas radiales, siendo voz niño, para Caracol y RCN radio en San José del Guaviare.

Confiesa que, aunque tenía buena voz y una de sus maestras le decía que tenía mucho talento y lo alentaba a seguir por el camino de la radio, alguna vez sintió miedo. Aunque a pocas personas le decían eso, no dudó en su propio talento: “Cuando tú eres bueno y te metes en la cabeza que eres el mejor, logras sacar a delante lo que sea”, enfatiza.

En esa época Juan Francisco recuerda que  tenía pocos amigos. Su única compañía eran los muñecos y el televisor, de los que sacó su gran imaginación y que lo han llevado a destacarse como cuentero en la ciudad de Villavicencio.

Sus estudios de primaria los realizó en el colegio Alfonso López Pumarejo, en San José del Guaviare. Y su secundaria en el colegio Cofrem de Villavicencio, a donde llegó a la edad de 12 años

“Mi mamá me mandó a Villavicencio a vivir con mi abuela, con el sueño de que saliera adelante. Me dijo que yo era muy talentoso y que ese talento tenía que florecer”, explica el joven cuentero. 

Reconoce que, aunque esta fue una decisión difícil, ha sido el camino que lo ha llevado al éxito. Y que pese a que su madre se perdió parte de su infancia y juventud, siempre ha estado a su lado apoyándolo en cada paso que da.

Su paso por el colegio estuvo marcado por los concursos de oratoria. De noveno a décimo ganó todos los concursos municipales y algunos departamentales en esa disciplina. Le iba bien en las exposiciones y recibía muchos elogios de sus profesores y compañeros. Sabía que su futuro estaba en la palabra.

Antes de salir del colegio, hizo una técnica empresarial en publicidad y diseño gráfico. Se graduó como bachiller en el año 2010 y en ese momento quería comerse el mundo y ser publicista, aunque confiesa que por su mente también pasaron carreras como comunicación social, mercadeo y publicidad, comunicaciones y teatro. Al final terminó estudiando mercadeo en la Universidad de los Llanos.  

Entró a esta alma mater con el firme deseo de seguir haciendo oratoria, pero  no encontró  posibilidades. Sin embargo, halló algo más valioso: la cuentería. Esta disciplina le llamó mucho la atención, entonces recuerda que empezó a buscar con compañeros a un cuentero y ese cuentero le mostró otro cuentero y así empezó  asistir a diferentes talleres.

Aunque toda su carrera fue estudiante becado, su madre pensaba que el tema de la cuentería lo iba a llevar por mal camino. “Mi mamá me dijo: ‘Cómo así que hablando en parques, pidiendo monedas en parques, qué es esa vaina, para qué está estudiando entonces, usted me va a descuidar la universidad. Y yo le respondí: “mire mamá yo estoy becado, yo le respondo”, recuerda.

Y entonces empezó a enviarle dinero a ella de lo que  se ganaba haciendo cuentería. Las monedas se fueron convirtiendo en billetes y su mamá le dijo: “Y usted de dónde está sacando tanta plata si usted está becado y le dije: “mamá, de la cuentería”.

En ese entonces me ganaba 150 mil pesos la hora. Desde ese momento, más o menos en tercer o cuarto semestre mi mamá se volvió mi fan número uno.  Y empezó apoyarme. Me dijo que si era lo que quería hacer que siguiera adelante.

Hoy es uno de los referentes de la cuentería en el Meta y su sueño es poder seguir expandiendo sus cuentos en lejanos escenarios y hacer de la palabra una puerta a la imaginación. 

Leer más ...

Los abuelos del país cuentan sus historias

Historias en Yo Mayor, el único concurso que premia el talento narrativo de las personas mayores de nuestro país, anuncia su sexta edición, cuya temática girará en torno a relatos de esperanza  y tradición. El concurso Historias en Yo Mayor es organizado anualmente por la Fundación Saldarriaga Concha y la Fundación Fahrenheit 451 con el propósito de destacar el valor, la creatividad, la memoria, la capacidad y el esfuerzo de las personas mayores de 60 años de edad. 

Los colombianos residentes en cualquier rincón del país que deseen participar,  podrán inscribirse hasta el 7 de octubre en las categorías oral o escrita, enviando aquellas historias de su autoría a través de la web oficial del concurso www.historiasenyomayor.com. En un detallado tutorial ubicado en el site estarán publicados los pasos para adelantar  la inscripción y el envío de las historias.

Las personas que participen en la categoría escrita desde las ciudades de Bogotá, Cali,Tunja, Duitama, Sogamoso y Buenaventura también podrán entregar sus narraciones en formato físico a través de las bibliotecas y centros culturales acreditados para tal fin.

Los ganadores de Historias en Yo Mayor, elegidos por un jurado calificado, podrán obtener premios de hasta dos millones de pesos ($2.000.000) que serán entregados durante la ceremonia de premiación, que tendrá lugar a comienzos del próximo año en Bogotá. El público también escogerá a tres ganadores de la categoría oral por votación popular desde la web oficial.

Las historias ganadoras y las menciones de honor de la categoría escrita se publicarán en un libro de antología, que busca conservar estas piezas literarias como parte importante del acervo cultural de la nación y, por supuesto, para ser difundidas entre las nuevas generaciones.  Por su parte, las historias de la categoría oral que resulten premiadas o que obtengan menciones honoríficas se registrarán en formato audiovisual, narradas en las voces de sus propios autores, y se pondrán en línea en un micrositio especial.

Desde sus inicios, Historias en Yo Mayor ha recibido más de seis mil historias escritas y orales, producto del ingenio, la creatividad y los recuerdos de los adultos mayores de nuestro país.

Acciones múltiples para motivar

Este año Historias en Yo Mayor desarrollará laboratorios exprés para motivar la participación de las personas mayores y brindarles herramientas narrativas que los ayuden a expresar sus ideas tanto de forma oral como escrita.  Estos talleres de formación se realizan en Bogotá, Tunja, Duitama, Sogamoso y Buenaventura, nuevas ciudades priorizadas en esta versión.

Por otra parte, y específicamente para apoyar a los narradores orales, se adelantarán  jornadas de grabación de historias en diferentes ciudades del país, con el fin de  vencer las barreras tecnológicas y estimular la participación de las personas mayores en Historias en Yo Mayor. Bogotá tendrá 5 estaciones de grabación durante todo el periodo de convocatoria al concurso.

Así mismo, Historias en Yo Mayor se posiciona como una herramienta importante para fortalecer el vínculo y el respeto entre generaciones. Por esta razón, la Fundación Saldarriaga Concha y la Fundación Fahrenheit 451 invitan a los jóvenes a motivar a las personas mayores de su entorno a participar en el concurso y, además, apoyarlos en el uso de las tecnologías como soporte y medio de inscripción.  Durante esta nueva edición de Historias en Yo Mayor se realizará la sensibilización de grupos de jóvenes en colegios y universidades seleccionados de la capital.

La Fundación Saldarriaga Concha, una institución con más de 44 años de labor en la construcción de una sociedad incluyente, busca mejorar la vida de las personas con discapacidad y las personas mayores. Entre tanto la Fundación Fahrenheit 451, una organización sin ánimo de lucro con más de 9 años de trabajo, ha enfocado sus esfuerzos en el diseño y ejecución de programas culturales que promuevan a la literatura como herramienta de cambio social.

Leer más ...

Cuentería en Villavicencio: espacio para la tradición oral

La cuentería es el arte de contar historias. En Villavicencio  existe un grupo dedicado a este oficio al que se le conoce como  El Butaco, conformado por 15 artistas entre los que se destacan cuenteros, comediantes y magos.

Este grupo escénico cumple seis años de trayectoria artística en la ciudad de Villavicencio, y se ha convertido en uno de los espacios más grandes que tienen los jóvenes llaneros para hablar de cultura.

El Butaco ha logrado mantenerse vigente por más de 5 años. En la iglesia del Templete, cada viernes en la tarde se reúnen más de 600 jóvenes  de todos los estratos a oír historias de diferentes enfoques narrativos.

Esta plaza es catalogada como uno de los espacios más grandes de cuentería de todo el país. Allí se han presentado artistas nacionales e internacionales, y algunos comediantes con reconocimiento, al igual que cuenteros con  más de 15 años de experiencia en escena.

Otro de los espacios con los que cuenta El Butaco es El Parque de los Artesanos, en este lugar la asistencia no es masiva, sin embargo  su público es un poco más exigente y gracias a esto el colectivo ha llegado a superar sus propias expectativas.

El Butaco se ha caracterizado por su responsabilidad social con los jóvenes y niños de la capital del Meta. Entre sus acciones se destacan la educación que ofrecen desde la oralidad a  los jóvenes de bajos recursos de algunos barrios vulnerables de la ciudad que no pueden asistir a eventos culturales. Así mismo resaltan su trabajo con abuelos y niños en condición de discapacidad a los que visitan cada vez que se genera la oportunidad.

Una de las premisas que tiene este grupo es que las personas que vayan a compartir este espacio narrativo salgan de la rutina y aprendan de forma divertida lo que es la cuentería.

Reconocimientos

Los cuenteros que hacen parte de El Butaco han recibido diferentes premios que los destacan no solo en la capital llanera, sino en otros espacios a nivel nacional dedicados a este mismo arte.

Pipe García hace parte del  colectivo artístico y  aseguró  que este espacio les brinda grandes experiencias a los jóvenes. En su caso le ha permitido ser telonero de Alejandro Riaño, reconocido ‘comediante de la noche’ y también viajar a Guainía a presentarse en el Festival de Cuentería.

Así mismo ha participado en proyectos con Corcumvi, ‘En el Parque Nos vemos y le Cuento’, al igual que en todos los festivales internacionales de cuentería que se realizan en Villavicencio.

 

 

Leer más ...
Suscribirse a este canal RSS
Bookmakers bonuses with gbetting.co.uk click here