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Proyecto pionero en Meta llevó salud visual y auditiva

La aplicación de este ejercicio podría ser base para generar políticas públicas que beneficiarán a poblaciones rurales apartadas, en especial niños y adultos mayores. El Proyecto fue aprobado por medio de OCAD y financiado con regalías.

El proyecto “Construcción de Acciones Saludables en Salud Visual, Auditiva y Comunicativa” se desarrolló durante 11 meses en los 29 municipios del Meta y dio sus frutos. Hoy el departamento cuenta con cifras actualizadas sobre salud visual y auditiva de los sitios más alejados del departamento. Los resultados son sorprendentes, y la información recolectada será la base de políticas públicas que ayuden a mejorar la salud de estas poblaciones.

El proyecto, que fue aprobado por OCAD, y adjudicado por licitación pública a la Unión Temporal Plan Decenal de Salud Pública del Meta, conformada por Ópticas Dr. Mejía, Centro Oftalmológico Oriental, y Audiomet S.A.S, desbordó las expectativas, y terminó por atender y capacitar población fuera de su objeto social, entregando donaciones de ayudas ópticas (gafas) con aprobación del Ministerio de Salud, acción que tampoco estaba prevista dentro de la ejecución.

Según Mario Duque, del Centro Oftalmológico Oriental, la población objetivo del proyecto fueron niños de 0 a 14 años, y adultos mayores de 60 años. En el primer caso, las enfermedades visuales más comunes son miopía, hipermetropía, y estigmatismo; en el segundo primó la presbicia, la catarata, y el estrabismo. Cerca de 2.600 anteojos fueron donados en los casos más severos.

  Sandra Sánchez, audióloga del proyecto, expresó que se capacitó a los docentes en la detección de problemas auditivos de sus estudiantes, y a la comunidad en general sobre cómo cuidar sus oídos. En niños la enfermedad más común encontrada fue la otitis en algunos casos por sumersión frecuente a fuentes hídricas contaminadas; y en los adultos mayores la hipoacusia (disminución de capacidad auditiva) por probables factores de ruido de herramientas de trabajo como guadañas, o agentes citotóxicos.

Según Martha Arciniegas, gerente del proyecto, se capacitaron 6.100 personas, principalmente madres comunitarias, líderes comunales, y padres de familia, aunque la meta de exigencia era 4.290. En cuanto a la atención se tenían presupuestadas 46.100 consultas, de las cuales 2100 iban dirigidas a neonatos (niños menores de un año), sin embargo, se superó el 100% de las metas llegando a un 143% de personas atendidas.

Uno de los mayores logros de este proyecto, que terminó sus actividades el pasado mes de mayo, está en los datos recopilados que se convierten en la base sobre la cual se apoyarán las Secretarías de Salud Departamental y Municipales, y así corregir falencias como la falta de capacitación de enfermeras y médicos en la detección temprana de defectos visuales y auditivos, factor que no está permitiendo las intervenciones y remisiones a tiempo.

César García, epidemiólogo del Proyecto, responsable de analizar la información que se recogió en los 29 municipios, y quien consolidó dichos datos para ser presentados a la Secretaría de Salud Departamental, explicó que existen tres hallazgos que llamaron la atención dentro de los resultados obtenidos.

García encontró que el departamento del Meta tiene una prevalencia de defectos visuales y auditivos casi el doble a la media nacional, teniendo como referente el Análisis de Situación de Salud Nacional realizado el año pasado.

Un dato bastante revelador, teniendo en cuenta que la información se acerca más a la realidad en contraste a otros informes que puedan tener otras entidades de la salud, ya que fue tomado en terreno con todos los profesionales sin ningún tipo de barrera, con un mayor acceso a la población especificada.

El segundo aspecto hace referencia al casi nulo acceso de la población a especialistas de la salud. “Tenemos municipios donde en el último año no ha llegado un optómetra o un oftalmólogo, ni un fonoaudiólogo, de hecho, no los conocen, la única forma de acceder a esos servicios es ir a la capital del Departamento, o ir al Hospital Departamental de Granada”.

Además, el Epidemiólogo agregó que “esto es preocupante porque existen diagnósticos que solo sí se detectan tempranamente se logran curar. En el caso de los niños, se les puede prevenir discapacidades muy severas, trastornos en el aprendizaje y el desarrollo psicomotor”.

El tercer factor encontrado está relacionado con las barreras que existen de las Empresas Promotoras de Salud (EPS-S), por ejemplo, en el caso de enfermedades ya diagnosticadas como la catarata o la retinopatía en adultos mayores, la posibilidad de que accedan a consultas con especialistas para tratamientos o correcciones es muy baja, ya que las citas son dadas a largo plazo, y las autorizaciones para cirugías pueden demorar años ante la falta de tiempo, desplazamiento, y dinero para ser gestionadas.

Por esta razón, Arciniegas expresó que estos resultados permitirán que las autoridades competentes adelanten propuestas para mejorar la atención por parte de las EPS-S en las zonas rurales del departamento.

Elkin Sánchez, decano de la Facultad de Salud de la Universidad de la Salle de Bogotá, quien asesoró el proyecto, expresó que las nuevas políticas públicas de salud en el Meta deben ir enfocadas a garantizar los derechos de las personas con capacidades diversas, e incluirlos en la sociedad, pero también implementar iniciativas que ayuden el entorno social de las poblaciones para disminuir los riesgos de enfermedades auditivas y visuales a futuro.

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