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Unesco reconoce cantos de vaquería como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Los cantos de vaquería, aquellos que acostumbran cada vez menos a cantar las personas que arrean u ordeñan ganado en el Llano, fueron declarados este miércoles en Corea del Sur como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

 
La decisión se tomó durante la reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia de Patrimonio de la Unesco, la cual sesionó en una isla llamada Jejú. Sin embargo, esta decisión compromete a que deben protegerse porque se ven ante una inminente desaparición dentro de la cultura llanera.
 
Las costumbres ancestrales de trasladar ganado por grandes distancias entre hatos de la sabana se han perdido por la redistribucion de la tierra, el uso de las carreteras y la modernidad del transporte, lo cual hace que los hombres que cantaban dichos versos a capela hayan envejecido y no haya una renovación para preservarlos.
 
La Unesco, en su cuenta de Twitter dice que requieren medidas para su salvaguardia.
 
"Me agrada compartir esta gran noticia para el Meta y para la región de los Llanos. Celebro la decisón de la Unesco de declarar como Patrimonio Cultural  Inmaterial del mundo los cantos de vaquería, una de nuestras raíces con más de 200 años de antigüedad. No nos hemos equivocado al invitar desde mi gobierno  a retomar nuestras raíces. Felicito a todas las personas que han trabajado para conservarlas y al Ministerio de Cultura y al Instituto de Cultura por su labor ya que esta será otra carta de presentación de los llaneros ante el mundo", dijo la gobernadora del Meta, Marcela Amaya.
 
En el arreo, estos cantos sirven para llamar la atención de las reses y mantener los animales juntos caminando. En los cantos de ordeño, en cambio, los versos son más sentimentales y hacen alegoría a la vida solitaria del llanero en la sabana, solo con la naturaleza.
 
 
 
   
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'Cuco' Rojas quería ser periodista

El sanmartinero, Carlos ‘Cuco’ Rojas, debe ser uno de los arpistas llaneros que más ha viajado por el mundo: 29 países de África, Asia, Europa y América han visto tocar a Cimarrón, el grupo que Rojas lidera junto a Ana Veydó, y con el cual fue nominado en el año 2005 a los premios Grammy estadounidenses, con su trabajo ‘Sí Soy Llanero’.  “He tenido que aprender a comunicarme, por lo menos en lo básico, en francés, inglés y portugués”, dice el Cuco.

Sin embargo, antes de acaparar las luces y consagrarse como artista, recorrió un camino de aprendizaje que pocos conocen. Todo empezó con su padre, Carlos, y su tío, Román. “Ambos comenzaron a tocar en San Martín, los dos eran ejecutantes de bandola, pero no la bandola llanera que conocemos ahora, sino la bandola que se llamaba ‘mata mata’, que era una especie de bandola andina que ellos afinaban de una manera especial”, recuerda Rojas.

Además, escuchaba emisoras venezolanas que reproducían todo el día música llanera, donde el arpa jugaba un papel fundamental. Y por si fuera poco, aprendió del maestro folclorista acacireño Manuel Blanco Romero, que trabajaba por entonces en San Martín. “Él tenía un arpa guardada en una tienda que quedaba en la esquina de la cuadra de mi casa, y por las tardes iba, se tomaba una cerveza y tocaba toda la tarde, practicaba su arpa allí y yo siempre me acercaba a escucharlo y mirarlo tocar”.

Así que estaba destinado a ser arpista. Y lo quiso tanto, que su primera arpa la construyó él mismo: “Con unos amigos de San Martín, que estudiaban conmigo en el colegio, entre ellos Oscar Rueda, que fue un fabricantes de arpas muy conocido en San Martín, fabricamos nuestras primeras arpas, hicimos alrededor de cinco, casi como si fuera un trabajo de artes manuales del colegio”.  

Cimarrón

Bogotá, la ciudad a donde se mudó para estudiar Arquitectura, carrera de la que alcanzó a cursar varios semestres, fue el lugar donde nació Cimarrón, el grupo al que ‘Cuco’ Rojas ha dedicado más de 30 años. “Cimarrón comenzó como un proyecto de estudio de música instrumental en Bogotá con algunos artistas en los años 1984 y 1985”, cuenta el maestro.

Tres décadas y varios trabajos discográficos después, lo que inicialmente fue un proyecto se ha convertido en una muestra del folclor llanero en el mundo. O sino que lo digan sus presentaciones en China, India, Emiratos Árabes Unidos, República Checa, Eslovenia, Noruega, Inglaterra, Gales, Irlanda, Croacia, Francia, Bélgica, Holanda, España, Estados Unidos, Panamá, México, Ecuador, Argentina y Chile, entre otros.

“A mí modo de ver han significado conquistas importantes para el joropo, porque lo han visibilizado, lo han puesto en escenarios en donde de pronto el joropo nunca pensó llegar”, dice el maestro Rojas. Y uno de los mejores ejemplos de lo que dice es Gales, país en el que  Cimarrón trabajó con Catrin Finch, la arpista oficial del Príncipe Carlos.

“Creo que hemos tocado más veces en Gales que en la misma Colombia. Un aspecto muy especial es que desarrollamos con ella (Finch) un proyecto conjunto, donde el joropo se juntó con la música de Gales y desarrollamos muchas giras, tocando en las principales ciudades de este país, en un programa en el que el joropo se sumaba a la música de Gales, y se lograron unos productos extraordinarios que están recogidos en un álbum que se publicó en Inglaterra, llamado ‘Live’”.

Esta idea de unir el joropo a otros ritmos ha sido una de las búsquedas frecuentes del Cuco Rojas. En Rabat (Marruecos) se reunieron con estudiantes de música a enseñarles a bailar joropo y a aprender de ellos, y en el Rajasthan International Folk Festival, en Jodhpur (India), invitaron a un músico de Sri Lanka a tocar con ellos en el escenario. “Es un impresionante percusionista y tocaba el joropo con una propiedad impresionante. Nos ha permitido esto ver que el joropo, aunque es una música muy particular, realmente tiene muchas músicas hermanas en todo el planeta”, afirma el líder de Cimarrón.

Y pese a que confiesa que la música no le deja tiempo para casi nada más, Carlos ‘Cuco’ Rojas confiesa que hubo otros oficios a los que le hubiera gustado dedicarse: “Me hubiese gustado ser periodista cultural. Nunca lo desarrollé, pero he escrito libros, me encanta la investigación musicológica, me encanta investigar sobre las culturas del mundo. He escrito libros sobre la cultura llanera y he escrito libros sobre música llanera también. Me encanta trabajar produciendo metodología para que los niños y los jóvenes aprendan a tocar los instrumentos”.

Por último, el maestro Rojas dice ser un apasionado del cine, admirador de películas como Ciudadano Kane y de cineastas como Serguei Eisenstein. La joya cinematográfica más reciente que descubrió es colombiana. “La verdad me gustó muchísimo el concepto cinematográfico de ‘El abrazo de la serpiente’ y su significación desde el punto de vista del rescate cultural”. Gracias a esa película, añade, “podemos retomar de nuestro pensamiento ancestral esa capacidad de soñar, esa capacidad de volar, que está allí tan bellamente planteada”. 

 

DATO VITAL

Carlos Cuco Rojas nació en 1954, en San Martín. En 1986, con Cimarrón, grabó un disco junto a Javier Manchego. Ese mismo año tocó en el Festival de la Colombianidad, en Miami. Con la actuación de Londres, en 1996, empezó en forma su trajinar internacional. En el 2003, la compañía discográfica del Instituto Smithsoniano, que se especializa en conservar y distribuir música folclórica de todo el mundo, contactó al grupo para grabar ‘Sí soy llanero’, el trabajo que los llevó a estar nominados en los Grammy, y que ‘Cuco’ Rojas califica como “la mayor alegría profesional” de su vida. 

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