Árboles: la infraestructura climática que pierde Villavicencio
- Publicado en Ene 16, 2026
- Sección Villavicencio
Las recientes talas y podas de árboles en distintos sectores de Villavicencio, asociadas a intervenciones en redes eléctricas y proyectos urbanísticos, reabrieron el debate sobre el modelo de ciudad, la gestión del espacio público y el papel del arbolado urbano frente al aumento de las temperaturas.
Por Daniel Jiménez
Las talas y podas asociadas a la intervención de redes eléctricas en distintos puntos de Villavicencio —como los barrios Emporio y Grama, así como la zona céntrica, debido a proyectos urbanísticos como el del emblemático Parque del Hacha— han puesto en evidencia una discusión de fondo sobre el modelo de ciudad, la gestión del espacio público y el papel del arbolado urbano frente a la crisis climática municipal.
Más allá de las molestias ciudadanas por la pérdida visible de árboles, el debate revela una tensión estructural entre la operación de la infraestructura y la protección ambiental.
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Para Diego Barbosa, magíster en Ordenamiento Territorial y especialista en Diseño Urbano, el problema debe analizarse desde una perspectiva estratégica. “El arbolado urbano no es ornato: es infraestructura climática que regula la temperatura, aporta sombra y mejora la calidad del espacio público”, afirma. En una ciudad con altas temperaturas promedio como Villavicencio, los árboles cumplen una función esencial en la reducción del calor urbano y en la creación de condiciones mínimas de confort para peatones y comunidades.
Barbosa advierte que el conflicto no radica en la necesidad de intervenir las redes eléctricas, sino en la forma en que estas intervenciones se realizan. “El problema no es intervenir las redes, sino hacerlo sin procedimientos claros, sin socialización y sin reposición efectiva. Cuando prima la facilidad operativa, se pierde función ecosistémica y la ciudad asume el costo en mayor estrés térmico”, sostiene. Según el experto, cada árbol retirado o podado de manera antitécnica tiene un impacto acumulativo en la temperatura urbana y en la calidad del espacio público.

Para el arquitecto Javier Ruíz Acosta, experto en planeación de ciudad el conflicto entre arbolado y cableado en Villavicencio tiene soluciones técnicas claras si se aplican de manera integral.
“La primera opción es subterranizar el cableado, algo que el POT ya tiene previsto y que debería comenzar a aplicarse tanto en nuevas redes como en las existentes, con los costos asumidos por los operadores de servicios”, explicó. A esto se suma la necesidad de que, una vez subterranizadas, las redes compartan ductos horizontales, evitando que cada operador instale su infraestructura de forma independiente. “Así como hoy el cableado aéreo se comparte, en el subsuelo también deberían compartirse los ductos”, señaló.
Acosta advirtió además que parte del problema radica en la siembra indiscriminada de vegetación: “En Villavicencio existe la tradición de sembrar sin saber si lo que se está plantando es un árbol o un arbusto, lo que termina generando conflictos con andenes, separadores y cableado”. Por ello, insistió en aplicar el manual de la Secretaría de Medio Ambiente, que define qué especies y tamaños pueden sembrarse según el espacio disponible, priorizando especies nativas.
Finalmente, destacó que una adecuada poda y modernización del alumbrado público también contribuyen a la seguridad urbana: “En el día los árboles generan sombra y bienestar, y en la noche una ciudad bien iluminada reduce condiciones propicias para la delincuencia. El reto es lograr ese equilibrio sin sacrificar el arbolado”. Desde la institucionalidad, Alexander Novoa, secretario de Medio Ambiente de Villavicencio, reconoció en declaraciones a Periódico del Meta, edición 527, que las mayores quejas ciudadanas por podas antitécnicas están asociadas a intervenciones de la Empresa de Energía del Meta (EMSA). Sin embargo, aclaró las limitaciones de la administración: “Nosotros solo podemos hacer recomendaciones, no le podemos exigir a la empresa que realice una poda técnica ni sancionarla, porque no somos autoridad ambiental”, explicó. Esta situación deja en evidencia un vacío de gobernanza ambiental frente a la infraestructura de servicios públicos.

Según el documento del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Villavicencio, adoptado mediante el Acuerdo 287 del 30 de diciembre de 2015 y compilado por Asocapitales, la ciudad no cuenta con una obligación general y expresa para la subterranización del cableado aéreo en todo su territorio durante su periodo de vigencia 2015-2027. No obstante, el POT establece lineamientos para la localización y organización de la infraestructura de servicios públicos incluidas las redes de energía y telecomunicaciones dentro del espacio urbano, bajo criterios de ordenamiento, funcionalidad y calidad del espacio público. De acuerdo con el mismo documento, la subterranización del cableado puede ser promovida o exigida en sectores específicos a través de instrumentos complementarios, como planes maestros de espacio público, programas de ejecución del POT definidos para cada cuatrienio, planes parciales o como requisito en licencias urbanísticas para nuevos desarrollos, más que como una medida obligatoria de aplicación general sobre el cableado existente.

Para Diego Barbosa, estas evidencias refuerzan la urgencia de cumplir lo ya establecido en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). “El POT asignó responsabilidades claras sobre la protección del arbolado y la formulación de un Plan de Manejo Forestal. De cara al 2040, año del Bicentenario de Villavicencio, el diseño urbano debe priorizar la renaturalización y la protección del arbolado emblemático y del arbolado urbano en su conjunto, garantizando una convivencia planificada entre infraestructura y naturaleza”, concluye.

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