Skip to content
domingo, 15 de marzo de 2026
Pico y placa : No aplica

Daniel Salazar, transformando el chocolate en un acto de fe | La otra cara

Daniel Salazar, transformando el chocolate en un acto de fe | La otra cara 1
Lo que empezó como un gesto solidario tras la pandemia, hoy se mantiene como una iniciativa que demuestra que la empatía también se construye desde lo pequeño.
RP
Redacción PDM

COMPARTE

Cada miércoles por la noche, sin importar las circunstancias, cuando el ruido del centro de Villavicencio comienza a apagarse y el frío se escabulle entre las calles, un grupo de personas se reúne en el parque central con un propósito en común, sencillo pero profundamente humano: compartir chocolate caliente, pan y, sobre todo, compañía.

Por Nazly Silva // Especial para Periódico del Meta

Detrás de esta iniciativa se encuentra Daniel Fernando Salazar Durán, un villavicense de 30 años que se dedica a la venta de suplementación deportiva. Amante del gimnasio y del voleibol, desde hace tres años decidió transformar la empatía en algo más: la acción.

Lea: El dúo que mantiene viva la tradición de la cuerda | La otra cara

La iniciativa se llama ‘Aportando de Corazón’, una red de apoyo que nació después de la pandemia y que tiene como actividad principal ‘Chocolate con pan’, un espacio de encuentro semanal con habitantes de calle, donde con cada vaso de chocolate y cada trozo de pan se busca generar un poco de felicidad en sus corazones.

“No es una fundación ni una entidad pública. Es una cuenta de Instagram y un grupo de personas que quieren ayudar”, explica Daniel, quien ha sido enfático en mantener la labor alejada de intereses políticos.

“Sí es normal, debido a la gente que asiste a la actividad, que quieran de pronto vincularla o relacionarla con temas políticos, pero no lo he permitido. La verdad no soy muy bueno con la parte de los políticos y demás. Conozco gente que está en el medio, son conocidos, son amigos, pero no he dejado que Aportando de Corazón se vincule a una red política”, afirma.

El proyecto tomó forma luego de que Daniel participara durante bastante tiempo en actividades sociales similares. Al notar que muchas personas querían sumarse y no encontraban cómo hacerlo, decidió crear su propio espacio. Lo que comenzó como la intención de realizar una jornada al mes hoy se mantiene, sin interrupción, todos los miércoles, gracias a lo que él mismo denomina “diosidencias” y a la solidaridad de quienes creen en la causa.

Los miércoles no fueron una elección al azar. Tras separarse de una fundación con la que trabajó inicialmente, Daniel optó por cambiar tanto el nombre como el día de la actividad. Así nació una jornada que va más allá de la entrega de alimentos.

“Aportando de Corazón hace distintas actividades: hemos trabajado con varias fundaciones, hemos realizado jornadas en octubre para el Día de los Niños y en diciembre novenas, entre otras cosas. Pero la actividad que se hace todos los miércoles en la noche se llama Chocolate con pan”, señala.

Las historias que ha conocido en la calle han marcado su vida. Recuerda a personas que han logrado salir adelante y luego han recaído, a otras que han formado familia y a muchas que, pese a vivir en condiciones extremas, conservan una fe profunda.

“Cuando uno trabaja con ellos se da cuenta de dos cosas: la primera, que un habitante de calle siempre va a ser un espejo; es decir, siempre nos va a tratar como nosotros lo tratemos. Y segundo, que son las personas más agradecidas que existen”, afirma.

Daniel reconoce que la sociedad suele darles la espalda; subir el vidrio del carro, cambiar de acera o mirar hacia otro lado es casi automático. Sin embargo, asegura que el contacto cercano cambia la perspectiva. Para él, estas jornadas también son una lección constante de gratitud, pues considera que es fundamental valorar la salud, un plato de comida o un par de medias: aquello que parece mínimo, pero que para otros es un lujo.

Aunque lidera la organización, insiste en que no se considera el dueño ni la figura central. “Ahí tengo sentimientos encontrados, porque yo no quiero que a mí me vean como un líder o como el dueño. Finalmente, si esta actividad se ha sostenido es gracias al apoyo de muchas personas. Pero quien realmente toma la batuta, quien se encarga de que todo esté al día, de que se haga la actividad y de iniciarla, con humildad soy yo”, admite con honestidad.

Sus padres, por ejemplo, son parte fundamental del proceso, pues junto a Daniel preparan el chocolate en casa cada semana para poder llevar a cabo esta actividad.

El sueño de este villavicense no es crecer en números ni mover multitudes. Su meta es más íntima: cambiar un corazón cada miércoles.

“Mi sueño realmente es tocar vidas, tocar almas. Que una persona pueda decir el día de mañana, sin que yo sepa, que Aportando de Corazón, que la ideología que nosotros tenemos, le cambió la vida”, dice.

Para quienes deseen sumarse, la invitación es simple: asistir o, si no pueden hacerlo, aportar su grano de arena a través de la cuenta de Instagram @aportandodecorazon. La cita es todos los miércoles, a las 9:00 de la noche, en el parque central de Villavicencio.

Porque, como lo resume Daniel Salazar, a veces un vaso de chocolate caliente puede ser el inicio de algo mucho más grande.

Daniel Salazar, transformando el chocolate en un acto de fe | La otra cara 2
La noche del miércoles el parque central se convierte en un punto de encuentro, abrigo y esperanza.

RP
Redacción PDM

En PERIÓDICO DEL META estamos comprometidos en generar un periodismo de calidad, ajustado a principios de honestidad, transparencia e independencia editorial, los cuales son acogidos por los periodistas y colaboradores de este medio y buscan garantizar la credibilidad de los contenidos ante los distintos públicos. Así mismo, hemos establecido unos parámetros sobre los estándares éticos que buscan prevenir potenciales eventos de fraude, malas prácticas, manejos inadecuados de conflicto de interés y otras situaciones similares que comprometan la veracidad de la información.


Entérese de toda la información


Conéctese a nuestras redes sociales