La sequía que desató la crisis en el Guainía
- Publicado en Ene 17, 2026
- Sección Región
Los habitantes del departamento tuvieron que hacer largas filas en estaciones de servicio para intentar abastecerse de combustible, en medio de la crisis provocada por la reducción de los caudales de los ríos Guaviare y Unilla, que ha limitado el transporte fluvial y generado afectaciones en la movilidad, el suministro de energía y la actividad económica del departamento.
Por Melissa Céspedes
El departamento del Guainía tiene una particularidad: sus vías de acceso. Para llegar a este territorio, lejano para muchos, es necesario recurrir al transporte aéreo o fluvial, y este último ha enfrentado serias complicaciones entre los meses de diciembre y enero.
A finales de 2025 inició la temporada de verano y, actualmente, las altas temperaturas se mantienen. Esta situación ha generado una reducción extrema de los caudales de los ríos Guaviare y Unilla, principales corredores fluviales hacia las zonas no interconectadas. A ello se suman restricciones de seguridad en algunos tramos, lo que ha limitado la navegabilidad y el transporte regular de diésel, combustible esencial para la movilidad interna y la generación de energía eléctrica.
Laura Echavarría, consejera de Juventud de Inírida, capital del Guainía, manifestó su inconformidad frente a la situación y explicó que el impacto ha sido mayor al inicialmente previsto.
“Es importante tener en cuenta que el desabastecimiento no solamente ha sido de gasolina, sino también de ACPM o diésel, que es con lo que funciona la planta de generación de electricidad”, señaló. Asimismo, expresó que esta escasez ha generado un efecto en cadena que ha dejado a la población sin energía, conectividad y comunicaciones.
“Al no funcionar las antenas no sirve la comunicación, no funcionan las neveras y, en un clima tan caliente, la comida se descompone con mucha rapidez, afectando todas las áreas de la economía y, especialmente, a los jóvenes en sus trabajos por la falta de conectividad”, agregó Echavarría.

Navegantes y empresarios del transporte fluvial advirtieron a Periódico del Meta que esta situación no es un hecho aislado y que se repite de manera recurrente en esta época del año, por lo que —aseguran— no debería derivar en un desabastecimiento de combustible si existiera una adecuada planeación. Según explican, aunque los niveles del río Guaviare han sido particularmente bajos, las dinámicas de las temporadas secas y de lluvias son cíclicas y relativamente previsibles.
“Las épocas son relativamente marcadas, por lo que los actores deberían estar familiarizados con estos comportamientos y prever o implementar planes de contingencia que les permitan afrontar este tipo de situaciones”, señalan.
De igual forma, los transportadores alertan sobre los riesgos que enfrentan durante estos periodos y la necesidad de intervenciones estructurales. “Desde el nivel central es importante que se adopten proyectos de mantenimiento de la hidrovía, como el de hacer limpieza y destronque para mejorar ciertos pasos malos que se acentúan en época de bajos niveles de los ríos. También hacer obras de encauzamiento con el fin de mejorar algunos puntos críticos por sedimentación y afloramientos rocosos”, afirman.
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Asimismo, advierten que el principal riesgo en estas temporadas es la sobrecarga de las embarcaciones, lo que incrementa la dificultad para superar los pasos críticos y eleva la posibilidad de encallamientos o averías.
Frente a esta situación, el secretario de Planeación del Guainía, Jorge Enrique Leiva, indicó que cuando los niveles de los ríos disminuyen, los trayectos se vuelven más largos y lentos, y reiteró que se trata de una condición recurrente. “El tema es atribuido a los cambios climáticos del territorio, pero es algo de todos los años”, afirmó.
Sin embargo, ante la pregunta sobre la falta de preparación para mitigar el impacto en las comunidades, Leiva aseguró que la responsabilidad del suministro energético no recae directamente en el departamento. “Nosotros como departamento no tenemos el alcance, ya que no depende de nosotros; el suministro de energía lo hace la Empresa de Energía del Guainía (EMELCE). Es un tema de planeación por parte de ellos, que no pueden abastecerse para asumir el consumo de diciembre y no tuvieron en cuenta el bajo nivel del río y lo acelerado que fue”, explicó.
Un turismo golpeado fuertemente
El desabastecimiento también golpeó al turismo local. Como consecuencia directa, se han cancelado recorridos turísticos previamente programados, afectando a operadores, agencias, guías locales y visitantes que ya habían realizado pagos y reservas. El Clúster de Turismo Biocultural del Guainía emitió un comunicado en el que detalló las afectaciones al sector: “Esto ha generado pérdidas económicas, afectación a la confianza de los turistas y deterioro de la imagen del destino”.
El gremio señaló que el sector hotelero también ha sido gravemente impactado, ya que muchos establecimientos dependen totalmente del suministro energético para ofrecer servicios básicos como aire acondicionado y agua. “La falta de energía ha impedido cumplir con las condiciones ofrecidas, ocasionando cancelaciones de reservas y una disminución ostensible de los ingresos. A esto se suma que el bombeo de agua depende igualmente de la energía eléctrica, generando problemas simultáneos de energía y agua, una situación insostenible para la operación turística”, advirtieron.

El racionamiento energético ha afectado además a restaurantes, comercios y otros actores de la economía local, provocando pérdidas de alimentos e insumos y debilitando la cadena de valor que sostiene la actividad turística. Igualmente, explicaron que las comunidades indígenas que prestan servicios turísticos también se han visto seriamente impactadas, pues la falta de combustible ha dificultado su desplazamiento hacia Inírida para abastecerse de productos básicos, afectando su oferta gastronómica, los servicios comunitarios y su economía local.
Ante estas denuncias, la gobernación del Guainía aseguró que se han logrado avances para estabilizar la situación. “El suministro de energía ya se estabilizó y el abastecimiento de combustible en las diferentes estaciones también. Estamos atentos a trabajar articuladamente con la alcaldía de Inírida y, de la mano con la secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Económico, se están realizando una serie de actividades y acciones para mitigar los impactos en la ciudadanía”, afirmó Leiva.
Entretanto, la Armada de Colombia, a través del Batallón Fluvial de Infantería de Marina No. 50, adelanta un puente logístico para mitigar la crisis de abastecimiento de combustible en el departamento del Guainía, ocasionada por la reducción de los caudales de los ríos Guaviare y Orinoco.
La operación ha permitido el ingreso de más de 130.000 galones de combustible por vía fluvial, provenientes de San José del Guaviare y Cumaribo (Vichada), a lo que se suma el apoyo aéreo de la Fuerza Aeroespacial de Colombia, que ha transportado 9.000 galones adicionales y proyecta nuevos envíos. Estas acciones buscan garantizar la continuidad de los servicios básicos y las actividades esenciales, en coordinación con los ministerios de Minas y Energía y de Defensa.
No obstante, según Echavarría, para las comunidades estas acciones resultan insuficientes y evidencian la falta de preparación de las autoridades y de las empresas prestadoras del servicio. “La ayuda entregada por las autoridades ha sido inoportuna e insuficiente, ya que llegó más de una semana después de sentir los efectos del desabastecimiento, una situación que se veía venir porque ocurre todos los años. Es sorprendente que ni EMELCE, ni la Alcaldía, ni la Gobernación cuenten con planes de contingencia”.
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