Carlos, el responsable de ‘ajedrez al parque’ en Villavicencio

Carlos creó el paisaje de los ajedrecistas en la Plaza Los Libertadores hace apenas ocho años.

Por Liza Zarta Vélez Especial Periódico del Meta

Este personaje fue quien trajo los primeros tableros a la Plaza Los Libertadores. Ahora esta escena hace parte del paisaje urbano tradicional de Villavicencio.

Carlos Cataño llegó a Villavicencio hace 22 años. No imaginó que después de una corta visita de ocho días a esta ciudad, terminaría instalado en la Plaza Los Libertadores de Villavicencio con tableros de ajedrez.

Él, un paisa de 1.70 metros de estatura, es el responsable de las reuniones matutinas de ajedrecistas aficionados, desde hace ocho años, en la esquina frente al Banco de la República. Este paisaje de las personas jugando ajedrez ya hace parte de la cultura de este céntrico lugar. Atrás dejó su oficio de farmaceuta y vendedor de drogas naturistas.

En el 2009 invirtió 40.000 pesos en los tres primeros tableros de ajedrez, donde él y sus clientes se juegan la suerte; con el tiempo, el número de tableros llegó a 18. Según Carlos, su pasatiempo fue una copia de lo que había visto en Medellín, y por supuesto funcionó.

Recuerda que hace veintidós años llegó a la puerta del Llano a quedarse por una semana con el fin de acompañar a una amiga quien había perdido a su hijo, y esa semana se extendió por más de dos décadas. “Hace ocho años estoy acá en este sitio, y otro dos estuve en ese muro de allá.

Cuando recién llegué me di cuenta que en el parque central se reunían muchas personas conversaban 10 o 15 minutos, luego se aburrían y se iban. Fue así como nació la idea de replicar lo de Medellín, comencé de 7 de la mañana a 7 de la noche, luego seguí hasta las once”, dice Carlos, sentado en un muro antes de empezar a organizar las mesas donde pone los tableros. Carlos Cataño afirma que por su esquina han pasado personas reconocidas: cirujanos, neurocirujanos, abogados, profesores y hasta extranjeros.

Además, argumenta que el ajedrez es un juego ciencia supremamente entretenido, sirve para el mal de Alzheimer, Parkinson, regresa la buena memoria, da astucia y estabilidad emocional.

Cuando inició tuvo problemas con entidades del espacio público, porque según ellos, en ese entonces los tableros y el juego estorbaba. Más o menos unas 36 personas transitan diariamente para darse su jaque mate; aunque a veces más. No está de acuerdo que se apueste; pues considera que esto desvirtúa la calidad del ajedrez.

“Este es un juego ciencia para sostener una guerra mental con el otro, no para ganar o perder dinero, lo único que se debería ganar es distracción. Ojalá en Colombia se dieran clases de ajedrez en los colegios, ayudaría mucho a las niños y niñas, serían mucho más inteligentes, más astutos y con excelente memoria”, recalca.