Cuidado a las obras

El anuncio realizado este jueves por el viceministro de Infraestructura del Ministerio de Transporte, Manuel Felipe Gutiérrez Torres, sobre la inversión de 120.000 millones de pesos para terminar con los problemas de los kilómetros 58+000 y 64+200 de la vía al Llano si bien es alentador no puede quedarse en eso: en anuncios.

En la época de verano se alcanzaron a intervenir esos y otros puntos críticos, con inversiones superiores a los $100.000 millones, pero los problemas persistieron, tenemos la vía cerrada y ahora, dice el Viceministro, la inversión serían casi seis veces más. Los llaneros no podemos arriesgarnos a que haya soluciones parciales a una problemática que desde hace más de un año ha tenido consecuencias nefastas para la economía y la vida del Meta y los demás departamentos de la región.

Como lo han mencionado varios ingenieros expertos, la montaña tiene serios problemas naturales de inestabilidad, tal vez agravados por las detonaciones controladas con explosivos en la construcción de los puentes y los cuales no se tuvieron en cuenta a la hora de diseña dichas estructuras. Coviandes tiene todo el derecho a creerle a sus profesionales estructuralistas, que pero también debería escuchar las voces de quienes han dudado; aún más después de lo que ocurrió con el puente de Chirajara.

Casi todos los días surgen elementos preocupantes que hacen pensar que esa carretera es una ‘Espada de Damocles’ que pende sobre las cabezas de los usuarios y en cualquier momento puede terminar en una tragedia cobrando más vidas de las que ya ha segado: Un día son los derrumbes, al otro son los agujeros en la montaña, al siguiente las gigantescas piedras que se desprenden de la misma o los videos clandestinos de operarios corriendo dentro de los túneles por derrumbes o las alertas de evacuación en Guayabetal…

Tal vez ha llegado la hora de explorar otras salidas incluso con empresas extranjeras, para que propongan otras soluciones. Lo cierto es que no podemos seguir invirtiendo en obras que a la postre podrían no solucionar problemas más de fondo, como lo han sugerido ingenieros ajenos a la construcción de las dobles calzadas.

Por ahora, según se conoció, se construirán 300 metros de túneles falsos en el km 58+000 y 10 terrazas para canalizar las aguas subterráneas en la parte alta de la montaña; mientras que en el 64+200 se anuncia el alargue del túnel falso ya existente allí.

Obras que, sin embargo y teniendo en cuenta el contexto que ya se tenía, llegan tarde para una región que siempre parece no estar en el orden de las prioridades para el resto del país y menso para los dirigentes.