Habitantes de calle: un fenómeno que sigue creciendo en Villavicencio
- Publicado en Feb 21, 2026
- Sección Villavicencio
La presencia de habitantes de calle continúa siendo uno de los principales desafíos sociales en Villavicencio y el Meta. Mientras comunidades alertan por el impacto en la seguridad, autoridades municipales y departamentales sostienen que el fenómeno requiere atención integral, articulación institucional y procesos sostenidos de inclusión social.
Por Daniel E. Jiménez
En el barrio La Grama, la presidenta de la Junta de Acción Comunal, Matilde Palacio, aseguró que la problemática ha sido abordada con autoridades sin lograr un control definitivo. “Se tocó el tema con Policía, Alcaldía y ediles, pero es algo muy difícil de controlar. Han tratado de reubicarlos, pero van en aumento y eso nos preocupa muchísimo”, afirmó.

Según explicó, la presencia de esta población es permanente. “El único momento del día en que baja un poco el movimiento de habitantes de calle es entre las 5:30 y las 7:00 de la mañana, pero de resto es constante”, indicó, al señalar que en recorridos comunitarios han llegado a contar más de veinte habitantes en pocos minutos en un mismo sector.
La líder comunal también relacionó la situación con hechos de inseguridad. “Se llevan rejillas, cables, medidores y lo que encuentren. En la semana mínimo se roban varios elementos, incluso se han presentado hurtos a vehículos”, sostuvo, señalando que la comunidad ha recopilado evidencia para reportar a las autoridades.
Desde la Secretaría de Gestión Social de Villavicencio, la referente del programa Habitante de Calle, Alba Milena Tibambre Bernal, explicó para Periódico del Meta que el municipio ha ampliado la cobertura de atención ante el aumento del fenómeno. “Al corte de diciembre de 2025 atendimos 833 personas, superando la meta de 500. La población ha venido creciendo”, afirmó.
La funcionaria señaló que el enfoque institucional se centra en el restablecimiento de derechos y la inclusión social. “Brindamos alojamiento temporal, alimentación, higiene, acompañamiento profesional y procesos de inclusión”, indicó.
Según el diagnóstico oficial, el municipio registra más de 1.500 personas caracterizadas en condición de calle, con mayor concentración en las comunas 3 y 2, que agrupan más del 60 % del total.
Tibambre también explicó que uno de los principales retos es la falta de redes familiares. “Cuando no tienen apoyo familiar el proceso es más complejo, porque muchos ingresan como NN por problemas de salud mental y no recuerdan sus datos”, sostuvo.

El concejal Elkin Zapata, quien ha trabajado con esta población durante décadas como fundador de La Casa del Alfarero, sostiene que, aunque ya no está vinculado en la fundación el fenómeno no puede abordarse únicamente desde la seguridad. “No existe una norma que permita sacarlos de un barrio; cualquier persona puede permanecer en el espacio público”, señaló.
El cabildante aseguró que el consumo de drogas y la exclusión social influyen en el crecimiento del fenómeno. “Los habitantes de calle de hoy son la consecuencia de lo que pasó años atrás. Esto va a seguir aumentando si no se trabaja en prevención”, advirtió.
También afirmó que existen programas institucionales y apoyo social, pero el cambio depende de la decisión individual. “El que quiere cambiar encuentra ayuda; a la fuerza no se puede”, dijo.
Desde el ámbito departamental, la secretaria de Gestión Social del Meta, Diana Giraldo, explicó que la Gobernación adelanta programas dirigidos a habitantes de calle, especialmente adultos mayores. “Tenemos una meta orientada a esta población y hemos trabajado con la fundación Casa del Alfarero, acompañando a cerca de 50 adultos mayores en atención integral”, indicó.
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La funcionaria señaló que el enfoque incluye alimentación, acompañamiento psicosocial y atención en salud. “No solo es comida; hemos brindado acompañamiento psicológico porque encontramos muchos casos de alcoholismo y consumo de sustancias. Además, contamos con un equipo que los lleva a controles médicos para mejorar su condición de vida”, explicó.
Giraldo agregó que la prevención sigue siendo un reto estructural. “Es un flagelo complejo. Muchas de estas personas han vivido durante años en medio de adicciones, especialmente el alcoholismo, uno de los factores más fuertes en la población adulto mayor habitante de calle”, concluyó.
Las autoridades coinciden en que el fenómeno requiere intervenciones continuas, coordinación institucional y participación social, mientras comunidades como La Grama siguen enfrentando una realidad que refleja uno de los desafíos sociales más persistentes del territorio.
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