La agonía de los agricultores del Meta

Hay otras 1.500 hectáreas de esta fruta que se encuentran cultivadas, las que también están en riesgo de ser arrasadas en los siguientes meses

Los problemas para  comercializar y distribuir  diferentes cultivos de alimentos han obligado a los agricultores  de los municipios del Ariari, en el sur del departamento, a destruir sus siembras.

La situación es crítica. Según el campesinado, el plátano, el maíz, el arroz, la yuca y la guayaba, entre otros cultivos tradicionales de la región están a precios irrisorios, que ponen en riesgo la rentabilidad de la actividad 

“Por una  canastilla de Guayaba, de 10 kilos, se pagan $1.000. El Guacal de plátano,  de 22 kilos,  se compra a $7.000. El  kilo de piña se paga a menos de $500. El valor  de una bolsa de yuca, de 32 kilos, oscila entre los  $4.000 y $6.000. Y,  una carga de arroz está costando  $70.000”,  señaló  Steven Navarro, líder de la Asociación de Agricultores y Ganaderos del Meta, (Agameta).

Esta descompensación económica  ha causado la erradicación  de 40 hectáreas de yuca en el Bajo Ariari. Y otro centenar  de cultivos de guayaba en los municipios de Lejanía y Vista Hermosa. Pero aquí no para la problemática. 

Según Navarro, hay otras  1.500  hectáreas  de esta fruta que se encuentran cultivadas, las  que también están en riesgo de ser  arrasadas en los siguientes meses, si el Gobierno no brinda una salida que les permita comercializar la próxima cosecha. “ La situación que atraviesa el campesino productor es tan difícil, que han preferido erradicar los árboles de Guayaba que pueden durar de 12 a 15 años produciendo frutos, que seguir invirtiendo en costos de producción”, señaló el líder gremial.

Así mismo, Navarro culpa al programa Colombia Siembra, del Ministerio de Agricultura,  por la crisis que viven en este momento cientos de agricultores del Ariari “ El programa no contempló la comercialización de los productos, pero sí nos endeudó”,  ahora enfrentamos los cobros de bancos y casas comerciales de insumos.

En su concepto, lo que más agrava la situación es la intermediación. “Este ha sido uno de los factores de la caída del precio, porque los productos se le venden a las centrales de abastos y son ellos quienes manejan los precios. Y en el campo, los que controlan los valores  son los que recogen los cultivos. En este proceso, más del 50 por ciento  de la ganancia se pierde”, reiteró Navarro.

Agregó que lo más importante en este escenario es generar una política pública que permita una competencia leal, en la que el campesino sea el beneficiado y no solo el intermediario.

 Para César Riqui Oliveros, director de Cadenas Agrícolas y Forestales del Ministerio de Agricultura, no hay una norma que entre en cintura a los intermediarios que son en otras, quiénes manejan grandes cantidades de dinero y monopolizan el mercado.

Al interior de Corabastos los precios están controlados; es decir, hay una tabla establecida de precios de compra cuando llegan los productos. Pero, en las afueras de la Central de Abastos, es dónde están los intermediarios y compran los camiones completos a precios más bajos para luego recomercializarlos y allí no podemos hacer nada”, afirmó, Riqui Oliveros.

Por ahora, el Ministerio de Agricultura adelanta en Villavicencio mesas de trabajo con representantes de los campesinos del Ariari y una de las propuestas, es la compra de la cartera a los bancos a través de Finagro y desde esta entidad, prolongar la deuda de los campesinos a seis años, con ese alivio pueden estar por lo menos tranquilos de que no van a perder sus fincas.