Los departamentos del Vichada y Guainía afrontan la peor crisis invernal de su historia

Puerto Carreño, Vichada. Foto: cortesía David Beltrán

Las lluvias no dan tregua en el suroriente del país. Las capitales de los departamentos de Guainía, Inírida y del Vichada, Puerto Carreño están inundadas en un 50%.  Más de seis mil familias se encuentran damnificadas y las ayudas del gobierno, aunque están llegando, son insuficientes.

En las calles del centro de Inírida, el agua supera el metro de altura y en la zona rural los ganaderos buscan tierras altas para resguardas a sus reses, porque los ríos Atabapo, Guaviare e Inírida han arrasado con centenares de cultivos, según informes preliminares.

El sector más afectado es el barrio La Esperanza, donde centenares de familias llevan más de 20 días bajo las aguas. Servando Gómez, damnificado por la ola invernal que azota esta parte de la capital de Inirida exclamó “pedimos al gobierno central que haga presencia para poder colaborar con la comunidad, porque realmente el Gobierno municipal o el Gobierno departamental no alcanza a abastecer la necesidad que tiene la población, porque la mayor parte de esta población está en esta situación”.

En esta capital, ya son más de 15 mil personas damnificadas y todos los días, la cifra crece, aseguran organismos de socorro.

El gobernador de Guainía,  Javier Zapata hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional, debido a que no pueden afrontar solos la crisis invernal.

“Hemos analizado que la capacidad del municipio de Inírida y capacidad del departamento para la atención de los damnificados de la ola invernal ha colapsado, aprovechó la oportunidad muy respetuosamente para solicitar la ayuda del Gobierno Nacional a través de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo. Hemos recibido las ayudas, pero necesitamos más”, manifestó el mandatario regional.

Por su parte, el jefe de la oficina de Gestión del Riesgo del departamento de Guainía, Freddy Páez, informó que hoy en horas de la mañana se presentó un incremento de seis centímetros en el nivel de las aguas del río Inírida y el día de ayer en la noche creció 10 centímetros, afectando en su mayoría a población indígena.

“ El 85%,  del 90 % de nuestra población es indígena. Es población prioritaria que necesita apoyo para no desaparecer”, señaló con preocupación el jefe del organismo de Gestión del Riesgo.

En Puerto Carreño la situación también es crítica.  De los 28 barrios que tiene el casco urbano, 14 están inundados. Por ahora, los habitantes están levantando muros en las puertas, para evitar que el agua continúe entrando a las viviendas.

En esta capital, según censo adelantado por la Oficina de Gestión del Riesgo de Vichada, son más de 2.500 las personas que lo perdieron todo. Sin embargo, la cifra de familias afectadas supera las 3 mil. En los municipios de Cumaribo y Santarosalía la cifra, según reportes preliminares, asciende a 500 damnificados.

Edwin Idárraga, enlace de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, indicó que por el momento se cuenta  con 2.050 kits que han sido entregados en todo el departamento del Vichada, no solamente en Puerto Carreño,  y a su vez,  se están movilizando 500 ayudas más para las familias damnificas.

Ante la situación, el coronel Jorge Díaz Martínez, director de la Defensa Civil Seccional Llanos, informó que en aras de ayudar a los damnificados se acondicionaron albergues en  salones comunales y polideportivos al igual que un plan padrino que consiste en reubicar a estas familias  en viviendas de familiares y amigos mientras pasa la inundación.

“A esas viviendas y a esas familias que acogen a esas familias damnificadas hay que suministrarle mercados, colchonetas por qué sobrepasa la capacidad de respuesta de esas familias”, recordó el jefe del organismo de socorro.

Entre tanto, en Villavicencio  se adelanta una iniciativa llamada Despierta Guainía, con la cual buscan recolectar ayudas para los damnificados de esta ola invernal.

Liliana Falla, representante de la campaña Despierta Guainía, explicó que quienes deseen brindar su ayuda lo pueden hacer acercándose con alimentos no perecederos, cobijas, toldillos y artículos de aseo.  La funcionaria pidió en lo posible que estos elementos “no pesen mucho porque toca buscar apoyos en vuelos comerciales, vuelos aéreos”, dijo.