Sindy, una mujer que escribe para transformar | La otra cara
- Publicado en Mar 22, 2026
- Sección La Otra Cara, Lo Mas Reciente
A sus 38 años, Sindy Paola Cortés no solo enseña a escribir: ha hecho de la palabra una forma de reconstruirse. Nació en Bogotá, pero está profundamente conectada con Villavicencio, ciudad que hoy considera su refugio, y en donde su historia está atravesada por un tránsito constante entre territorios, emociones y relatos.
Por Mariana González // Especial para Periódico del Meta
Su relación con la escritura no surgió como una meta inmediata, sino como una necesidad que fue tomando forma con el tiempo. Desde su formación como licenciada en español y filología clásica y su maestría en comunicación y medios de la Universidad Nacional de Colombia, la palabra empezó a consolidarse como una herramienta de comprensión del mundo. Sin embargo, fue en el aula donde esa relación se transformó en vocación.
“El aula es mi campo de acción”, afirmó Sindy. Allí descubrió que escribir no era solo una competencia académica, sino una posibilidad de narrarse. Ese hallazgo marcó el inicio de su tránsito hacia el mundo literario: primero como mediadora de procesos de escritura, luego como gestora de proyectos colectivos y, finalmente, como autora.

Uno de los primeros pasos en ese camino fue su participación en ‘Contarsis’, una compilación en la que reunió voces y relatos que daban cuenta de experiencias diversas. Publicado en 2024, el libro tuvo una destacada acogida, “fue el libro más vendido en la Feria Internacional del Libro de Bogotá en el año 2025”, destaca, al evidenciar el interés del público por este tipo de narrativas construidas desde múltiples voces.
Esa misma línea la llevó a participar como coautora en ‘Estos duros, estos tiernos parajes’, una obra que amplió su experiencia en la escritura y la consolidó como parte activa de procesos narrativos más complejos.
Pero hubo un momento decisivo que transformó su mirada: su llegada a Tumaco. Paola arribó a este territorio después de la pandemia, luego de haber iniciado su trabajo docente de manera virtual. El paso de la pantalla al territorio significó un punto de inflexión en su vida personal y profesional.
“Llegar a la región y conocer a la comunidad fue todo un descubrimiento para mí, porque no conocía el territorio. Hay muchas realidades complejas y chocantes, pero también muchas riquezas que uno desconoce y que desde los medios o desde el prejuicio no se alcanzan a ver”, relató.
La experiencia transformó su forma de entender la enseñanza y la escritura. “Ha sido un gran descubrimiento y una gran riqueza poder salir de la capital, formarme en estos territorios y recibir sus narrativas”. Fue precisamente ese proceso el que la llevó a profundizar en el campo de la narración y a enfocar su trabajo en el fortalecimiento de los procesos escriturales de otros.
De ese paso por el territorio nació ‘Amasijos’, cuento con el que obtuvo un importante reconocimiento nacional. La obra fue ganadora del Concurso Nacional de Escritura del Ministerio de Educación y la Universidad Nacional de Colombia, en la categoría cuento, consolidando así su voz como autora.
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La historia, centrada en una mujer que transforma el dolor por la desaparición de su hija en esperanza a través de la cocina, sintetiza muchas de las vivencias recogidas en el territorio. Más allá del reconocimiento, este logro representó una reafirmación de su lugar como escritora.
Sin embargo, el camino hacia la publicación no ha sido sencillo. Paola reconoce que uno de los principales obstáculos ha sido la difusión de las historias. “El principal obstáculo viene en el momento de querer difundir esas historias, en el momento de querer publicarlas”, señaló. Durante ese proceso, se enfrentó a múltiples tropiezos y a la dificultad de encontrar espacios editoriales dispuestos a abrirse a nuevas voces.
Fue después de ese recorrido que encontró una oportunidad en la editorial regional Entreletras, la cual, según destaca, “escucha esas otras voces, escucha la otredad” y abrió sus puertas para hacer posible la publicación y circulación de estos relatos.

Su llegada a Villavicencio también fue determinante en ese proceso. La ciudad no solo se convirtió en su hogar, sino en el escenario donde su trabajo como gestora literaria tomó mayor fuerza. Allí impulsó ‘Villavicuentos: historias de ciudad’, un proyecto en el que se desempeñó como gestora y compiladora, articulando relatos de estudiantes, docentes y ciudadanos.
Para Cortés, este tipo de iniciativas tienen un propósito claro, democratizar la escritura y reconocer que todas las voces tienen valor. “Todos tenemos una Villavicencio distinta, construida desde nuestra experiencia”, afirmó.
Su enfoque también resalta la importancia de la narrativa femenina, especialmente en contextos de conflicto. “Las mujeres narran distinto la guerra. Son las que se quedan reconstruyendo la comunidad y sosteniendo la memoria”, señaló la escritora. En esa perspectiva, la escritura se convierte no solo en una herramienta creativa, sino en un acto de resistencia.
Actualmente, como docente del sector oficial, continúa enfrentando los retos de la educación pública con la convicción de que enseñar va más allá de transmitir contenidos. Para ella, el aula sigue siendo un espacio de transformación social, donde cada estudiante puede descubrir su propia voz.
A la par de su trabajo en las aulas, Cortés proyecta seguir fortaleciendo su camino en la literatura. Entre sus planes está consolidar nuevos procesos de escritura colectiva, ampliar iniciativas como Villavicuentos y continuar desarrollando proyectos que vinculen a comunidades y territorios a través de la palabra. También trabaja en la construcción de nuevas historias propias, con la intención de seguir explorando las narrativas que nacen desde la memoria, la experiencia y la voz de las mujeres.
Convencida de que la escritura es un proceso inacabado, su apuesta a futuro no solo está en publicar más, sino en formar nuevos narradores. “Cualquiera que tenga una historia puede escribir. No va a ser fácil, pero puede hacerlo”, afirmó.
En cada palabra, en cada proyecto y en cada territorio, su propósito permanece intacto: devolver, desde la literatura, todo aquello que la vida le ha permitido aprender.
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