Argumentos y respuestas en Conversatorio del SÍ y el NO

Con argumentos, respuestas, un auditorio que superó las 700 personas  y en un ambiente de cordialidad y respeto mutuo entre los invitados, se desarrolló el conversatorio ʹSi o No, un debate en pazʹ, organizado por Periódico del Meta.

Al evento asistieron y confrontaron sus tesis sobre los acuerdos de La Habana la senadora del Centro Democrático, Paola Holguín, delegada para defender la postura del NO;  y Alan Jara Urzola, director de la Unidad para las Víctimas y delegado de la Presidencia de la República para argumentar el SÍ. El debate se ciñó exclusivamente a los puntos del documento firmado en Cuba entre Gobierno y Farc y tuvo como objetivo informar al auditorio de las tesis principales de las dos contrapartes, para así promover una decisión a conciencia el próximo 2 de octubre.

Uno de los puntos centrales del debate entre la senadora Paola Holguín y Alan Jara  fue la rebaja de penas a los miembros de las Farc que sean responsables de delitos atroces y la posibilidad de que, aun siendo culpables de esos delitos, puedan participar en política. Holguín argumentó que Colombia debe respetar el Estatuto de Roma, tratado internacional del cual es firmante y que en su artículo 77 determina reclusión efectiva para los culpables de delitos de lesa humanidad. Holguín afirmó que “dar participación política a quienes han cometido este tipo de delitos da mal ejemplo”.

Por su parte, Alan Jara respondió que las partes que componen el sistema de justicia contemplado en los acuerdos no deben analizarse por separado,  “sino como un sistema integral, que (establece que), para acceder a los beneficios de la justicia transicional, lo cual se hace para poder superar temas extraordinarios en todos los países del mundo, tiene uno que decir la verdad plena, completa, la que necesitamos las víctimas y la que necesita el país”.

El argumento central de la senadora Holguín, que lo repitió varias veces, fue el siguiente: “¿Qué le decimos al señor que hoy está pagando cárcel porque se robó un maggi o al que se robó un racimo de plátano, cuando quienes cometieron delitos atroces y de lesa humanidad, quienes secuestraron, extorsionaron, pusieron bombas, reclutaron menores de manera forzosa, no tienen que pagar un solo día de cárcel por el solo confesar. La pena máxima que estipula el acuerdo son 20 años de cárcel, que son para quienes cometieron delitos atroces y de lesa humanidad y no los confiesan”.

Ante esto, Jara replicó que esa pena máxima de 20 años de cárcel constituye una condena considerable y ejemplar, a la vez que aseguró que la verdad es un reclamo general de las víctimas del conflicto. También afirmó: “A mí no me arregla la vida el que metan a la cárcel el que me secuestró, a mí me arregla la vida el que no hayan más secuestros, que no hayan más víctimas, que no haya más conflicto”.

Sobre la financiación del partido político que conformarían las Farc una vez hayan dejado las armas, Holguín aseguró que es una cantidad excesiva: “En el acuerdo les dan el 10% del total de presupuesto público para financiación de los partidos, un 5% adicional para financiar su centro de pensamiento y otro 5% para hacer difusión de su doctrina”.

 También dijo que no está de acuerdo con las cinco curules para la Cámara y las cinco curules para el Senado asignadas a miembros de las Farc ni con que los partidos con representación en el Congreso no puedan participar políticamente en las circunscripciones especiales para las zonas de conflicto, que son creadas por los acuerdos.

Alan Jara centró su respuesta en la escasa representación política que tienen a nivel nacional los municipios más victimizados por la violencia, como algunos del sur del departamento del Meta: “Se refiere a 16 curules para las regiones, en una circunscripción transitoria para la paz, en Cámara de Representantes, destinadas a las regiones más golpeadas por el conflicto”. Jara también le restó importancia a las diez curules que tendrán las Farc en el Congreso, al aseverar: “Hay que hacer apertura democrática y no debemos tenerle miedo a eso. Ya después en la plaza pública cada uno defenderá su teoría. Pero hablar de 5 curules, cuando en Cámara son 166 y en el Senado son 102…Sinceramente creo que hay que abrir espacios”.

En cuanto al tema de cultivos ilícitos, la senadora Holguín dijo que le preocupa la decisión de suspender las fumigaciones aéreas y que no cree que los programas de erradicación manual sean lo suficientemente efectivos para acabar con los cultivos de coca, que ella cifró en 200 mil hectáreas. “Las zonas cocaleras coinciden con las zonas de presencia de las Farc. Es que el negocio es de ellos. Yo quisiera que, como el acuerdo es tan específico, diga claramente que entregan las rutas, la plata, todo lo producido por el negocio del narcotráfico, porque ellos son el cartel de coca más grande de Colombia”, señaló.

La respuesta del director de la Unidad de Víctimas fue que lo acordado en La Habana plantea, además de la integración del campesino a la sustitución voluntaria de los cultivos, la necesidad de implementar programas de prevención de consumo de drogas y de abordar este problema como un tema de salud.

“Mientras haya demanda, habrá quien produzca. Lo que busca este punto es que las Farc rompan todo nexo, vínculo y eslabón con el tema de los cultivos y la comercialización de las drogas”, aseguró Jara.  Ante las dudas que la senadora Holguín formuló respecto a esta afirmación, Jara contestó: “La única posibilidad que ellos tienen de acceder a los beneficios que da la Jurisdicción Especial para la Paz es cumpliendo los acuerdos”.

En el tema de tierras,  la senadora Paola Holguín afirmó: “Se habla de tres millones de hectáreas para el banco de tierras en un plazo de diez años, y de siete millones para titulación. Colombia tiene 23 millones de hectáreas productivas, y hoy tiene siete millones de hectáreas en producción. Es decir, estamos hablando, en un plazo de diez años, de casi la mitad del total de la tierra productiva en Colombia”.

Jara interpeló: “Leído todo el acuerdo, no se crean mecanismos distintos a los que ya están vigentes para la aplicación de estas medidas para conformar este fondo de tierras, que no son tierras para las Farc, sino para los campesinos que no las tienen o las tienen de manera insuficiente”.

En sus intervenciones finales, Holguín y Jara recurrieron a estrategias distintas. La senadora del Centro Democrático recordó que su partido propuso la creación de centros agrícolas penitenciarios, como lugares alternativos para que los miembros de las Farc cumplan condenas más extensas, a la vez que obtienen un beneficio por estar en lugares diferentes a las cárceles, e insistió en la necesidad de renegociar los acuerdos, para alcanzar lo que denominó “un mínimo de justicia”.

El director de la Unidad para las Víctimas, por su parte, dijo que la terminación del conflicto es solo un paso y que “la paz habrá que construirla en las regiones, y eso empieza el día tres (de octubre)”. Y añadió: “Pero además empieza una tarea extraordinaria y es que ese día se sella un conflicto que ha generado millones de víctimas”.

Al finalizar el conversatorio, la senadora Paola Holguín y Alan Jara se saludaron y felicitaron mutuamente, e invitaron a votar a conciencia, con base en el juicio que cada persona se haga de los acuerdos de La Habana.

Por su parte, la mayoría de los asistentes, que también tuvieron la oportunidad de preguntar al finalizar el evento, sostuvieron que tener las dos tesis en un mismo escenario enriqueció el ejercicio pedagógico para quienes estuvieron atentos al conversatorio.