Nuevo atlas muestra el valor de los pastizales en la Orinoquia

Las sabanas de la Altillanura son ricos en pastizales. Foto Crédito: © Meridith Kohut/WWF-US

El 54% de la superficie terrestre del mundo está formada por pastizales naturales, que albergan algunos de los hábitats más preciados de la Tierra y son el sustento de cientos de millones de personas.

Estos nuevos datos, publicados en el Atlas de Pastizales del Mundo pueden dar herramientas a los responsables de la formulación de políticas públicas para gestionar mejor los pastizales, con importantes beneficios para las personas, la naturaleza y el clima.

El documento tiene en cuenta las llanuras de la Orinoquia como ecosistemas altamente biodiversos, que cumplen un papel fundamental para la gestión del cambio climático, la provisión y regulación del recurso hídrico, las reservas de carbono, la provisión de alimentos, el apoyo a los medios de subsistencia y el mantenimiento de la identidad cultural de millones de personas de la región Orinoquia.

La presencia de colonos ha transformado el paisaje de los pastizales en el Llano. Foto Crédito: © Days Edge Productions / WWF-US

Departamentos como Arauca, Casanare, Meta y Vichada, cuentan con extensas llanuras de pastizales, con una importancia vital para los demás ecosistemas de la región, pocas veces valorado. De hecho, la Altillanura está compuesta por sabanas tropicales y ocupa alrededor de 17 millones de hectáreas y posee una variedad de sistemas ecológicos y variedad de paisajes en los que se encuentran la altillanura plana, altillanura ondulada, serranía y bosques de galería

A pesar de esto, han sido subestimadas y se enfrentan a uno de los mayores y más rápidos índices de conversión y degradación, lo que representa una importante pérdida de biodiversidad y aumento de emisiones de gases efecto invernadero.

Los pastizales naturales según su definición están compuestos por siete biomas que incluyen pastizales, sabanas, desiertos, matorrales y tundra. El atlas consta de 16 mapas que describen en qué lugares de los pastizales están presentes diversos valores y riesgos.

El documento está disponible en: rangelandsdata.org/atlas

Las acciones para su conservación serán efectivas si éstas se basan en sus condiciones y características particulares y se logra compatibilizar la producción con la conservación. WWF y sus socios han buscado a través de la implementación de diferentes iniciativas posicionar estos importantes ecosistemas en diferentes niveles de toma de decisiones, así como generar insumos técnicos y fortalecer la gobrnanza como contribución a su conservación.

“Los pastizales naturales incluyen algunos de los hábitats y la biodiversidad más preciados de la tierra y apoyan los medios de vida de millones de pastores que tienen una sólida tradición de conservación de la naturaleza. Este Atlas proporciona la evidencia tan esperada de que los pastizales deben ser elevados en gran medida como una inversión y una prioridad política para lograr el desarrollo sostenible en todo el mundo”, dijo Jonathan Davis, Coordinador Global de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Iniciativa Global de Tierras Secas.

Sabana llanera
Los animales se han visto afectados por la transformación de pastizales. Foto Crédito: © Days Edge Productions / WWF-US

Por su parte Badi Besbes, Jefe de la Unidad de Genética y Producción Animal, División de Producción y Sanidad Animal, FAO dijo que  “los pastizales naturales ayudan a mantener el carbono en el suelo y ofrecen el espacio necesario para la energía renovable como la eólica y la solar, al tiempo que albergan diversos ecosistemas y especies endémicas. Esto los hace importantes para las tres Convenciones de Río y, en última instancia, para lograr los ODS. Debemos proteger y restaurar los pastizales naturales mientras aseguramos el sustento de millones de personas, incluidos los pastores que son los custodios de estas tierras. El Atlas puede orientar todos estos esfuerzos».  

Este documento es editado por el Instituto Internacional de Investigación Ganadera, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, WWF, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Coalición Internacional para la Tierra, con contribuciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).