Baquero habla sobre sicariato, microtráfico y homicidios en Villavicencio: estas son sus respuestas
- Publicado en Jul 31, 2026
- Sección Entrevistas, Lo Mas Reciente
En diálogo con Periódico del Meta (PDM), Alexander Baquero (A.B.) alcalde de Villavicencio, aborda los temas más críticos que marcan la agenda municipal. Desde el ambicioso plan de modernización de la red semafórica y la recuperación de la infraestructura vial con la entrega de obras clave, hasta la compleja situación del transporte público, la seguridad ciudadana y la lucha contra la urbanización informal.
PDM: Hablemos de la semaforización en la ciudad…
A.B.: La competencia de la semaforización se le entregó a Alborada, una empresa industrial y comercial del municipio. Tienen la responsabilidad, tras un acuerdo municipal que aprobó el Concejo, de administrar los semáforos de la ciudad. Se les entregó teniendo en cuenta que, aparte de manejar la iluminación, manejan todo el tema tecnológico: es la empresa de tecnología del municipio.
PDM: ¿Se tiene previsto modernizar el sistema, teniendo en cuenta sus recurrentes fallas?
A.B.: Tuve una reunión con Jaime Rodríguez, gerente de Alborada. Me manifestó que definitivamente iremos con la modernización de la ciudad. Villavicencio tiene 96 intersecciones semafóricas; la intención es que 50 de ellas tengan una modernización plena, y las otras 46 la van a tener también, pero no en la misma medida.
PDM: ¿Cuál es la diferencia?
A.B.: Cuando digo ‘plena’, la diferencia es que de pronto las primeras 50 van a tener unos lardos para los peatones. Sin embargo, todas van a tener señalización, cebras pintadas y organizadas, mantenimiento de los semáforos, y vamos a contar con una central de semaforización operando de forma totalmente digital. Desde ahí se regularán los tiempos y las olas; vamos a tener una infraestructura totalmente nueva en las 96 intersecciones.
PDM: A pesar de la inversión, los ladrones siguen robándose el cable…
A.B.: Dentro del plan de semaforización hay un componente clave, que es la seguridad. Se va a soterrar la red, lo que nos va a permitir, indudablemente, evitar el cableado elevado.
PDM: ¿De cuánto será la inversión?
A.B.: Superará los 45.000 millones de pesos, que eran los requeridos para modernizar la ciudad, rondando los 50.000 millones de pesos. Vamos a estar al nivel o mejor que la semaforización de la que hoy goza Medellín.
PDM: Algunos expertos mencionaron que es necesario tener una cuadrilla para atender los semáforos y, en segundo lugar, un stock de repuestos…
A.B.: Actualmente la tenemos. Lo que pasa es que nos afectan los bajonazos de luz y las lluvias muy fuertes; adicionalmente hay vandalismo y eso realmente nos perjudica. Pero hoy tenemos una cuadrilla y un ingeniero electrónico dedicado, junto con un auxiliar, a visitar los puntos; cada vez que se genera un problema en una intersección o un semáforo, ellos lo están atendiendo.
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PDM: ¿Está próxima la entrega del puente sobre el Caño Parrado?
A.B.: Sí. El puente de Villajulia es una obra que nace de una adversidad en un momento muy difícil para la administración, pero también para la ciudad. Creo que nos obligó a mostrar el carácter de un gobierno, así como la templanza, la calma y la sensatez para actuar. Hoy le entregamos a la ciudad una obra sin necesidad de prórrogas, adiciones o suspensiones bajo su contrato; al contrario, es un proyecto bien estructurado en lo técnico, en lo jurídico y en lo financiero. Esto nos permite decirle a los ciudadanos que sí se pueden hacer obras de ese tipo, una infraestructura tan importante que va a mejorar el estado vial y la movilidad de la ciudad.
PDM: ¿Por qué mejora la infraestructura?
A.B.: Porque se renovó totalmente la infraestructura vial de ese puente. Hacerlo totalmente nuevo hoy, atendiendo las especificaciones y condiciones técnicas del código, nos da un puente que debe durar por lo menos 70 años.
PDM: ¿Y el puente frente a Villacentro?
A.B.: Va a haber sorpresas; le puedo decir que vamos muy bien. A pesar de la lluvia, puedo decir que el puente de Villacentro va en un 35 % de ejecución y a muy buen ritmo. La intención es entregarlo en diciembre, pero creo que puede haber mayores sorpresas y estamos trabajando en eso; entendemos la dinámica y sabemos que hoy la ciudad necesita renovar su infraestructura.
PDM: Los puentes son un tema importante…
A.B.: En días pasados se presentó una novedad con el puente del Buque, también en el punto de Monterroyo o el colegio Neil Armstrong. Era un puente que estábamos interviniendo desde hacía 20 días. A veces hay desinformación de que no lo habíamos arreglado, pero ya llevábamos 20 días trabajando y habíamos empezado tres metros abajo del nivel del río; ya estábamos en el tercer nivel de gaviones cuando, debido a la lluvia, se cayó una estructura que soporta la red de acueducto que atraviesa por ese punto. Pero quiero significarle algo: en ningún momento colapsó el puente ni la estructura se vio afectada; es un tema que estamos atendiendo.
PDM: ¿Qué otros puentes necesitan intervención urgente?
A.B.: Contratamos una consultoría para evaluar y hacer un diagnóstico de los puentes de la ciudad. Se priorizaron entre 35 y 37 estructuras, entre las cuales hay puentes peatonales, pontones como los llaman ellos e indudablemente puentes vehiculares.
De los puentes que hoy se requieren con urgencia y que hay que hacer pronto (y que, tal vez si no alcanzo yo, le tocará al próximo gobierno incluirlo apenas llegue), debe ser el puente que conecta el barrio Hacaritama con la parte externa de la ciudad o allá más arriba, con las torres de Mediterráneo. Ese es un puente que vamos a entregar en Fase 3; es decir, con presupuestos, diseños y todo lo reglamentario para poder intervenirlo.
Hay otro puente importante que, aunque no maneja el mismo nivel de tráfico, sí podría dejar a un barrio incomunicado: el del barrio Los Libertadores. Hoy está totalmente socavado, su estructura está vencida y necesitamos intervenir cuanto antes, también en Fase 3.
PDM: ¿En qué avanza la modernización del transporte público?
A.B.: Es un tema complejo que requiere articulación con el Ministerio de Transporte. Hoy Villavicencio es una ciudad intermedia que necesita un Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP). Aspiramos a que ojalá el nuevo Gobierno nacional mire a Villavo y pueda implementarlo e incluirlo en su Plan de Desarrollo como una de las ciudades pioneras en el tema. En el gobierno que está terminando se creó una expectativa y se habló de un sistema estratégico para la ciudad, pero nunca llegó, y hoy lo necesitamos con urgencia. Nosotros lo que queremos es articular el sistema, organizar las rutas y organizarlos a ellos. Hay una lucha interna y un desconocimiento entre conductores, propietarios de busetas y empresas transportadoras; esa disputa tampoco ha permitido que todo confluya en nuestro objetivo: buscar un equilibrio entre todos los actores para que los usuarios se sientan respaldados.
PDM: Es un parque automotor numeroso…
A.B.: En los registros el parque automotor figura en unas 1.050 busetas, pero cuando vas a la realidad solo existen entre 800 y 850. Muchas han salido del mercado y del servicio porque cumplieron su ciclo y no fueron renovadas. Sin embargo, cuando te sientas a hablar, ellos quieren hacer uso del derecho que tenían alegando «es que yo tengo el derecho», pero no se arriesgan, esperando que la administración trabaje sobre las 1.050 busetas. A veces buscan intereses personales que son válidos desde lo individual, pero no para una sociedad, y ahí empiezan los problemas.
De acuerdo con los estudios, se calcula que con 700 busetas podríamos estar atendiendo la necesidad que hoy existe en la ciudad.
PDM: ¿Cree que la anterior administración dejó elefantes blancos?
A.B.: Son muchos. Un ejemplo es el Centro Integral de la Mujer: una obra muy bonita, pero inconclusa y que no quedó funcional. También el Centro de Bienestar Animal, una obra construida sobre la vía a Acacías en una trocha donde no hay vía, no hay iluminación ni hay nada; fue construida al fondo, sin redes de acueducto ni alcantarillado.
En la obra de Villa Juliana tuvimos que modernizar el separador… Es decir, al margen de que esas obras fueron dejadas por la administración anterior, las hemos querido resolver.
PDM: ¿Qué puede decir del acueducto?
A.B.: Después de la crisis del viaducto, nos tomó un año sacarlo adelante y entregarlo. Fue una obra de alta ingeniería y precisión para terminarlo y poner en funcionamiento la captación de mayor importancia para el acueducto: la bocatoma de Quebrada La Honda. Eso nos llena de satisfacción, pero paralelamente le entregamos a la ciudad dos fuentes alternativas importantes: Susumuco y Quebrada Blanca. Yo recibí una empresa con un déficit presupuestal de 40.000 millones de pesos; habíamos logrado recuperarla y bajarlo a 20.000 millones, pero con las situaciones e inversiones que tuvimos que realizar, se volvió a agrandar ese déficit. Lamentablemente la empresa no pasa por un buen momento, pero así la recibimos y aun así hemos logrado avanzar en inversión; la estación de Bavaria, por ejemplo, está totalmente transformada.
PDM: ¿Volvería a restringir el parrillero hombre?
A.B.: Lo hemos evaluado y revisado nuevamente, pero también hay algo muy claro: una medida orientada a ciertas personas que se dedican a delinquir termina afectando a toda una sociedad. Hoy, a la señora humilde que se moviliza o que lleva a su niño a un entrenamiento o al colegio, esa medida la priva de su transporte y afecta la economía familiar.
PDM: Hay constantes reclamos por la inseguridad…
A.B.: Es cierto que hemos tenido dificultades, pero también quiero que evalúen los indicadores. No los hago yo ni los evalúa la Secretaría de Gobierno ni la Alta Consejería; son el resultado de una plataforma monitoreada por la Fiscalía y la Policía Nacional. Quiero significarle que, a pesar de las situaciones que estamos viviendo, hoy hay una reducción del 26 % en la tasa de homicidios en la ciudad en comparación con años anteriores, y también hemos logrado bajar los hurtos. Lo que pasa es que hoy las situaciones de inseguridad se viralizan mucho más fácil en redes sociales. Pero hay algo cierto: la ‘Paz Total’ fue un fracaso del Gobierno nacional, y esa falta de una política clara para combatir los cultivos ilícitos nos tiene jodidos en las ciudades capitales.
PDM: ¿Qué decir de los recientes hechos de sicariato?
A.B.: Voy a decirlo con mucho respeto: aparece una cantidad de traquetos o «traquetines» en ciertos sectores de la ciudad y, en esa lucha por el microtráfico, quieren joder a los niños, niñas y adolescentes. Indudablemente, esa disputa por el territorio genera las muertes. No dejan de ser importantes ni dolorosas para el gobierno, pero son personas que han tenido antecedentes; son muertes que se dan, lamentablemente, en sectores muy vulnerables por la lucha del microtráfico, producto de la falta de una política contundente y dura contra el narcotráfico en el país, lo cual termina afectando a los territorios.
PDM: ¿Cómo lidera la discusión del nuevo POT?
A.B.: Hemos venido haciendo la evaluación y el seguimiento que nos exige la norma. Ese proceso nos permite revisar en qué hemos avanzado y qué encontramos en el Plan de Ordenamiento Territorial.
Uno de los grandes problemas de la ciudad —ese crecimiento desorganizado y las actividades comerciales que no deben desarrollarse en ciertos puntos— es el resultado de la falta de reglamentación del POT. El Plan de Ordenamiento Territorial se convierte en un instrumento de planificación según la ley, pero fija líneas gruesas; aterrizarlo implica reglamentarlo y emitir actos administrativos desde la Secretaría de Planeación. Siempre los POT se aprueban al finalizar un gobierno, y cuando el gobierno entrante llega con mezquindad o no hay continuidad, indudablemente lo ignora, no lo reglamenta y ahí vienen las consecuencias.
PDM: ¿Cómo ha combatido las urbanizaciones ilegales?
A.B.: Hemos invitado a los ciudadanos a no comprar de manera informal. Les venden un lote sin servicios públicos, los engañan y luego les dicen: «no, ya estamos haciendo los trámites». Esos predios no tienen licencias de urbanismo de ningún tipo, no tienen permisos de servicios públicos ni factibilidad o legalidad de prestación de servicios; lo que hacen es engañar a la comunidad. Nosotros le hemos dicho a la gente: «Vengan, consulten en Catastro, en la Alcaldía o en Planeación, acompáñennos». Esto no es solo un deber de nosotros como autoridad para vigilar y controlar, sino que también requiere del cariño y del compromiso de la gente.
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