El yerberito
- Publicado en Oct 12, 2026
- Sección Columnistas, Lo Mas Reciente
La crisis de la salud produjo una mutación nacional: mientras muchos migraron a la medicina prepagada, duplicando o triplicando el gasto familiar, otros terminaron comprando sus medicamentos. Son efectos del chu-chu de la patocracia progresista, que prometió igualdad y consiguió que hasta enfermarse tenga estrato.
Y como en Colombia nunca falta el remedio casero, también llegó el yerberito que todos llevamos dentro, con su vademécum para las dolencias públicas.
Para la viudez de poder, el egocentrismo, la arrogancia y los delirios de grandeza se recomienda una infusión de hierba de San Juan con ginkgo biloba, jugo de naranja y dos yemas de huevo. Precaución: no acompañar con café, puede reventar las yemas y despertar discursos eternos.
Para la ansiedad provocada por investigaciones, contratos sospechosos o súbitos ataques de memoria selectiva, nada como la valeriana y la manzanilla. Si además el colon apura, agregue hojas de guayabo e hidrátese con agua de Villavo a sorbos cortos.
Cuando aparezca opresión en el pecho por el riesgo de perder la libertad, la ashwagandha ayuda con el estrés extremo y la adaptación al confinamiento. No garantiza rebaja de pena.
Para estados de ira, impulsividad y el ‘síndrome Diosdado’ del madrazo, como el exhibido por el exministro de Salud en su paso por la región, recomiendan lúpulo y menta. No hacen milagros, pero algo alivian las chocheras.
La miopía administrativa -esa que hace ver como epopeya inaugurar reparaciones de puentes caídos y proyectar obras o estudios de vuelo corto- puede tratarse con arándano y té verde. La visión de largo plazo no viene en sobres.
Y para la ‘elefantitis blanca crónica’, que se inflama cada cuatro años, no existe yerba conocida. El tratamiento es de raíz: más memoria y mejores decisiones ciudadanas.
No sobra la albahaca. Pero serviría más despejar la mente, activar el limpiabrisas de la sindéresis y llegar a las próximas elecciones sin tener que escoger aquí entre incompetentes y competentes ‘light’. Al final, la misma hierba.
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