‘Hay que poner la ponchera’, dice Monseñor Óscar Urbina

Para Monseñor Óscar Urbina, más que la preparación logística, hay un aspecto que le preocupa más y es el alistamiento espiritual de la comunidad y de la cual dice, es tal vez más importante, para recibir al Papa. De esa, precisamente, es la que está encargado.

 

La Iglesia Católica en el Llano se colmó de júbilo al enterarse de la visita del Papa a la capital del Meta. Su máximo jerarca en la región, Monseñor Óscar Urbina, Arzobispo de Villavicencio (O.U.), habló con Periódico del Meta (PDM) para conocer detalles de la visita de Su Santidad, lo que posiblemente parta en dos la ciudad.

Ante los costos logísticos que representa la estadía de Francisco en esta ciudad, el Arzobispo no duda en decir que se necesita “poner la ponchera”, en referencia a que serán diferentes instituciones las que tendrán que hacer los aportes para atender las demandas que representa la llegada de un personaje como el sucesor de Pedro en la tierra. 

 

PDM: ¿Qué hizo la Iglesia para que el Papa Francisco escogiera a Villavicencio como una ciudad a visitar?

O.U. La Conferencia Episcopal prepara en cada país las posibilidades. El Papa tiene una comisión de su visita, esta hace un primer estudio y rinde una información. Él, en compañía de los feligreses, toman la decisión. Han llegado cartas de petición de visita a diferentes ciudades, pero es una disposición que se toma en el Vaticano.

PDM: ¿Qué tanto influyó Monseñor Octavio Ruíz, que está en el Vaticano y fue Arzobispo de Villavicencio, para esta visita?

O.U: Monseñor Octavio hace parte de un organismo que es independiente de la Secretaría de Estado, que es donde está el equipo que tiene el encargo de las visitas del Papa. Esto se hace bajo una gran reserva, entonces no creo haya habido una influencia en ese sentido.

PDM: ¿Y usted, particularmente, por qué cree que él escogió a Villavicencio?

O.U.: No me cabe duda de que aquí, en la Orinoquia, está el futuro de Colombia en todos los sentidos, por eso el mensaje de esperanza que nos traerá Su Santidad.  

PDM: ¿Cómo preparar a la Iglesia para un evento de esta magnitud?

O.U: Nos vamos a preparar espiritualmente, con la cuaresma y la Semana Santa, en el mes de mayo vamos a tener una peregrinación de la Virgen de Chiquinquirá por todos los municipios. Y luego haremos asambleas familiares para que los niños, que conocen por las redes y la televisión al Papa, se enteren más sobre él y prepararlos para el recibimiento. Esta semana ya tuvimos una primera reunión con la Gobernación para delegar un grupo de personas que estarán a cargo.

PDM: ¿Y a la comunidad cómo alistarla?

O.U: Dos cosas: Primero, preparar el corazón, la mejor preparación es un corazón reconciliado porque no solo tenemos las consecuencias del conflicto armado, lo más grave de hoy es que el 90% de la violencia se da en las familias, en los colegios, en los estadios, en los sitios de trabajo, en las veredas, en nuestras calles. Entonces si preparamos el corazón reconciliado tendremos un camino muy abierto para este encuentro con el Papa.

Y segundo, tomemos el escenario de nuestra región, donde tenemos que reconciliarnos con la creación, quererla con ternura. Todo aquello que hace parte de ese bioma amazónico donde tenemos una riqueza increíble de biodiversidad. Por ello, también, se crea la campaña de los árboles, donde se hará para el Domingo de Ramos, el 9 de abril,  un gesto de reconciliación con la creación.

PDM: ¿De qué manera impulsa esto el proceso de paz en una región que ha sido apática a los acuerdos con las Farc?

O.U: Creo que ese es el compromiso que tenemos de la reconciliación y la paz, y por las, muchas, heridas en nuestra tierra, tenemos que respetar profundamente pero acompañar ese camino de reconciliación, o sea, que lleguemos hasta el perdón. El perdón no se puede imponer por una decisión jurídica, el perdón es una planta que no se siembra en ningún alma, es un don que hay que pedir. Entonces por eso, con un profundo respeto tenemos que acompañar a las personas, que yo sé, que a veces se resisten porque tienen muchas heridas y las heridas necesitan tiempo para sanar y compañía. Y esta presencia del Papa con su palabra seguramente va a mover muchos corazones a la reconciliación.

PDM: Hablan mucho de reconciliación…

O.U: Yo quiero compartir algo: el lema de la visita está tomado del profeta Isaías ‘Algo nuevo está por nacer’. Nosotros en la Arquidiócesis tomamos ese lema y lo convertimos en este ‘Demos el primer paso’, para el renacer de la reconciliación  con los hermanos, con Dios y con nosotros mismos, porque cuando uno se reconcilia con Dios se reconcilia con uno mismo y con la creación.

PDM: ¿Cuál sería la posición del Papa frente al proceso de paz?

R: El Papa y nosotros tenemos que anunciar, vivir y celebrar el Evangelio; y el Evangelio busca que vivamos como hermanos. Entonces el tema de reconciliación es muy importante. Creo, que en esa línea, el Papa nos va a acompañar, a estimular y a corregir si lo necesitamos, para que estemos con la mano de Dios.  Por eso hay que volver a reconocer esa realidad y decir, si nos reconocemos hijos de Dios, nos reconoceremos hermanas y hermanos. Entonces ahí está la unidad profunda de todo el trabajo que él también, seguramente, impulsará con sus palabras.

PDM: ¿Se va a construir algún templo especial en la ciudad?

O.U.: La parte logística es lo que todavía no tenemos previsto porque depende de las celebraciones que se vayan a hacer. Lo que puedo decir en mi condición de Arzobispo es que sí quiero que quede un recuerdo de la visita. Lo tenemos que definir, yo tuve la primera reunión con los decanos (sacerdotes)  que son los que tienen bajo su coordinación cinco, seis o siete parroquias y de ahí irán saliendo cosas que implementaremos y les estaremos informando de lo que vayamos preparando.

PDM: ¿Quién paga la visita?

O.U.: Sería imposible pensar que para un evento de esta dimensión fuera únicamente la Iglesia la que solventara todos los gastos. Esto está fuera de todo presupuesto; aquí, como se dice, hay que poner la ponchera y todas  las instituciones, privadas y públicas y en compañía de los feligreses y comunidad en general, de alguna forma colaborar para que esto sea realmente histórico.