La historia pasa por Caño Gramalote

Foto: tomada de Decibeles fm

Por Yessica Salgado

El Caño Gramalote ha sido protagonista de la evolución de Villavicencio desde hace 179 años. También ha sido protagonista de la historia de los Llanos desde épocas memorables de la colonia.

El próximo seis de abril la ciudad que es punto de encuentro de la Orinoquia, Villavicencio, cumplirá 179 años desde su nacimiento. Por sus calles, además de historia,  se encuentra el cuerpo de agua más emblemático y representativo: Caño Gramalote. De este, dicen los expertos, se desprendió todo el eje económico y poblacional de Gramalote,  como era llamado en ese entonces, este lugar.

De acuerdo con  Óscar Pabón,  investigador e historiador llanero, son muchas las hipótesis que se ciernen alrededor de la toma de su nombre.

“Algunos señalan que  quizás habitantes de un pueblo de Norte de Santander conocido como Gramalote,  que  se asentaron en el Meta en la época colonial bautizaron este río en homenaje a su pueblo, pero la hipótesis se ha desestimado porque el pueblo nació 17 años después de que le cambiaron el nombre a Gramalote por Villavicencio, proceso que se dio por medio de la Ordenanza 106 de octubre 21 de 1850, expedida por la Cámara Provincial de Bogotá”, explicó Pabón.

Por su parte la antropóloga Nancy Espinel, señala que en las investigaciones que ha realizado, los datos más antiguos que se han encontrado hasta el momento del Caño  Gramalote datan del año 1824, época en que el expedicionario Jean Batista, motivado por comentarios de Agustín Codazzi sobre el Orinoco, decidió organizar una expedición desde Bogotá hacia este territorio, donde tras un “fatigante recorrido de varios días” , llegan al alto de Buenavista y establecen su campamento cerca de un riachuelo, en un sitio de la selva llamado Gramalote.

“ Este es un aparte importante de la historia de este Caño. Gramalote hay que verlo como un cruce de caminos, pero también hay que verlo en un ámbito geopolítico, es decir, Gramalote es Gramalote porque está en la esfera de Santafé de Bogotá. Está en la esfera de San Juan de los Llanos, fundado en 1555, y San Martín en 1585. Es necesario tener en cuenta eso, porque es en ese ámbito geopolítico en que empieza a tener importancia Gramalote. Hasta ese momento, el referente en Santafé de Bogotá, para esta región era San Martín, sin embargo, de alguna manera, había presencia de una población en Gramalote”, explicó la antropóloga llanera.  

A lo largo de la historia, este afluente hídrico también ha sido utilizado para trazar límites fronterizos. En 1845, fue don Antonio Sabogal, oriundo de Chipaque, Cundinamarca, quien encontró entre el Caño Gramalote y el Caño Parrado un sitio ideal para establecerse, ya que era posible surtirse de agua por el sistema de gravedad. Este lugar es el que hoy  se conoce como el Parque  Los Libertadores, donde se asentó el pueblo.

El afluente hídrico,  que nace en el barrio Los Libertadores de Villavicencio, recorre uno 9.600 metros lineales  a través de  la capital del Meta.  Sus aguas han albergado miles de especies, muchas de ellas hoy extintas.

El Caño Gramalote hoy día nace y muere en el perímetro urbano de Villavicencio. Es el único caño canalizado que tiene la capital del Meta. Además, desemboca parte de sus aguas en el río Guatiquía, para luego desaguar en el río Humea, antes de Puerto Porfía, que une sus aguas al río  Metica y luego al río Meta, donde inicia su desenlace para bañar los departamentos del Meta, Casanare y Vichada, cerca a Puerto Carreño, para terminar en el río Orinoco.