La lenta asfixia del ‘gota a gota’ en Villavicencio

Por: Maira Meléndez
Especial Periódico del Meta

Los expertos en finanzas afirman que siempre serán más baratos los bancos, porque la tasa de usura está controlada.

En el barrio Manantial de Villavicencio, un taxista que en medio de su necesidad acudió desesperado a un préstamo ‘gota a gota’, las primeras semanas pagó puntualmente. Al mediodía, una pareja motorizada se acercaba a la vivienda a reclamar su pago diario y se iban sin problemas; sin embargo, luego de pasar unos 15 días, las visitas eran dos veces al día, una en la mañana y otra en la tarde.

En la vivienda permanecía una joven de unos 19 años, acompañada de su pequeño hijo de dos años, relatan los vecinos. La mujer era quien hablaba con los cobradores y les explicaba que su suegro no estaba y que no les había dejado ningún ‘paquete’. Ante las negativas de la familia en responder por la deuda, la pareja empezó a preguntar a todos los vecinos de la cuadra por el taxista y sus rutinas, a qué hora salía a trabajar, de quién era el taxi que conducía, por cuáles sectores de la ciudad se movilizaba, todo esto en busca de indicios que los llevara hacia el deudor.

Los cobradores, una tarde arribaron a la cuadra, pero ya no llegaron solos sino que fueron acompañados de más sujetos que rompieron los vidrios de la casa del taxista, mientras el niño y su mamá se escondían en el fondo de la vivienda. Luego de dos días del contundente aviso, en la madrugada, el taxista y su familia se mudaron, dejando la casa abandonada. Los maleantes no se volvieron a ver por esa cuadra. 

Los prestamistas ‘gota a gota’ o ‘paga-diario’, son la salida para muchas familias de estratos 1 y 2 cuando necesitan dinero de manera urgente, ya que no requiere trámites, vida crediticia y ni siquiera toman en cuenta si está o no reportado a las centrales de riesgo; y aunque es un respiro económico, la cura puede ser peor que la enfermedad y el problema radica en los altos intereses.

Hay dos metodologías, que son las más comunes: en primer lugar, está la que se paga en un plazo máximo de 28 días, que tiene un interés mensual del 12%, por ejemplo, si usted pide prestado $1’000.000, al finalizar los 28 días estaría pagando $1’120.000, esto significa que a diario estaría pagando 40.000. La segunda manera es a 30 días, esta generalmente aplica para préstamos de menores cantidades, o ‘nuevos usuarios’, por el riesgo que implica, el interés en este caso es del 20%, mensual; en este caso, el plazo máximo para este sistema es de 30 días, es decir, si se quiere una deuda de $1’000.000, al culminar el mes se pagaría un total de $1’200.000, igual que en el anterior sistema, $40.000 diarios.

En principio, los acuerdos parecen fáciles de pagar, pues las personas en la premura de su necesidad no proyectan la montaña rusa en la que acaban de subirse. Los prestamistas acuerdan con el cliente la hora y la dirección para ir a reclamar el dinero a diario, y en ese punto, todo continúa estando sin mayores problemas. Las cosas empiezan a complicarse cuando las cuotas se atrasan, pues si usted se cuelga en los pagos, a su deuda se van sumando los intereses, pero ese no es el único problema de las demoras, ahí empieza la cadena de amenazas, lesiones e incluso homicidios.

Si bien la Policía no registra, al menos en Villavicencio, denuncias por las modalidades de cobro de los ‘gota a gota’, son conocidos los casos en el comercio, plazas de mercado, vendedores informales y transportadores.

Para el Abogado Penalista, Jorge Gómez Urrego, estas casas de crédito “son un problemática social, que está presente en todo el país”; según el jurista, los delincuentes incurren en múltiples violaciones a la Ley, entre ellas, amenazas, estafa, usura, falsedad en documento, lesiones personales, daño en bien ajeno y hasta homicidio, todos estos tipificados por el Código Penal colombiano, y que podrían oscilar en penas mínimas de tres meses a 17 años de cárcel.  

¿Por qué se recurre a esta modalidad de crédito?

Estos créditos, en términos bancarios se conocen como microcréditos, son líneas crediticias pequeñas, que van desde $500.000, hasta máximo cinco millones de pesos. Para los banqueros, estas líneas de financiación son riesgosas, por las características económicas de quienes las solicitan.

Dados los riesgos, los intereses son mayores, respecto a una hipoteca, por ejemplo, pues en ese caso hay una prenda, que garantiza el pago de la deuda.

Luego de acercarse a solicitar un microcrédito, los aspirantes atraviesan un estudio de crédito. En primer lugar, si una persona no cuenta con un certificado de ingresos por nómina, o el respaldo de una pequeña y mediana empresa (pymes), los bancos estudian el uso que se le dará al dinero, por tanto, analista estudia lo que sería resultado de su inversión, al determinar el perfil de riesgo, estipulan el interés.

Sin embargo, a diferencia de los gota a gota, para el caso de los bancos, la Superintendencia Financiera regula los topes de usura, que este año para el caso de los microcréditos, los intereses bajaron 0.07 puntos respecto al año anterior, y actualmente, para esta línea de crédito la tasa de interés quedó en 36,65 por ciento, Efectivo Anual (EA), es decir 7.6 por ciento mensual, lo que significa que los dueños de estas casas de microcréditos de pago diario sobrepasan entre un 4.4 y un 14.4 por ciento lo estipulado por la Súper.

La gente con baja bancarización

Cristhian Lozano Hurtado, economista y especialista en Finanzas de la Universidad de los Andes, se refirió a las posibles causas por las cuales una persona, o una familia, toma la decisión de adquirir préstamos en esas condiciones. Para el economista, en principio todo parte del bajo índice de bancarización; para él, las exigencias de los bancos, si bien son necesarias, son un limitante para estas familias, que en la mayoría no cuentan con flujos de caja solventes para ser beneficiados, por lo tanto, no tienen las facilidades de acceder a un crédito formal.

La mayoría de veces, los créditos son negados a los empleados informales, lo que hace que recurran a los ‘gota a gota’, “financieramente son un descalabro para los que no tiene más opciones”, dijo Lozano a Periódico del Meta. Asimismo, indica que este fenómeno no es sólo un problema financiero, sino que raya en lo social: “los bancos ejecutan la deuda judicialmente, gota a gota a través de amenazas”.

Villavicencio, a finales del 2018, ocupó el noveno lugar con más alta tasa de empleados informales con 58,3 %, es decir 3,2 por ciento más que el 2017, según cifras del DANE.

Como alternativa a los bancos, se encuentran entidades como la Fundación Mundo Mujer o Credivalores, ambas manejan tasas de interés alto, pero con facilidades de pago y de acceso al crédito formal. Por ejemplo, para el caso de Mundo Mujer, la tasa efectivo anual está en 40.74 por ciento. En el caso de Credivalores, los intereses se encuentran en 29.55% EA.

Respecto a los bancos, la Superintendencia Financiera recientemente publicó las entidades con las Tasas EA más económicas, entre ellas están Popular, con un 19,56 %; AV Villas, con un 20,67 %; Bancolombia, con un 25,89 % y el Banco Agrario con un 27,57 %; entre otras.

oEn Villavicencio, es recurrente la publicidad de Iván Botero Gómez (IBG), y muchos creen que, por pagar a diario, se puede considerar un gota a gota, pero no es así, para Cristhian Lozano, “los acuerdos en los tiempos de pago no tipifican un gota a gota, los interés y métodos de cobranza sí”. El experto en finanzas además aseguró que, hay gente que, por motivos culturales prefiere pagos de frecuencia baja, sobre todo en los estratos 1 y 2, “la gente si no invierte la plata en algo la gasta o la malgasta, por esto prefieren invertirla de esta manera”, explicó.