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martes, 4 de agosto de 2026
Pico y placa
7 y 8

¿La OrinoquIa será el nuevo Mato Grosso? El plan que analiza el Gobierno electo

¿La OrinoquIa será el nuevo Mato Grosso? El plan que analiza el Gobierno electo 1
Foto: Redes sociales Abelardo de la Espriella
RP
Redacción PDM

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El Gobierno electo de Abelardo De La Espriella analiza una ambiciosa propuesta para transformar la Orinoquia colombiana en uno de los principales polos agrícolas del país, con el objetivo de reducir y, posteriormente, eliminar la dependencia de las importaciones de soya y maíz durante las próximas dos décadas.

De acuerdo con una publicación del diario económico Portafolio, la iniciativa fue presentada la semana pasada en Barranquilla ante ministros designados del nuevo gabinete, un representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo.

La propuesta fue elaborada por la asociación empresarial Prorinoquia y la iniciativa Soya–Maíz Proyecto País, con base en estudios de Fedesarrollo y Scheffer Colombia. El documento plantea un plan de Estado a 20 años inspirado en la transformación agrícola del estado brasileño de Mato Grosso, considerado hoy uno de los mayores productores agropecuarios de América Latina.

Según reveló Portafolio, el proyecto contempla tres fases. La primera, entre 2026 y 2030, proyecta producir tres millones de toneladas de soya y maíz, lo que permitiría reducir en un 37,5 % las importaciones de estos granos.

En una segunda etapa, entre 2030 y 2034, la producción ascendería a ocho millones de toneladas, volumen suficiente para cubrir la demanda nacional y eliminar las importaciones. Finalmente, hacia 2045 se alcanzarían 20 millones de toneladas anuales, de las cuales 12 millones se destinarían a exportación.

Para poner en marcha la primera fase, el sector privado debería invertir alrededor de US$1.300 millones en adecuación de suelos, maquinaria, minería y plantas industriales, además de US$440 millones en capital de trabajo.

La presentación se produjo pocos días después de que el presidente electo recorriera el Vichada, donde visitó la Hacienda San José, reconocida por su ganadería tecnificada, y la Hacienda Scheffer, dedicada a la producción de soya y maíz.

Tras la visita, De La  Espriella aseguró en su cuenta de X que el nuevo Gobierno impulsará una política de Estado para fortalecer el campo colombiano, incrementar la producción agropecuaria y sustituir progresivamente las importaciones de alimentos que el país tiene capacidad de producir.

Lea: Vichada entra en la apuesta agrícola del nuevo Gobierno de Abelardo De La Espriella

El modelo de Mato Grosso

Uno de los argumentos centrales del proyecto es que la Altillanura colombiana posee condiciones de suelo similares a las de Mato Grosso hace cuatro décadas: terrenos ácidos, con altos niveles de aluminio y baja disponibilidad de calcio y magnesio.

Mientras ese estado brasileño pasó de poco más de un millón de hectáreas cultivadas en 1980 a cerca de 20 millones en 2020, la Altillanura colombiana apenas tiene sembradas unas 238.000 hectáreas de las 6,9 millones disponibles, equivalente al 3,4 %.

Actualmente, Colombia importa cerca de siete millones de toneladas de maíz amarillo y soya cada año, compras que en 2023 representaron un costo cercano a los US$3.100 millones.

El informe conocido por Portafolio advierte que el mayor obstáculo para atraer inversiones no es la calidad de los suelos ni la infraestructura, sino la inseguridad jurídica sobre la propiedad de la tierra.

El estudio señala que entre el 60 % y el 80 % de los predios en seis de los siete municipios de la Altillanura presentan algún grado de informalidad, situación que dificulta el desarrollo de proyectos de gran escala.

También identifica como prioritarias inversiones en infraestructura vial. Entre ellas se propone que el Gobierno Nacional destine $1,5 billones durante diez años para rehabilitar los 750 kilómetros de la vía entre Puerto López y Puerto Carreño, considerada estratégica para la competitividad de la región.

Si las reformas e inversiones planteadas llegan a ejecutarse, Fedesarrollo estima que para 2045 el PIB agropecuario nacional sería un 20 % superior al escenario actual y el PIB total del país crecería 8,2 %. Además, podrían generarse hasta 54.000 empleos anuales.

La presencia de un representante del BID durante la presentación de la propuesta, según destaca Portafolio, evidencia el interés de organismos multilaterales en acompañar financieramente una estrategia que busca convertir a la Orinoquia en el principal motor de expansión agrícola de Colombia.


RP
Redacción PDM

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