‘La paz no es de los jefes, es de cada uno’
- Publicado en Sep 26, 2026
- Sección Entrevistas, Lo Mas Reciente
Aunque la entrega de armas hace 10 años permitió el florecimiento del turismo en municipios como Mesetas y Uribe, la Misión de Verificación señala que la fragilidad económica de los firmantes y la falta de vías imponen retos clave para sustituir las economías ilícitas.
Por Jhon Moreno
Henri Bugard (H.B.) es un francés que llegó en plena pandemia a Colombia, pero que ya había estado en Congo, Malí, Sudán, Afganistán, Haití, Nueva York y otros lugares del mundo siendo portavoz y trabajando con Naciones Unidas desde el 2005. Es de profesión filósofo e incluso de joven fue reportero en periódicos regionales en su país, por lo que la comunicación social no le es ajena.
Desde hace tres años está en Villavicencio como Jefe Regional de la Misión de Verificación de la ONU y, a propósito de los 10 años del Acuerdo de Paz, Periódico del Meta (PDM) lo invitó a hacer un balance regional de la aplicación de este proceso que aún hoy genera polarización.
PDM: Para recordar, ¿qué hace la Misión de Verificación en esta región de los Llanos?
H.B.: Me parece muy importante resaltarlo. La Misión de Verificación llegó con el Acuerdo de Paz en 2016. Es una misión política especial establecida por el Consejo de Seguridad para verificar y apoyar los esfuerzos de Colombia para poner fin al conflicto y construir una paz sostenible. Supervisa tres puntos clave del Acuerdo entre el Gobierno y las antiguas Farc.
Le puede interesar: La JEP imputa a excomandantes de las Farc por crímenes de guerra cometidos en el Meta
PDM: ¿Cuáles son esos tres puntos que deben verificar?
H.B.: La primera tarea fue acompañar el desarme y la entrega de armas por parte de las Farc en un mecanismo tripartito. Más adelante, las partes nos invitan a verificar otros puntos: la reincorporación a la vida civil, permitiéndoles acceso a la salud, educación e inversiones para actividades económicas. El otro proceso del mandato que verificamos son las garantías de seguridad, tanto para los excombatientes como para todas estas comunidades y territorios. Y más recientemente, verificamos la Reforma Agraria y la reforma rural. La verificación es un respaldo y un apoyo para que avancen estos procesos en todo el país y en los Llanos Orientales.
PDM: En el Meta se hizo la entrega formal de las armas de las Farc en Mesetas, ¿la Misión pudo verificar que efectivamente entregaron las armas?
H.B.: Sí, esto queda claro. La misión confirmó que se entregaron muchas armas, armas nuevas y de buena calidad, y no fuimos únicamente nosotros, también países acompañantes estuvieron de testigos. De hecho, una prueba es que bajó mucho la intensidad del conflicto en los años inmediatamente posteriores a la firma.
PDM: Desde su visión. ¿cree que hubo un resultado positivo para la región?
H.B.: Sí, ese desescalamiento del conflicto permitió desarrollo a estos territorios; que la gente pudiera visitarlos y a sus habitantes emprender. Ejemplos evidentes son las actividades turísticas en Mesetas, Vista Hermosa y Uribe que se van desarrollando ahora y que hubieran sido inconcebibles durante el conflicto. Hay certeza de que se hizo una entrega real de armas y que tuvo un efecto muy positivo.
PDM: Por la experiencia que usted tiene trabajando en otros países en conflicto, ¿por qué cree que renacen las violencias?
H.B.: Hemos visto avances grandes que siguen manteniéndose, pero no voy a desconocer la realidad de que hay una nueva conflictividad, que algunos grupos aparecieron o volvieron a fortalecerse. Nosotros como misión pensamos que esto se puede mitigar con la implementación total del Acuerdo de Paz y con una llegada más fuerte del Estado a estos territorios. Lo que le ha quedado difícil al Estado es sustituir el estado de facto que había antes por un Estado de derecho que realmente llegue y haga presencia en estas zonas.
PDM: Ha habido avances, pero falta…
H.B.: La implementación es un proceso de largo plazo que involucra al Estado, a las personas firmantes del Acuerdo, a las comunidades y a distintos sectores de la sociedad colombiana, con especial relevancia a las víctimas, quiénes tienen un lugar central en el Acuerdo de Paz y su desarrollo.
Pocos acuerdos duran 10 años, y después de 10 años seguimos construyendo la paz. La paz no es un estado permanente; es un estado que siempre se va fortaleciendo y construyendo a nivel local.
PDM: ¿Cómo ve la Misión en terreno el trabajo con los campesinos, el ciudadano común en este proceso?
H.B.: No diría que se ha dejado a los campesinos de lado, más bien vería que falta para garantizarles mejores condiciones para el desarrollo de sus actividades económicas. Hay desarrollos a través de los PDET, pero faltan vías y obras que permitan dinamizar el territorio y ofrecer alternativas lícitas frente a los cultivos de uso ilícito.
Sobre la tenencia de la tierra, que es una causa estructural, ha habido entregas y formalización a asociaciones de víctimas, mujeres y firmantes, pero falta darle más seguridad jurídica para permitir la inversión económica. En nuestra área de cobertura (Guainía, Casanare, Meta y Vichada) hay unos 1.482 firmantes de paz que siguen con la reincorporación, pero hay que reconocer que sus iniciativas económicas todavía son bastante frágiles y requieren respaldo estatal e internacional.
PDM: ¿Cómo hacer para que el Acuerdo de Paz supere los cambios de Gobierno?
H.B.: Nosotros vemos en parte una continuidad. En el punto uno (Reforma Agraria), tanto el nivel nacional como el regional y los gremios coinciden en la necesidad de consolidar estos avances. La seguridad va a beneficiar a todos; lastimosamente han ocurrido asesinatos de firmantes que preocupan a la Misión, pero fortalecer lo ganado beneficia a toda la comunidad. Es esencial contar con la participación de los firmantes para el desarrollo de los territorios.
En cuanto a la inversión, falta conectar los municipios más apartados con mercados como Bogotá; si no hay vías para sacar la producción, la inversión seguirá siendo insuficiente.
PDM: Pero además es que siguen persistiendo el narcotráfico y la minería ilegal y eso impacta la implementación…
H.B.: Afecta porque las actividades ilícitas traen consigo violencia y problemas. Por eso vemos que a través de la formalidad de las tierras y la seguridad jurídica se pueden desarrollar iniciativas lícitas que compitan con lo ilícito y le quiten espacio. Pero para esto se necesita una inversión articulada en infraestructura, vías, electricidad y conectividad.
PDM: ¿Usted cree que alguien le ha hecho “conejo” al Acuerdo de Paz?
H.B.: No, creemos que el acuerdo ha tenido sus detractores, pero resaltamos a todos los que pusieron su granito de arena para la construcción de paz. La paz no es solo de jefes o presidentes, es de cada uno. Después de 10 años, alrededor de 11.000 personas continúan vinculados al proceso de reincorporación, comprometidos con sus proyectos de vida.
PDM: Y a propósito de la conmemoración del aniversario, ¿qué actividades ha apoyado la Misión?
H.B.: Destaco, por ejemplo, el Festival Güejári, este fin de semana en Mesetas, donde los jóvenes se expresan a través del arte y el deporte. Es una muestra de que hoy es posible llegar a Mesetas y realizar actividades alejadas del conflicto. Son 10 años del acuerdo; la situación no es perfecta en los territorios, pero hay que destacar los avances.
PDM: ¿La Misión tiene el músculo financiero para continuar en la región haciendo esta labor?
H.B.: La ONU ha tenido iniciativas de reducción de gastos a nivel internacional, pero la Misión funciona bajo un mandato del Consejo de Seguridad que se renueva cada año. Tendremos la respuesta definitiva el 31 de octubre cuando se renueve el mandato.
PDM: Finalmente, un mensaje para los lectores de la región.
H.B.: El mensaje es construir sobre lo construido y reconocer el camino recorrido por miles de personas que no son visibles. Hay que preservar y fortalecer lo logrado: seguir acompañando a los firmantes en su reincorporación y dar seguridad jurídica en la reforma agraria. La paz no es un estado permanente que aparece de manera espontánea, se hace en la construcción diaria. Y a su lado tendrán a un actor internacional e imparcial para acompañarlos.
En PERIÓDICO DEL META estamos comprometidos en generar un periodismo de calidad, ajustado a principios de honestidad, transparencia e independencia editorial, los cuales son acogidos por los periodistas y colaboradores de este medio y buscan garantizar la credibilidad de los contenidos ante los distintos públicos. Así mismo, hemos establecido unos parámetros sobre los estándares éticos que buscan prevenir potenciales eventos de fraude, malas prácticas, manejos inadecuados de conflicto de interés y otras situaciones similares que comprometan la veracidad de la información.