La paz también lleva cine

Foto: ilustración

Por Katherine Castaño. Especial Periódico del Meta

Cumaribo, el municipio más grande por extensión, tiene 65.674 kilómetros cuadrados, unas 40 veces el área metropolitana de Bogotá.

Cumaribo es tan extenso que supera en área a 121 países, recorrerlo puede tardar meses, si la lluvia se hace presente, sus calles polvorientas y sin pavimentar pueden dificultar aún más los recorridos para sus 28.000 habitantes.

Este municipio, por el cual transitaron los hombres del ‘Negro Acacio’, luego los paramilitares y por último los herederos del narcotráfico, es de esas poblaciones donde parecía surgir un país distinto cada vez que era visitado. Está en medio de las sabanas del Vichada y su acceso por tierra solo es posible en verano pues en invierno se puede quedar en medio de lodazales y esteros.

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Hasta Cumaribo llegó la Ruta 90, un proyecto adelantado por Cine Colombia que cuenta con el apoyo de las Fuerzas Militares de Colombia para llevar lo mejor del séptimo arte a los lugares más apartados del país.

En un avión CASA de la Fuerza Aérea Colombiana, llegó el teatro itinerante, con una carga de más de 1.000 kilos con tecnología de punta en proyección, sonido digital y todo el personal encargado de proyectar el film a Cumaribo.

“Nunca habíamos estado en el cine, me siento feliz y alegre porque nunca había visto una película en pantalla gigante, me dijeron que viniera con mi hermana y amigos”, comentó uno de los espectadores.

Su casco urbano no hace eco de su extensión territorial, son solo apenas unas pocas cuadras y un puñado de viviendas enmarcadas por los rastros de sus calles polvorientas de color marrón o rojizo en algunas horas del día cuando el sol radiante de la llanura arropa el lugar.

Sus pobladores, en su mayoría indígenas viven de la agricultura que en ocasiones apenas les sirve para autoabastecerse, por el pésimo estado de las vías que rememoran la verdadera tierra del olvido y en muchas ocasiones no pueden vender sus productos.

Durante el desarrollo de la actividad se beneficiaron más de 1.300 personas y se prestaron más de 1.750 servicios médicos gracias a profesionales del área de la salud en las especialidades de acupuntura, crecimiento y desarrollo, fisioterapia, fonoaudiología, ginecología, medicina general, pediatría, nutrición, odontología, optometría, psicología y farmacia.

Para muchos en el lugar, era la primera vez que experimentaban en toda su expresión la esencia de la mega pantalla. “Feliz porque es la primera vez que yo miro algo así en Cumaribo, significa mucho porque cosas como el cine nunca se esperaban acá. Bueno no sabía que iban a venir hasta acá con una pantalla grande”, dijo el pequeño Jeffer Valentín Manjarrés. 

 Tanto adultos como niños compartían la misma alegría y sorpresa, pues nunca habían experimentado las maravillas que contiene el cine. “Bacano lo que están haciendo porque nunca habían hecho esto por estos lados, por esta región. Una sorpresa porque yo no me esperaba que trajeran eso acá, muchas gracias por traernos esto”, manifestó el jóven Dayron Steven Martínez. 

Los cumaribenses recibieron la magia del cine con la película ‘Mis huellas a casa’. Un film que tiene como protagonista a una perrita que se embarca en un viaje de 650 kilómetros a casa después de que se separa de su dueño, Lucas, un aspirante a estudiante de medicina. Una historia que plasma los largos viajes que tienen que emprender los habitantes de esta población cuando quieren ir de un lugar a otro.

A través de su Ruta 90, Cine Colombia ha llegado a 29 departamentos y cientos de municipios en los que en muchos casos sus vías de acceso son precarias, pero para estos gigantes no existen obstáculos que los puedan detener, trochas, ríos, mar y aire, allí llegarán, con su cine rodante.

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