Más venezolanos en Villavo

Se calcula que solo en la capital del Meta hay más de 1.000 personas que han llegado en los últimos meses a esta ciudad, buscando oportunidades de trabajo, mientras Venezuela vuelve a la calma.

“Discúlpame si sientes que te quito tu trabajo, pero no es así, vine a guerrear y hacerlo decentemente porque quiero surgir y porque en Venezuela hay quienes dependen de mí. No me quites las esperanzas, que al igual que tu tengo miles de sueños e ilusiones. Si me ves en las calles no me mires mal, pide a Dios por mí y por mi país…”

Mensajes como estos abundan en los grupos de venezolanos en Villavicencio en Facebook. Tan solo basta recorrer esta y otras redes sociales para dimensionar el drama silencioso que viven varios de ellos que llegaron a la capital y otros municipios del Meta, a raíz de la compleja situación política y económica que atraviesa ese país.

Marlon Torres, un ingeniero ambiental, busca trabajo en lo primero que le salga, pues en las últimas semanas se ha dedicado a vender dulces en buses urbanos. Sin embargo sus cálculos le dan que ganándose incluso menos del mínimo en Colombia, podría enviar dinero a su familia en Venezuela y sobrevivir aquí. 

Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores le dijeron a Periódico del Meta que solo en lo corrido de agosto se han expedido 400 Permisos Especiales de Permanencia (PEP) a venezolanos en esta ciudad, lo que demuestra el afán de los ciudadanos de ese país por legalizar su estadía en Colombia.

En lo corrido del año ya van 24 venezolanos sancionados en el Meta por permanencia irregular, pero quienes están en esta condición podrían ser muchísimas más personas, dijeron las fuentes consultadas.    

“Yo quiero ir a Ecuador, pero estoy en Villavicencio para tratar de hacerme unos pesos. Voy con la ilusión de que un amigo me dijo que los ingenieros ambientales somos bien pagos allá”, dice Marlon quien, con 30 años, dice que en estas circunstancias de migrante, es una ventaja no tener familia aún.

Sin embargo la cantidad de venezolanos que arribó a Villavicencio podría superar las 1.100 personas, de acuerdo a los cálculos que hace Abelardo Rivas, representante de la Asociación Llanovencol, la cual intenta reunir a los ciudadanos de ese país que se encuentren en esta región.

“Esta semana formalizamos los documentos a la Cámara de Comercio de Villavicencio, pero llevamos dos meses trabajando en el apoyo y orientación a la comunidad venezolana que ha ido creciendo en las últimas semanas”, explica Rivas, un arquitecto casado con colombiana, quien desde hace dos años se vino a vivir al Meta por la crisis de su país.

Tras el plebiscito opositor contra la constituyente de Maduro, el 16 de julio, levantaron una base de datos de 600 venezolanos que fueron a las urnas aquel día, pero hoy se ha sumado más gente.

Si para el Gobierno Nacional el manejo del éxodo venezolano hacia Colombia es un problema, mucho más para los gobiernos locales. De hecho, el director del Consejo Noruego para los Refugiados en Colombia, Christian Visnes, advirtió la semana pasada que Colombia “no está preparada para recibir refugiados porque siempre fue un país de expulsión y tiene que hacer mucho esfuerzo para atender esta crisis en la frontera”.

Hasta ahora las administraciones departamental o municipal no se han pronunciado sobre la forma en que reaccionarán a este flujo migratorio en Villavicencio y el departamento, esperando más bien que haya una orden de la Cancillería o de entidades nacionales.  

Salud y educación

En materia de educación, «la línea que se ha dado es que todos los colegios deben recibir a los niños; los consejos directivos de los colegios tienen 30 días calendario para notificar a Migración Colombia sobre la estadía de estos niños en el país. Esto no regulariza la situación de los niños, pero hace que puedan acceder al servicio de educación mientras se resuelve la situación migratoria de él y de su familia», manifestó en mayo pasado Pablo Jaramillo, viceministro de Educación.

En salud el tema es más complicado porque, como lo dice el representante de Llanovencol, el sistema de salud en Colombia permite atender a cualquier persona los primeros dos días, sin tener en cuenta su estatus migratorio. “Al cabo de esas 48 horas alguien debe pagar las cuentas y si el venezolano no tiene dinero y es ilegal, pues se vuelve más complejo. En este caso hemos venido ayudando a compatriotas con médicos venezolanos residentes aquí”.

“El gobierno debe extender sus políticas económicas y sociales y replantear algunas de las medidas migratorias. Para el gobierno y el sector privado el reto laboral, para lograr las condiciones estables de empleo que permitan satisfacer las demandas de trabajo no solo de quienes hacen parte de la fuerza laboral regular, como de quienes van a ser parte de la reintegración y de aquellos que se han visto forzados a migrar, para evitar así que se genere un aumento de la economía informal y del desempleo”, dice Catalina Chaux, abogada y analista de la Universidad Javeriana.

Abelardo Rivas dice que lo que se necesita es que el ciudadano venezolano tenga un “estatus de transitoriead”, pues está seguro de que en pocos meses, cuando se resuelva la crisis venezolana, 98 por ciento de los que hoy están en Colombia querrán volver.

“Cada día se acerca más el fin de esta situación, pero mientras tanto esas personas que estén aquí necesitan trabajar y no ser una carga para el Estado. Por eso es darles posibilidades legales y que paguen una EPS”, explica Rivas.

Por ahora, así como Venezuela recibió a miles de colombianos cuando la guerra en nuestro país arreció, este es el momento histórico para devolver les el favor.