Memoria histórica para construir paz en el Meta

Alfredo Molano Bravo, María Emma Wills y Teófilo Vásquez Forero, fueron los expertos invitados al II Encuentro de Narrativas y Memoria ‘Memoria Viva, prohibido olvidar’, que tuvo lugar en el teatro La Vorágine. 

Uno de los elementos que ha contribuido a la indiferencia con respecto al conflicto armado colombiano, es la falta de memoria y de memoria histórica, facultades que le permiten al ser humano retener y recordar hechos pasados y podrían ser antídoto para un país que no ha logrado consolidar la democracia. Así lo manifestó la asesora de la Dirección General del Centro Nacional de Memoria Histórica, María Emma Wills durante el evento organizado por la Gobernación del Meta.

“Un derecho de todos los colombianos es conocer la verdad de lo ocurrido como un garante de la no repetición de los hechos, además, es una herramienta para establecer parámetros de reparación que efectivamente coincidan con la realidad vivida y los daños ocasionados”, escribió Ángela Aguirre para la revista rosarista Nova Et Vera.

Más de 220.000 muertos, 7.095.569 víctimas y 450.000 exiliados ha dejado el conflicto armado colombiano. La importancia de la reminiscencia, no para someter al victimario sino para preservar el pasado y que sea útil al presente y a las víctimas se materializa en el II Encuentro de Narrativas y Memoria.

Así mismo, es ‘prohibido olvidar’ que la vida del hombre en la guerra, va encerrando su percepción conceptual, económica, y política, dijo Alfredo Molano Bravo.

“Francamente, nosotros éramos demasiado ingenuos. Yo volví a Bogotá (en el 2007) después de 27 años, y nosotros pensábamos que era una ciudad susceptible de ser tomada por las armas. Esa vez perdimos 350 hombres”, le admitió “Pablo Catatumbo” a Molano Bravo.

En ese sentido, respecto a la situación de las Farc, el periodista comparó las visitas que ha hecho a las zonas veredales en los últimos meses, “generalmente habían entre 200 y 300 unidades (personas) por concentración, ese número se ha reducido a 70”, resaltó.

“Los que anochecieron pero no amanecieron”

“Esta gente que dejó las armas y está en el plan de hacer política y desarrollar proyectos colectivos, ve que el Estado cumplió a medias, entran en una fase de incertidumbre, una fase de desmoralización peligrosa porque muchos están entrando en la disidencia, o por lo menos están vendiendo su destreza al mejor postor”, expuso el sociólogo, quien admite que hay un sector que sí le preocupa: los que anochecieron pero no amanecieron.

Los comandantes al entregar las armas, según Molano, han perdido también autoridad sobre la gente, les obedecen ya porque bueno, confían en el mando, en que haya un futuro político con algunas posibilidades. Pero ya se acabó el futuro militar, la gran ventaja de ese fin es que han renacido o han nacido, ciertas democracias. Ahora se pregunta quién quiere ir a hacer guardia, quien en la cocina o a revisar las gallinas.

Yo estoy seguro, afirmó el periodista, que la guerrilla (los cabecillas) no se devuelve. “Confío en que el Gobierno sea capaz de cumplir y salir adelante, si no, lo que pasa es desastroso”, agregó durante su intervención en el panel de expertos.

“Nosotros entregamos armas, aun así, en Colombia es más fácil hacer un frente guerrillero que una Junta e Acción Comunal”, dijo “Romaña” a Molano.

Para Teófilo Vásquez Forero, investigador del Cinep y del Centro Nacional de Memoria Histórica, los dilemas de la seguridad y la transición hacia la paz están zonificados.

En el norte, la Serranía de Perijá, Urabá, el Nudo de Paramillo, el nordeste Antioqueño y Catatumbo, continúan siendo zonas en disputa por otros frentes guerrilleros, la situación traduce para sus habitantes inseguridad y mayor incertidumbre en la transición; en el sur, San Vicente del Caguán, y el mdio y bajo Putumayo, están en un proceso de reorientación frente al dilema del orden que las Farc construyeron; y en el pacífico persisten las disputas por las economías ilegales, es mayor la posibilidad de disidencias.

Frente a esto, María Emma Wills, expuso a la memoria como “el antídoto y la herramienta para establecer los parámetros de reparación y garantía de no repetición de un conflicto que ha sido devastador no solo en el departamento del Meta, ha sido descarragor para todo el país”.

Laboratorio de Memoria y Paz del Meta

En la época de transición hacia la paz que atraviesa Colombia, la memoria histórica es clave para la reconciliación. Así lo afirmó la gobernadora Marcela Amaya García, quien dio apertura el pasado 30 de agosto al laboratorio que representa “una oportunidad para la reparación y la convivencia”, añadió.

El centro de memoria se ubica en la calle 39 No. 31 – 39-a59, donde era la antigua Cámara de Comercio de Villavicencio.

Por Roxana Silva Quevedo
Kellyrsilvaq@gmail.com