Mesetas: después del dolor, llega la belleza de lo natural

En Mesetas han estado bautizando los ríos y las cascadas, a la manera de los niños que crean nombres para el mundo a medida que lo van conociendo. A una caída de agua que está al final de un camino montañoso la han llamado La Profunda y a una cascada que antiguamente generaba energía para 60 personas de la vereda La Argentina le pusieron el nombre de la marca de la turbina que utilizaba el agua: si van a ir, digan que quieren conocer La Pelton.

“Estamos redescubriendo Mesetas los de acá mismo para darlo a conocer a otras personas”, dice Israel Alonso Sanabria, presidente y representante legal de la Corporación Turística para la Paz del municipio de Mesetas (Cortpaz), que reúne a 24 miembros que hacen parte de distintos eslabones de la cadena turística de este municipio ubicado cerca de la Serranía de La Macarena.

Pasos cortos
El proceso ha sido lento. Empezó con un curso de alojamiento rural del Sena hace más de un año y siguió con la propuesta de crear una organización que permitiera gestionar proyectos para la consolidación del turismo de naturaleza como una alternativa económica.
Hoy, Cortpaz, creada en agosto del 2017, reúne a empresas formalizadas que ofrecen distintos servicios, como guianza y alojamiento, y tiene en sus manos una caracterización inédita en la que ya figuran alrededor de 30 atractivos naturales de Mesetas, un municipio al que sus habitantes hasta ahora están explorando.

“La verdad es que tenemos unos tesoros escondidos, unas maravillas que Dios nos ha dado como una bendición. Yo pienso que es la recompensa a tanto dolor, tanta violencia, tanto atraso y tanto olvido de las entidades del Gobierno. El turismo para nosotros es un sol en el horizonte”, afirma Miyery Saavedra, una integrante de Cortpaz que trabaja para hacer realidad un proyecto de alojamiento rural en su finca de la vereda Guaimaral.

De momento, Miyery y Alonso, su esposo, están acondicionando una zona de camping. Lo próximo será construir las cabañas, la cocina y la zona de comidas, y ahí sí, cuando todo esté listo, inscribirán el hotel Pueblo Chiquito en el Registro Nacional de Turismo (RNT).
“La verdad es que vemos que la cadena del turismo puede ser un renglón más de economía del municipio y eso mejora las condiciones de vida de nosotros los campesinos y los residentes del municipio de Mesetas”, dice Miyery.

Años difíciles
Mesetas es uno de los municipios donde los Acuerdos de La Habana han establecido un antes y un después. Marcado durante años por el dominio territorial de la hoy desmovilizada guerrilla de las Farc, este municipio cercano a la Sierra de La Macarena incluso hizo parte de la Zona de Distensión declarada por el gobierno de Pastrana durante las negociaciones del Caguán.

A todo esto han tenido que hacer frente los habitantes de Mesetas, que además de descubrir atractivos han tenido que abrir senderos y calcular distancias de un sitio a otro. Lo que han encontrado es que los atractivos naturales del municipio se conservan intactos.

Camino largo
Alonso Sanabria, presidente de Cortpaz, entiende que el trabajo recién comienza:“Nosotros estamos comenzando y vamos a ser los pioneros en este sentido. Esperamos poder convencer a los demás de que nos sigan, para lograr que el municipio sea el que administre su propio negocio del turismo como algo comunitario”.

Ahora mismo, en Cortpaz cada quien está tratando de aportar con sus propias habilidades. Es el caso de Yolima Ávila, una joven artesana que ha empezado a elaborar cubiertos a partir de material vegetal, para contribuir en la lucha contra el plástico.

“Con el totumo estoy fabricando vasos, platos y cucharas, para que cuando los turistas vengan a las cascadas, en vez de traer desechables, puedan comprar el kit, y así lo utilizan y se lo llevan de recuerdo”, dice Yolima.

De acuerdo con Jhon Fredy Rudas, propietario de una de las tres empresas operadoras turísticas del municipio que ya cuentan con RNT, falta trabajar más con las comunidades del área rural para aprender a manejar la basura. A esto se suma un proyecto de siembra de mil árboles en cuencas hídricas que Cortpaz piensa llevar a cabo en los próximos meses.
Si algo tienen claro las personas que ven en el turismo una opción económica viable, es que lo primero que deben hacer es cuidar los atractivos naturales. Lo dice Uriel Álvarez, propietario de El Botalón del Abuelo, un hospedaje rural que le gusta a los extranjeros, entre otros motivos, por el sonido de las aves en la mañana y por el paisaje que se aprecia desde las hamacas colgadas junto a un estanque de cachamas.

Precisamente, Uriel y su familia son un ejemplo del tiempo que toma adaptarse al negocio turístico. Hace algunas semanas, cinco franceses dejaron todo el desayuno en los platos, con el argumento de que comían huevos una vez al mes.
“La experiencia con algunos nos indica que debemos comunicarnos con anticipación e indagar qué tipo de alimentos prefieren, cuáles son sus gustos para así mismo atenderlos”, explica Uriel, que está construyendo una cabaña más para aumentar su oferta de seis a nueve camas y que está pensando en estudiar inglés y francés, para poder comunicarse mejor con los extranjeros que lleguen a su hotel.

Informalidad
Otro problema que ha surgido ha sido la informalidad. “Aquí todo el mundo se cree guía, todo el mundo quiere llevar turistas”, dice Jhon Freddy Rudas, el operador turístico.
Lo corrobora Giovany Ángel, el instructor que empezó a dictar las capacitaciones del Sena en Mesetas y luego se convirtió en un aliado de las empresas del municipio a través de su propia empresa, con la que lleva trabajando varios años. Según Giovany, es imprescindible que las personas locales y los turistas entiendan que el turismo de naturaleza es una actividad que requiere capacitación y conocimiento.

Por ahora, en Mesetas se están preparando para el momento en que los extranjeros y los mismos colombianos se enteren de las maravillas que esconde su municipio. Descubrirán la ruta de las cascadas, caminarán por senderos que hasta hace poco nadie conocía y, en la madrugada, a la hora en que las aves entonan un concierto, se preguntarán por qué razón el dolor a veces se ensaña con la belleza.