Repensar las zonas azules

El alcalde Wilmar Barbosa instauró una demanda de nulidad que pretende reversar ese contrato de concesión, que en términos reales iría hasta el 2020.

Las Zonas de Permitido Parqueo o zonas azules en Villavicencio surgieron a raíz de una necesidad para tratar de poner en cintura a los conductores desaplicados que se pasaban por la faja las señales de prohibido estacionar, en lugares tan congestionados como el Centro. Antes lo que había era un cobro no autorizado instalado por avivatos que de manera ilegal usufructuaban estos sitios públicos.

Se calcula que en el centro hay alrededor de 70 parqueaderos que se han estado reformando para cumplir con las normas, sin embargo algunos dueños de estos negocios se han quejado porque ven en las zonas azules competidores autorizados por la Alcaldía.
Aunque el espíritu de la norma, reglamentado por el Acuerdo del Concejo 196 del 2013, pretendía limitar el uso de esas vías púbicas para parqueo y de paso desestimular el uso del carro particular para sacar automotores de las calles, hoy existen más dudas que certezas frente al beneficio que ha tenido la ciudad con este negocio.

La más polémica es, sin duda, el artículo tercero de ese acuerdo que menciona que los ingresos para el municipio “no pueden ser inferiores al 20 por ciento del valor del recaudo por el concepto de la tasa por el derecho de parqueo en la vía pública”, liquidable mensualmente. El ejecutivo de la época, Juan Guillermo Zuluaga, pudiendo hacer un mejor negocio para la ciudad, permitiendo una mayor ganancia para “el dueño natural” del espacio público que es el municipio, dejó el mínimo establecido por el concejo.

Hoy que el negocio es bueno, porque hay más carros en la ciudad y los conductores siguen prefiriendo las calles para estacionar que ir en busca de parqueaderos, así nadie de la concesión le responda por posibles daños, todos miran el mal negocio que hizo Villavicencio. Se calcula que en estos cuatro años de operación, el municipio ha percibido cerca de $2.600 millones.

El alcalde Wilmar Barbosa instauró una demanda de nulidad que pretende reversar ese contrato de concesión, que en términos reales iría hasta el 2020. En re otras argumenta que hay improcedencia para que la Alcaldía de Villavicencio fije tasas de parqueo en las vías públicas. Aunque el operador asegura que solamente cumple con una reglamentación autorizada por el concejo, y que además lleva a cabo una función social al dar empleo a personas en situación de discapacidad, poco convence a los críticos.

Esperamos que se pueda echar para atrás este negocio, sin más perjuicio para la ciudad, pero que si se trata de terminar las zonas azules, se hace necesario buscar otro tipo de reglamentación o un mejor negocio para el municipio, pues de todas formas los conductores que les gusta parquear en todas partes, necesitan límites.