Una apuesta por el lulo

Los estudiantes del SENA quieren que el lulo sea más productivo en climas y terrenos como en el Meta.

Las investigaciones apuntan a disminuir los problemas sanitarios de algunos cultivos y hacerlo más productivo en este departamento.

Aprendices e instructores del Centro Agroindustrial del SENA en el Meta trabajan en el proyecto para cultivar lulo en el departamento del Meta. El objetivo del trabajo académico es disminuir los problemas sanitarios que tiene esta planta en las zonas donde comúnmente se cultiva.

En total son cuatro grupos de aprendices de los programas de Agricultura de Precisión, Biodiversidad, Producción Agrícola y Mecanización quienes se han vinculado con la investigación y desarrollo de este proyecto.

“El SENA Regional Meta ha mostrado que el sector agropecuario ha sido muy importante y ha hecho grandes aportes en investigación en estas áreas en el departamento del Meta”, manifestó el Director Regional en el Meta, Bilialdo Tello Toscano.

Por otro lado, Ramón Joaquín Fernández, instructor del Centro Agroindustrial del Meta, afirmó que ha sido muy grato poder desarrollar este proyecto de investigación: “la vinculación de los aprendices ha sido muy beneficiosa, tanto para el laboratorio como para nuestra institución, ya que están aprendiendo y desarrollando todo el tema investigativo”.
Más de 168 aprendices del SENA en la regional Meta implementaron cultivo del lulo. Este proyecto, que se desarrolla en clima frío, se adaptó en zona de la altillanura.

Este proyecto inició en el 2017 y en el mismo se lograron evidenciar diferentes características, entre ellas que el fruto es bastante pequeño, lo que no lo hace comercial en Corabastos. Por esta razón, desde este año se está implementado el proceso de cruzamiento con un lulo proveniente del Chocó.

Así mismo, se está trabajando en parcelas demostrativas -a nivel de la zona del piedemonte llanero y altillanura- en los proyectos de cultivos en los municipios de Puerto Gaitán, Puerto López, San Martín, Guamal y Granada.

El instructor Ramón Fernández, líder de este proyecto investigativo, dijo: “agricultores de las zonas aledañas han mostrado su interés en la obtención de este producto”.

Actualmente, el proyecto está en la fase productiva y se espera que se vean sus frutos en un periodo de cuatro meses, luego de superar los problemas climatológicos y fitosanitarios.
Finalmente, se realizará una serie de evaluaciones para determinar si es posible comercializar el producto con los agricultores de la región.

El cultivo es una oportunidad nueva de negocio

El lulo es una de las frutas andinas con mayor potencialidad dada su amplia aceptación en los mercados nacionales, por la calidad de sus frutos, valor nutritivo y múltiples usos en la agroindustria.

Igualmente la fruta ha sido considerada como un producto promisorio para los mercados internacionales, sin embargo, la demanda se ha reducido debido al sistema de producción utilizado caracterizado por el uso de altas cantidades de pesticidas, detectándose trazas de ingrediente activos, no permitidos en los mercados internacionales, mercados que manejan el concepto de presencia o no de trazas para calificar, permitir o rechazar la entrada de frutas exóticas a mercados.

Según un estudio de Corpoica (ahora Agrosavia) en cultivos a plena exposición solar, la cosecha inicia aproximadamente ocho meses después de la siembra. Una vez inicia la cosecha esta es continua. Con un buen manejo del cultivo las plantas pueden tener una vida útil de dos años aproximadamente. Los frutos de lulo se clasifican dentro del grupo de los llamados climatéricos, es decir que una vez separados de la planta continúan todos los procesos internos propios de la maduración durante la postcosecha, por esta razón las labores de cosecha deben programarse con tiempo, teniendo en cuenta las distancias hacia los centros de comercialización.