Una llanera con ‘glamour’

Susana Díaz

Por: Maira Meléndez/Especial Periódico del Meta

Susana Díaz es una talentosa y bella mujer, que por azares de la vida nació en Villavicencio, pero fue criada en Acacías, a donde siente que pertenece.

Con una voz dulce y versátil, Susana Díaz se ha empeñado en cambiar muchos estigmas y paradigmas propios del joropo: el atuendo, las letras, el papel de la mujer en la cultura, claro, sin irrespetar el folclor y las melodías propias que caracterizan el joropo tradicional.

Susana es un híbrido entre una madre costeña y un padre llanero. Vivió toda su infancia y adolescencia en Acacías y fue en este bello municipio, cercano a la puerta del Llano, donde ella inició sus pinitos cantando joropo. Estudio en el colegio Luis Carlos Galán, pero culminó en el Pablo Emilio Riveros, ahí recibió no sólo el título de bachiller, sino de Técnico en Turismo y Gestión Cultural.

Luego de terminar el colegio, empezó a participar en distintos reinados importantes de la región representando a Acacías, entre ellos el Festival de La Cachama, en Puerto Gaitán en 2002.

Tras su faceta como reina, a Susana le cambió la vida, al quedar embarazada de su hijo. “Es mi chiquitín 1.90”, como cariñosamente lo llama a Juan Andrés.

Para ese entonces estaba estudiando Derecho en la Universidad Cooperativa de Villavicencio. Cuando iba en sexto semestre viajó a Bogotá para trabajar en el Congreso de la República, específicamente en la comisión tercera de la Cámara de Representantes. Allí alternaba su trabajo, su universidad y su pasión por la música, pues cantaba en los en los asaderos llaneros de la capital del país.

Al finalizar el proceso académico, Susana prefirió no recibir su título como abogada en Bogotá, sino que la ceremonia se realizara en Villavicencio, y así, en diciembre del 2012 obtuvo su grado en su amada tierra llanera.

Ha venido trabajando en la consolidación de sus dos trabajos discográficos, uno completo y otro ‘semi’, como lo denominó ella: “le damos la importancia a cada canción, y las promocionamos con el tiempo necesario, porque todos los compositores y folcloristas se esfuerzan por un tema y ese trabajo se debe valorar”, dice.

Su trabajo ha estado inspirado por la trayectoria de grandes artistas como Jorge Guerrero y Nancy Vargas. Ha trabajado de mano de importantes exponentes de la escena criolla, compositores de la talla de Joseito Oviedo, Fernando Tovar y Jorge Calderón. Para ella todos los artistas son buenos en lo que hacen, sin embargo, define a Orlando ‘el Cholo’ Valderrama, como el papá de los papás.

Vivir en Bogotá cambió por completo la perspectiva de Susana: “estar allá me amplió la visión, todo para construir un nuevo camino para su carrera como intérprete de la música del llano”.

Desde que retomó los escenarios proyectó su carrera y su show con un toque más glamuroso, desvirtuando el estereotipo de la mujer llanera, de botas, camisa a cuadros, sombrero y cotizas. Según ella, en otras regiones tienen una percepción distinta de la mujer del Llano.

“Afuera a veces parece que no somos, sino somos brujas, somos bravas, o sino, mujeres de casa, que cuidan y trabajan en el llano, y no en todos los casos es así”, afirma. Por tal motivo, se inclinó

por incluir un show más femenino, con atuendos distintos, que resaltaran su feminidad y belleza, además, fue una de las pioneras en uniformar a los músicos y que estos también hicieran parte del show.

Ese proceso ha tenido obstáculos, pues, si bien, no es fácil hacer música en un género dominado por hombres, incluir nuevos códigos de vestuario marcó un hito. En principio fue criticada, pero el rotundo éxito en tarima porque su propuesta ha logrado ganar un espacio y respeto en el gremio.

“No ha sido fácil, porque nuestra cultura es machista, pero los artistas nos respetan mucho, a mí y a las demás artistas mujeres. Igual, hemos ganado terreno a pulso”, dice con orgullo.

También ha querido incluir instrumentos de percusión a su propuesta, cosa por lo que también recibió críticas, en especial por los más arraigados “ha sido complejo para los más costumbristas, pero de una u otra forma debemos innovar”, asegura.

Asimismo, ella, con el carisma que la caracteriza y con una enorme sonrisa dice que su trabajo es un joropo citadino, pues infortunadamente no creció en finca, o de vivir esa etapa, que la mayoría de los exponentes tienen, que en últimas recrean su quehacer diario con el trabajo del ganado y el llano.

Sus seguidores la admiran y respetan, y es catalogada como ‘La reina de la nueva generación llanera’:

“Trabajamos por abrirnos camino, los de mi generación, y por dejar un camino seguro a las generaciones que seguramente vienen detrás”, afirma.

Cuando se sube al escenario, sus fanáticos piden ‘Iluso, iluso’, su más representativa canción. “Curiosamente la piden más los hombres que las mujeres”. Esas canciones en donde muchos dicen que le da ‘palo’ a los hombres no son de su autoría sino de sus amigos y colegas hombres, por ejemplo, ese tema, tan importante en la carrera de Susana fue escrito por el araucano Joseito Oviedo.

Este año está trabajando en la grabación de tres nuevos temas musicales, con los cuales promete entregar a su fanaticada lo mejor de su talento, pues ella trabaja para su público. Por ahora, está descansado los primeros meses del año, viviendo en compañía de su hijo, quien cumple 15 años por estos días, acompañándolo en el proceso de crecimiento.

“No es fácil ser madre de un adolescente en este tiempo”. Su hijo es deportista de alto rendimiento, juega voleibol y actualmente pertenece a la Selección Meta.