Víctimas, el centro de todo

 Víctimas, el centro de todo

Por: Santiago Villa

«Defender el Acuerdo es defender la centralidad de las víctimas», dijo Ximena Ochoa, representante de víctimas, cofundadora de Fevcol, al quejarse en una reciente edición de Semana en Vivo de que la Jurisdicción Especial para la Paz defraudaba las expectativas de las víctimas. Soy sensible a estos reclamos. Puedo entender que haya muchas víctimas de las Farc que se sientan defraudadas por el Acuerdo de Paz. En especial porque, en efecto, se crearon altas expectativas cuando se dijo que en el Acuerdo las víctimas tenían un lugar central.

Soy sensible a ese reclamo, pero no comparto que la solución sea tocar los Acuerdos y en especial la Jurisdicción Especial para la Paz.  

El malentendido radica en que, si bien a las víctimas se les dijo que tenían un lugar central, eso no quería decir que la prioridad fuera asegurarse de que el Acuerdo les hiciera sentir a todas satisfechas en su exigencia de justicia. No por malicia, sino porque fue imposible conciliar sus expectativas con lo que las Farc estaban dispuestas a ceder. Para poder llegar a un punto de encuentro entre dos posiciones dispares (el Gobierno y las víctimas, por un lado, y las Farc por otro), la prioridad no podía ser satisfacer la posición de una de las partes, sino llegar a un consenso.

Las víctimas que hacen los reclamos a la Jurisdicción Especial para la Paz consideran que no hubo una sanción para unos crímenes que la merecen. Tienen razón. El Acuerdo se firmó hace más de dos años y en lugar de ver a los grandes cabecillas sancionados, están en el Congreso, en actividades políticas, refugiados en la clandestinidad del monte, o sencillamente delinquiendo como disidencias. Esto despierta una aguda indignación que alimenta la popularidad y la agenda del Centro Democrático: el único partido –con la posible excepción del Conservador– que siempre ha asumido una línea dura en este tema.

Es el agridulce resultado de tener que ceder para que en Colombia bajen paulatinamente los índices de violencia, desde el pico que alcanzaron a finales de los años 90.