Gobernantes, no chichipatos

Imagen de archivo.
Nelson López, columnista

Por Nelson Augusto López

Una región como la Orinoquia con un potencial agropecuario y forestal superior a 15 millones de hectáreas, más que el área cultivada en Alemania, según datos del DNP y que es potencia turística internacional, merece gobernantes capaces, con visión de estadistas, no ‘chichipatos’.

Una región llamada la “última frontera agropecuaria de Colombia” y despensa alimentaria nacional, pero con el 98% de sus exportaciones basadas en petróleo crudo, debe tener gobernantes con capacidad e innovación para diversificar su economía.

La Orinoquia, con el 38% del territorio nacional y cerca de 2 millones de habitantes, pero con una incidencia de pobreza del 56%, 7 puntos más que la del país, y una pobreza rural del 77%, según cifras oficiales, exige gobernantes de vocación y gestión social efectiva.

Una región con la principal vía bloqueada que la conecta con Bogotá y el resto del país, que la tiene al borde de la quiebra económica y social y en incertidumbre a la inversión, merece gobernantes que convoquen a una gestión colectiva a congresistas, líderes políticos y gremiales para exigir con criterios técnicos y determinación soluciones estructurales.

Esta problemática viene de gobiernos pasados. No es asunto de oposición. Pero lamentable que dirigentes y candidatos se conformen con clamar la apertura de la vía (que es alivio) y no medidas de fondo y la verdad sobre los oscuros laberintos de estudios, diseños e impactos, que se quedaron en la caricatura del ‘efecto gallinas’.

¿Quién tiene el huevo de la solución en el km 58 y los otros 143 puntos críticos? Y si van a celebrar la apertura de la vía sin un metro de arreglo, también alaben a San Isidro y su verano.

Por la riqueza y aporte al país, la región demanda gobernantes competentes, con liderazgo, capacidad de transformación e interlocución para impulsar la prosperidad. No elegir bien es seguir con una región rica en recursos e intenciones, con más pobres y atraso.