A trabajar, con orden

Les sugerimos a las empresas del Estado y a las grandes compañías del privado que tienen su sede u operan en la región que adquieran productos llaneros

Anunciábamos en este mismo espacio la inminente reapertura gradual de Villavicencio a su vida productiva. Esta semana, en rueda de prensa virtual, el alcalde Felipe Harman, reiteró el alistamiento de la administración municipal para que desde el próximo primero de junio todos  vayamos acostumbrándonos a un poco más de actividad en la ciudad.

Advertimos que no será nada fácil si la ciudadanía en general no comprende la gravedad de tener que convivir con el virus entre nosotros. En todos los países donde han abierto paulatinamente la economía de servicios, los contagios han aumentado, por una razón: no respetar las normas de convivencia y autoprotección.

Aquello de levarnos las manos, cuidarnos si tenemos síntomas de gripa, preparar los alimentos con la máxima rigurosidad sanitaria, ahora es una obligación y motivo de rechazo social si no se acatan las normas. La higiene, que antes era potestad de cada persona, será una obligación, sopena incluso de sanciones económicas.

Ya no tenemos preciso cuándo será el pico de contagios en Colombia, pues se había dicho que era  el 20 de abril, luego que en mayo  y ahora algunos aseguran que estaría para el 20 de junio; pero al margen de ello, llegar al pico de contagios no significará la cura contra la enfermedad porque seguiremos con el virus latente en todas partes.

Por ello, con mayor razón, los villavicenses estamos llamados a ser ejemplo para la región en la reapertura de la vida, buscando que esa curva de contagios se mantenga sobre la línea manejable. En medio de las críticas que se le pueden hacer al Presidente Duque, es un hecho innegable que se han manejado adecuadamente las situaciones, y después a casi 90 días del primer contagio, no se han visto las escenas dantescas de otros países.

Sin embargo, reiremos que  en medio de una pandemia siempre será temprano para que un gobierno pueda celebrar algo.

Así pues, nos alistamos para salir bajo las condiciones y restricciones que seguramente existirán y que habrá que respetar; solicitamos que para ayudar a Villavicencio y al Meta a levantarse de esta crisis nos compremos a nosotros mismos. Busquemos que sean los productos criollos, de la tierra, los que más llenen nuestras bolsas de mercados o de los elementos que necesitemos. A los zapatos, la ropa, los alimentos y los productos de toda índole, busquémosle la marquilla llanera y llevémosla.

Les sugerimos a las empresas del Estado y a las grandes compañías del privado que tienen su sede u operan en la región que adquieran productos llaneros. Ese dinero dinamizará la economía local, circulará entre nosotros y será de gran ayuda para cientos de familias.