‘Agüita pa’ mi gente’

David Mora, economista de Unillanos y columnista.

Por David Mora

Economista Escuela Colombiana de Ingeniería. Docente Unillanos

Van más de 8 meses donde, al menos, el 75% de los hogares de Villavicencio han padecido la tragedia de estar sin agua, sea de forma intermitente o sin servicio total. La historia de la falta de agua en la ciudad viene de atrás, pero sin duda, la tragedia se ha acentuado mucho más en los últimos tres años de la actual administración, donde sin importar la estación del año, siempre hay una excusa para justificar la ausencia del líquido vital. Verano sin agua, invierno sin agua; ¡Ah! pero eso sí, el recibo llega “cumplidito” y creciendo su valor, debido a que no están cobrando el agua (porque no llega), sino el aire que pasa por las tuberías. Por ejemplo, en el barrio Mi Llanura de estrato 2, una familia con dos bebés (cuatro personas) pasó de pagar $40.000 pesos mensuales a $127.000 pesos, un aumento del 218% por no tener agua y así, cientos de ejemplos más en toda la ciudad ¡El colmo!

La situación ha empeorado a raíz del mal manejo que se le ha dado a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio (EAAV) durante esta administración. Terminado 2015, la empresa tenía pasivos totales por $25.100 millones de pesos y deudas de largo plazo de $0 pesos, a junio de 2018 los pasivos totales llegaron a $53.345 millones de pesos y las deudas de largo plazo a $22.500 millones, es decir, se endeudó la empresa “hasta la coronilla”. En solo dos años y medio, la empresa aumentó sus pasivos, sus obligaciones con terceros en más del doble, pero el servicio empeoró.

Hoy los pasivos representan el 21% de los activos y el 28% del patrimonio, en otras palabras, esos porcentajes les pertenece a terceros, pero de forma especial a los bancos, como Bancolombia con quién la empresa tiene una deuda de $20.615 millones y al menos otras tres deudas que pasan los $1.871 millones; recursos que han sido destinados a “Optimización de la planta de tratamiento de agua potable la Esmeralda” ¿Piensan “potabilizar” el agua que no llega?, “compra de Software JSP7 a la empresa NOVA”, “compra de minicargador” y “compra de carro tanques con irrigador”.  Es claro que endeudan la empresa para mal gastar los recursos, ya que el problema esencial está es en la falta de agua, que solo se soluciona estabilizando la bocatoma y reduciendo al máximo el altísimo Índice de Agua No Contabilizada (IANC) del cual se padece.

El IANC de la EAAV es superior al 60,3%, muy por encima de ciudades similares como Montería y Manizales, donde este índice ronda el 32,1% y 29,6% respectivamente; lo que indica que se pierde en el camino, 6 de cada 10 litros de agua que se producen. Así no hay cuenca hídrica que aguante, ni medio ambiente que lo resista.

Los más preocupante del panorama, es que el mal manejo de la empresa está orientado a marchitar la empresa de todos los villavicenses para crear, no solo una crisis económica dentro de la misma, sino un malestar general de los ciudadanos que después facilite venderla a precio de huevo a un amigote privado, como ya hizo Wilmar Barbosa – junto a las mayorías del Concejo – con el alumbrado público, privatizando el 49% del mismo contra el interés de la ciudad, tal cual intenta hacer su copartidario en Bogotá, donde Peñalosa marchita ETB para poder privatizarla, todo enmarcado en la misma línea de los grandes poderes nacionales que han mal gobernado nuestro país.

Por lo tanto, la comunidad de Villavicencio ha decido organizarse y convocar a un gran plantón el miércoles 16 de enero a partir de las 6 am en Unicentro por la avenida 40, para exigir lo siguiente: No pago de los últimos dos recibos, el restablecimiento inmediato del servicio de agua ante el fracaso indudable del plan de contingencia, un informe detallado de la situación financiera de la empresa y por supuesto, la renuncia del gerente Jaime Jiménez por el mal manejo de la empresa, porque así como está la ciudad, solo Jorge Barón con su “agüita pa’ mi gente” podrá refrescarnos.

Twitter: @DavidMora_N