Animales víctimas del tráfico ilegal de fauna fueron liberados en el Meta

Los animales fueron incautados en terminales de transporte y plazas de mercado de la capital del Valle del Cauca. Fueron liberados en la reserva natural de la Sociedad Civil El Yurumí, en Puerto López.  

Al menos 204  animales silvestres fueron liberados en la Reserva de la Sociedad Civil El Yurumi,  191 de ellos provenientes del hogar de paso del Departamento Administrativo de Gestión Medio Ambiente de Cali – Valle (Dagma) y 13 del Centro de Atención y Valoración – CAV del Bioparque los Ocarros en Villavicencio.

Entre ellos hay 156 tortugas, 8 boas, 35 loras reales, un grison, un mapache, dos zorros y un garrapatero,  recuperados tras ser víctimas de tráfico de animales y otros entregados, y que el hogar de paso del Departamento Administrativo de Gestión Medio Ambiente de Cali – Valle (Dagma) retornó a su hábitat tras un largo proceso de rehabilitación.

La Corporación para El Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena), en conjunto con el Dagma. la entidad ambiental de Cali, realizó este procedimiento de liberación teniendo en cuenta que la Reserva de la Sociedad Civil El Yurumí, con sus 565 hectáreas, es el hábitat más adecuada para la supervivencia, repoblación, alimentación y establecimiento de estas especies.

Buena parte de estos animales fueron incautados por la Policía Ambiental en terminales de transporte y plazas de mercado de la capital del Valle del Cauca, donde eran víctimas del comercio ilegal, mientras que otros fueron entregados de manera voluntaria por parte de la  ciudadanía.

La recuperación de estos animales estuvo a cargo de biólogos, médicos veterinarios y zootecnistas de la Fundación Paz Animal, entidad encargada del hogar de paso en Cali, y  el CAV Cormacarena – Bioparque los Ocarros, donde estos especímenes por varios años tuvieron que superar los procesos de cuarentena, rehabilitación física y recuperación de su instinto, ya que al momento de ingresar  muchos de ellos presentaban heridas, cuadros de estrés y desnutrición.

La condición actual de los ejemplares es buena, tanto física como corporal, clínica, y nutricionalmente.  No presentan riesgo de diseminación de enfermedades a poblaciones de fauna silvestre y su comportamiento es propio de la especie a la que pertenecen.

El llamado de Cormacarena y Dagma es a no comprar especies de fauna silvestre, cazarlas o capturarlas.