Apicultura, negocio dulce

La apicultura garantiza la continuidad en el tiempo de la naturaleza a través de la polinización de las plantas cultivadas.

Para este año hay incentivos que pueden hacer de este, un buen negocio para las familias campesinas del Meta.

Las abejas son parte fundamental de la naturaleza cumpliendo un rol esencial en la cadena alimentaria del planeta. Estos pequeños insectos polinizan gran parte de los cultivos que abastecen al mundo. El polen favorece la fertilización y la formación de frutos y semillas; de ello depende parte de la producción alimenticia y la biodiversidad mundial.

En Colombia, la apicultura es el sustento económico de cientos de familias campesinas del oriente colombiano, quienes se han convertido en pequeños productores de miel, ellos no solo se dedican a explotar de forma sostenible la producción apícola, sino que además se han convertido en cuidadores del hábitat de las abejas a través de la agricultura sostenible. Actualmente en el departamento del Meta se producen cada año cerca de 538 toneladas de miel, ubicándose en los primeros lugares en el ámbito nacional, de acuerdo a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

En este momento, la apicultura en el Meta se encuentra en pleno desarrollo, se han instalado apiarios en cultivos de Acacia mangium, donde las producciones por colmena están superando los 150 kg por colmena/año, específicamente en los municipios de Puerto López, Puerto Gaitán y San Carlos de Guaroa.

En agosto del año pasado se presentó el balance de un estudio realizado desde la Secretaría de Agricultura del departamento, donde se encontraron cifras muy positivas en producción de miel.

Esto significa que la apicultura del Meta es de peso en el contexto nacional, y debe ser un renglón importante para ser tenido en cuenta en los planes de desarrollo. La apicultura es para estas familias no solo una gran oportunidad de mejorar sus ingresos, sino que ahora parece ser su forma de empleo, entre ellos para muchas mujeres que han visto en la producción apícola un trabajo de tiempo completo. Camila Meza, es una de las productoras miel que junto al resto de familias productoras se ha visto beneficiada de la apicultura.

“Las abejas son algo productivo porque de ellas sacó el sustento económico para mi hogar”, dice. Estas familias no practican la apicultura solamente con el objetivo primordial de la obtención de miel, sino que a través de estos proyectos productivos trabajan también por el bienestar de esta especie que vive amenazada.

“El proyecto es genial. Nos hemos dado cuenta que desde que empezó el proyecto empieza a impactar no solamente en las personas que estamos vinculadas si no en en toda la comunidad”, cuenta Ceny Cortés, una de las mujeres apiculturas. En el país se producen alrededor de 3.500 toneladas de miel al año (2019), y para el 2020 la proyección es alcanzar las 4.000 toneladas.

Según datos del Ministerio de Agricultura el número de colmenas al cierre del año pasado ascendió a 114.509, aproximadamente. Un buen número teniendo en cuenta el grave problema de conservación que atraviesa esta especie, de la que se ha llegado a hablar de una posible extinción. Por ese motivo, el proyecto de apicultura busca el desarrollo sostenible y la vinculación de más mujeres campesinas de las que ya hacen parte más de 170 que ahora viven de este proyecto de conservación.

El propósito por ahora también es avanzar en la conformación del Comité departamental de la cadena apícola del departamento del Meta.

Ejemplo en La Julia Con charlas comparativas entre meliponicultura (cría y producción de abejas nativas) y apicultura (sistema tradicional de crianza de abejas africanizadas Apis mellifera), los jóvenes de la institución educativa La Julia, ubicado en Uribe (Meta), vienen fortaleciendo sus conocimientos para promover el cuidado de las abejas, responsables de la polinización del 70% de las plantas.

El proceso es realizado con el acompañamiento de Parques Naturales acompañan las prácticas en el marco de los proyectos de Aprendizaje Basados en Problemas (ABP).