Árboles de Villavicencio contaminados con plomo

Los árboles en el sector urbano están guardando gran cantidad de metales pesados que terminan contaminando ríos.

En una alerta temprana se convierte el estudio realizado por Unillanos, el cual encontró presencia de metales pesados en diferentes sectores de la ciudad.

Aunque en las últimas semanas los colombianos hemos sido testigos de cómo Bogotá y Medellín luchan para disminuir los niveles de contaminación en sus área urbanas, Villavicencio no estaría lejos de atravesar la misma situación.


Una investigación liderada por el docente Juan Manuel Trujillo González, del Grupo de Investigación en Gestión Ambiental Sostenible, Instituto de Ciencias Ambientales de la Orinoquia Colombiana (ICAOC), con la que buscaban determinar la presencia de metales pesados en la capital del Meta, se confirmó la presencia de estos en el polvo de las calles de diferentes sectores de la ciudad.


La investigación tuvo en cuenta 27 puntos del área urbana de la ciudad, los cuales estuvieron distribuidos en zonas con predominancia comercial, residencial, en vías principales (el Anillo Vial, la Avenida 40 desde Villacentro hasta Unicentro, la vía Puerto López desde Unicentro hasta la Séptima Brigada), y en el área del centro alrededor de la Gobernación y la Alcaldía.


Como también ya lo había advertido Periódico del Meta el año anterior y tomando en cuenta este mismo informe, aunque los habitantes no sientan el aire tan pesado como en Bogotá, en el de Villavicencio hay altas concentraciones de manganeso, plomo, cobre, zinc y cromo.


Las actividades consideradas en el estudio que son críticas, para la generación de altas concentraciones de estos elementos son las de mecánica automotriz donde no hay protocolos para estos residuos.


Las zonas residenciales no tienen cantidades preocupantes, pero algo grave es que se hallaron metales pesados en los musgos de los árboles.


Buscando corroborar si el polvo de las vías se levantaba y contenía metales pesados, los investigadores evaluaron la concentración de plomo, en los musgos ubicados en los árboles a una altura de 1,30 metros en 60 puntos diferentes dentro de las mismas zonas donde analizaron las vías.


Encontraron que el patrón de concentración de este metal pesado en el musgo es similar al del polvo, es decir que donde hallaron altas concentraciones de plomo en el suelo también estaban en el musgo a una altura de 1,30 metros, elevación que fue elegida debido a que es la promedio en la que la mayoría de las personas respiran.


“Podemos decir que aunque la ciudad es de tamaño medio, con actividades industriales dentro del casco urbano casi escasas, comenzamos a tener concentraciones importantes como el plomo que es uno de los que más se registra y así como se registra también fue encontrado en el primer estudio realizado en 2014 lo que indica que la aparición de este metal no fue de momento sino que está presente desde antes”, manifestó Trujillo.


Así mismo, explicó que estos afectan la salud pública y pueden afectar los ecosistemas naturales a través de la escorrentía de agua pues la escorrentía pluvial no cuenta con ningún tipo de tratamiento entonces cae la lluvia, lava las calles y va a caer a las fuentes hídricas que pueden contener altas concentraciones de plomo que proviene de la actividad en la ciudad, afectan la dinámica ecológica en los afluente.


“Cuando el plomo llega a los peces y estos migran a otras regiones estos comienzan a subir en la cadena trófica, es decir que son consumidos por otros más grandes y al final somos nosotros quienes terminamos consumiéndolos nosotros. Los metales pesados tienen la capacidad de bioacumularse y luego se almacenará en nuestro organismo”, explicó el investigador.