Así decidieron sacar a Baquero de la Cámara de Comercio de Villavicencio

Cámara de Comercio de Villavicencio

El remezón que terminó con la salida del presidente ejecutivo, empezó en el despacho del Superintendente de Industria y Comercio en Bogotá.

Hace un mes, Andrés Barreto González, superintendente de Industria y Comercio, tenía una decisión clara: o la Cámara de Comercio de Villavicencio (CCV) retomaba su rumbo o él mismo asumía la decisión radical de anexarla a la Cámara de Comercio de Bogotá.

Al referirse a la CCV nunca usó la palabra intervenirla o liquidarla, pero lo cierto es que por los informes que reposaban en el despacho del Superintendente, la reunión a la que citó al ahora expresidente ejecutivo, Leonardo Baquero y a la Junta Directiva, fue definitiva para darles a todos aquel ultimátum.

Y es que como lo denunció en su momento Periódico del Meta, Baquero había montado toda una estructura en la que literalmente hacía lo que se le daba la gana sin consultar con los miembros de la Junta Directiva, o al menos los que lo criticaban.

Por el tipo de contrato que le hicieron en un comienzo, se hacía casi imposible despedirlo antes de cumplir los tres años sin tener que pagarle una multimillonaria cláusula de indemnización, que por la actual situación del gremio, sería difícil asumir. Sin embargo, las decisiones que tomaba la CCV en cabeza de su presidente ejecutivo, le costaban en sanciones de la Superintendencia sumas superiores a los 200 millones de pesos, de acuerdo a fuentes de la directiva consultadas.

Por eso es que el martes de esta semana, cuando se reunió la Junta Directiva para suspender el contrato a Leonardo Baquero, ya los miembros habían analizado las posibles consecuencias jurídicas; no obstante la decisión no fue unánime y Baquero tuvo dos votos a favor de que debía continuar y siete en contra.

La gota que rebosó la copa, al parecer fue el rumor sobre la inscripción de Baquero al concejo de Bogotá, avalado por el Partido Verde. Los estatutos de la CCV establecer que ningún directivo puede participar en política. Aunque Baquero no ha negado ni confirmado esa inscripción, en redes sociales circuló una pieza gráfica en donde aparece su nombre, foto y el número asignado por la Registraduría.

Periódico del Meta no pudo determinar con esa entidad la veracidad de la inscripción. Insostenible La situación de Leonardo Baquero en la CCV era insostenible: la
actual Junta Directiva le había quitado margen de maniobrabilidad y privilegios como la asignación de un carro blindado, la posibilidad de contratar personal y el manejo de una tarjeta de crédito con cupo abierto de la cual nunca se rindieron cuentas.

Aunque lo normal es hacer una reunión mensual de Junta Directiva, solo este año se habían hecho 26, con el fin de tratar de meter en cintura, reducir los espacios al presidente y exigir informes a Baquero, pese a lo cual seguía pasándose por la faja las decisiones del máximo órgano directivo del gremio. ¿Cuáles serán los padrinos políticos del presidente de la CCV para sostenerlo pese a todos los cuestionamientos y cómo alejar este gremio de la politiquería en plena campaña electoral? Después de ser una cámara boyante, la CCV tiene ahora un déficit superior a los 5.000 millones de pesos, incluyendo un préstamo superior a los 1.000 millones para pagar nómina en diciembre pasado.

Al cierre de esta edición, se presentaba oficialmente a Mauricio Alberto Vega López como nuevo presidente de la entidad, quien tendrá que lidiar con las tensiones internas del gremio en plena campaña política.

Devolverle la credibilidad a esta entidad y posicionarla como referente gremial no será fácil, después de los malos manejos que por años ha tenido, al punto que ya era vergonzoso lo que pasaba para las autoridades nacionales.

Hace un año, basado en un informe de revisoría fiscal, Periódico del Meta advirtió que en la CCV “no se observaba por parte de la administración un adecuado control interno ni un plan de mejoramiento que permita evaluar y minimizar el riesgo de liquidez que puede llegar a afectar a la Cámara de Comercio de Villavicencio al final del ejercicio fiscal”.

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