Bandola, tradición viva

Un grupo de bandolistas expertos hicieron un rápido recorrido musical por este instrumento que permanece en el folclor.

El concierto didáctico sobre golpes tradicionales de la música llanera, a cargo del ‘Grupo Bandolas’, realizado en Corcumvi, resultó un homenaje a este instrumento que se ha perdido un poco en la interpretación del joropo.

La historia de la bandola es confusa. Hasta la fecha existen varias teorías que hablan del origen de este instrumento, sin embargo, no se sabe aún de dónde es originario.

Según la historia, fue el primer instrumento de cuerda utilizado por los griegos, quienes la denominaban ‘Pandura’. Su uso data desde la edad del bronce, cerca al año 1350 a. C.

Está emparentado con la familia de los cordófonos que son instrumentos que llegaron de España con la conquista, donde ya existía una conjunción entre la antigua guitarra latina y los laudes que aportaron los árabes.

Para el caso de nuestra región, algunos dicen que este instrumento empezó a usarse en la música tradicional en los llanos venezolanos y fue difundida gracias al maestro Anselmo López, tiempo después llegó a los llanos colombianos.

En la música llanera, esta ‘pera de madera’ que tiene un sonido alegre, fue un fuerte acompañante del joropo junto con las maracas, y la guitarra hace varias décadas y aunque ha perdido presencia, para expertos como el maestro Gildardo Cruz, ha tenido un nuevo auge.

“Algunas veces sustituye a la imponente arpa como instrumento que lleva la melodía con apoyos armónicos. Además por el tamaño que la hace más transportable a todas partes”, dice el intérprete.


El rescate de los instrumentos tradicionales es pieza fundamental para la conservación de una cultura. En este sentido Cruz asegura que la bandola esta recuperada hace mucho tiempo.

“Actualmente se encuentra en auge y en un desarrollo impresionante, ya no es como en los años ochenta, época en la cual se puede decir que hubo una crisis de difusión de este instrumento, solamente se escuchaba hablar de Pedro Florez y Luis Quinitiva, mientras que hoy en día hay bandolistas donde quiera que uno vaya, eso sí; con un nivel altísimo”, afirma Gildardo Cruz.

La afinación de la bandola es variada, pero la estandarizada en orden ascendente es la, re, la, mi, y se toca por punteo con uña, púa o plectro.

Para Luis Carlos Morales, un joven intérprete de este instrumento, dentro de esa cajita de madera hay mucha historia cultural que no se debe perder, además del sonido que transmite el cual cautiva a quien lo escucha.

Sin embargo, para el joven, la bandola sí se está perdiendo, por ende, es necesario rescatarla y promocionarla, ya que la mayoría de las personas conoce como conjunto llanero el arpa, el cuatro, y las maracas, cuando la bandola es pieza clave en la interpretación de la música.

Una de las más recientes investigaciones que realiza el maestro Cruz consiste en construirle el árbol genealógico a este instrumento, pues así como está la familia de las cuerdas frotadas formada por el violín, la viola, el violonchelo, y el contrabajo. La bandola también tiene la suya.

Hasta el momento, se ha logrado construir el trío de bandolas conformado por la bandola soprano, la bandola barítona y la bandola ya existente, aún falta la bandola contrabajo o bajo.


El santuario

Maní (Casanare), santuario del joropo llanero, es un municipio de profundas raíces criollas; sus maestros son pioneros en la interpretación de la bandola llanera y en la actualidad es el protagonista de uno de los eventos más importantes: el Festival Pedro Flórez.

Esta población es un punto de partida obligado para conocer la idiosincrasia de la cultura alrededor de este instrumento.

La creación de este festival internacional, surgió por la iniciativa de Tirso Caicedo, y Germán Tovar reconocidos folclorista de la región del Casanare y del Meta, quienes quisieron rendir un homenaje a este instrumento musical, que trajo consigo reuniones de músicos sabaneros con sus bailes zapateados, y con el paso de los años se convirtió en una celebración que se realiza la primera semana de cada mes de enero.