Camperos, patrimonio del paisaje

Los camperos se han convertido en un elemento más del paisaje del piedemonte llanero, en especial entre Restrepo y Villavicencio en donde hacen parte de la cotidianidad.

Conductores y propietarios de estos camperos llevan más de 40 años uniendo a Restrepo con Villavicencio, en una labor que ahora es reconocida oficialmente como patrimonio.

El campero, vehículo que prendió motores en Colombia en los años 50 y que sirvió para abrir las trochas, los campos y los caminos del país, entre ellos los del Meta, era el preferido en la década de los 80 para quienes transportaban abundantes cargas y hacían trayectos largos por las sabanas del Llano.

De Restrepo salían de la iglesia en la plaza central diariamente unos 10 camperos con destino a Villavicencio. En ellos, se movilizaban niños, jóvenes y adultos que venían a estudiar y trabajar a la capital del Meta. Cuentan algunos testigos de aquellos años que el recorrido, para quienes utilizaban estos tradicionales vehículos podría durar hasta una hora y media y   terminaba en la glorieta de La Grama.

“En esa época, las mayores dificultades eran transitar por las trochas que se formaban en verano y los lodazales que se hacían en invierno a lo largo de esos 14 kilómetros”, recuerda Jhon Javier Cárdenas, un hombre de 51 años, que lleva más de 30 conduciendo campero entre Villavicencio y Restrepo. Su motivación por conducir este vehículo nació desde que era niño, cuando araba la tierra con su padre.

Él, como muchos otros, siente nostalgia de recordar aquella época, en la que todos querían tener un vehículo todo terreno, como se le conocía antes al campero, el vehículo del pueblo, que fue diseñado específicamente para trabajar en zonas de alta montaña y de difícil accesogracias a que cuenta con doble tracción, caja de velocidades con bajo que permite multiplicar la potencia del motor, bloqueo de diferencial y un chasis reforzado.

“Estas características han hecho que estos automotores superen el paso del tiempo y permanezcan. Unas décadas atrás durábamos más de 60 minutos en llegar a Villavicencio. Teníamos que atravesar ríos y aguantar el fuerte invierno, pero gracias a Dios y sobre todo al trabajo constante que muchos hemos realizado al pasar de los años, las condiciones han mejorado en cuanto a infraestructura y al volumen de los viajes”, asegura Javier Cárdenas.

Estos vehículos han aumentado su demanda de servicio, hoy en día transportan cerca de 1.500 personas desde Restrepo hasta Villavicencio y viceversa. Además, cada uno realiza entre 12 y 15 viajes ida y regreso.

William Delgado, otro de los conductores de este tradicional vehículo, dice que a pesar del paso del tiempo y de los nuevos modelos que han salido al mercado, estos automotores cumplen con los estándares de calidad de un vehículo de la época. “Tenemos al día revisiones tecno-mecánicas, seguros y cumplimos con todos los requisitos exigidos por el Ministerio del Transporte”, señaló el conductor.

Patrimonio

Estos vehículos llegaron al Meta hace más de 47 años. En aquella época, tenían un valor de 380.000 pesos. Y, aunque eran utilizados en su mayoría para trabajo de campo, hoy se les reconoce como parte de la historia.

Ese aporte cultural, social y económico que por décadas han hecho estos tradicionales vehículos, llevó a la Gobernación del Meta a declararlos como patrimonio económico, turístico y de interés cultural, para el departamento en ceremonia que se cumplió la semana anterior.

“Han sido durante años los aportantes de un servicio social y económico. Por eso a cada uno de los 41 propietarios de los vehículos mi agradecimiento por incentivar esta declaratoria que es un reconocimiento al cuidado consagrado de sus carros”, manifestó la Gobernadora del Meta.

Para  Pedro Castro, presidente de Asocamper, agremiación que reúne a los camperistas, la declaratoria es un reconocimiento a las tradiciones de Restrepo y por eso se sienten muy orgullosos.

“Con esta declaratoria de patrimonio, los carros ahora son pequeñas empresas turísticas, porque servirán para promocionar el piedemonte llanero y todos sus alrededores. Por muchas cosas que tiene Restrepo en materia religiosa es que debemos preservar la distinción que nos otorga la gobernadora Marcela Amaya, puntualizó Castro.