Celulares, cero en conducta

El 94,2% de las personas de cinco años y más que usaron el teléfono celular, lo hicieron para realizar llamadas personales o familiares; 58,9% lo empleó para navegar en internet.

Por: Yéssica Salgado

El debate por restringir el uso de estas herramientas en las aulas de clase apenas empieza pues aunque es un elemento distractor, también es una herramienta pedagógica.

El pasado 21 de agosto, Rodrigo Rojas, representante a la cámara por el Partido Liberal, radicó un proyecto de Ley que, de ser aprobado, restringiría el uso de celulares en las aulas y los colegios del país, para estudiantes de preescolar, básica primaria y secundaria.

La iniciativa, que busca específicamente “velar por el desarrollo integral, la educación y la seguridad de niños y adolescentes en las aulas”, abrió el debate pues para el año 2017 según datos del DANE el 73,2% de las personas de cinco y más años de edad reportaron tener teléfono celular; 76,6% en las cabeceras y 60,9% en centros poblados y zona rural.

Así mismo, la encuesta reveló que para el total nacional, de las personas de cinco y más años de edad que poseen teléfono celular, el 71,2% reportaron poseer teléfono celular inteligente (smartphone), 29,5% teléfono celular convencional y 0,7% poseían ambos.

En el Meta, donde actualmente hay 916 sedes educativas activas, las cuales se encuentran agrupadas en 91 instituciones educativas y 44 centros pedagógicos que atienden un total de 98.300 estudiantes, la controversia no se ha hecho esperar, pues para muchos la iniciativa es una medida contraproducente que podría generar un retroceso en los modelos de educación actuales. Para otros, el proyecto tiene bases sólidas que permitirán reducir los déficits de atención en los estudiantes.

Para Juan Carlos Cruz, secretario de Educación departamental, el uso de las herramientas tecnológicas en las aulas es de vital importancia, y contribuye a potenciar las capacidades de los estudiantes. Sin embargo, se deben usar con mucha responsabilidad.

“Si es con fines pedagógicos, el uso de estos dispositivos móviles en las aulas es bien visto. Si por el contrario el uso es personal, no estoy de acuerdo, por eso estoy parcialmente de acuerdo con el uso de dispositivos móviles en las clases”, señaló el secretario de Educación departamental.

En su opinión, la aprobación de este proyecto no va a traer consecuencias negativas al actual modelo de educación colombiano, y tampoco al desarrollo e innovación que se genera en las aulas de clase. Y si va a contribuir a mejorar la calidad educativa en colegios públicos y privados, ya que se van a reducir los déficits de atención en los alumnos, que son generados por este agente ‘distractor’.

Con relación a si es la mejor forma de proteger a los niños de los peligros de internet, el funcionario fue enfático en señalar que en este aspecto el proyecto tiene un vacío, pues no hay diferencia en prohibir un dispositivo electrónico durante la jornada escolar si se va a permitir su uso en el hogar.

“En ese aspecto lo que debemos es preparar tanto a niños como jóvenes de los peligros que hay al utilizar estos apartaos sin supervisión alguna”, dijo el Secretario.

Estudiantes como José Luis Atehortúa, expersonero del colegio San José, expresaron que si bien es un elemento que distrae a los alumnos que son especialmente adolescentes, prohibirlos puede ser un arma de doble filo.

“Se deberían implementar reglas de uso y hacer respetar esos códigos entre alumnos y profesores. Los padres deben apoyar esas restricciones y no dejar todo a la escuela. No creo que se deba prohibir del todo el celular que al fin de cuentas es una herramienta de comunicación”, dijo el estudiante.

Por su parte Óscar Javier Cantor, secretario (e) de las TIC de la Gobernación del Meta, no está de acuerdo con el proyecto. Para él, sí se llegará aprobar dicha ley, se perdería la oportunidad de permitir que la investigación se dé por medio de los dispositivos móviles, como sucede en los países más desarrollados del mundo. Adicional a ello, Cantor piensa que también se perderá la posibilidad de cerrar brechas en la educación.

“No habría un empoderamiento del uso de la tecnología entre estado, docentes, padres de familia y estudiantes con respeto los retos que la educación tiene que asumir”., señala.
Desde su experiencia, la restricción de dispositivos móviles en las aulas, no es la solución al problema de déficit de atención que afrontan los alumnos, pues esta patología se debe a diversos factores, entre los que se destacan el social, cultural y el particular.

Al igual que el secretario de Educación, Cantor piensa que para proteger a los niños de los peligros se debe enseñar el uso adecuado de la tecnología y poner a disposición de plataformas tecnológicas y programas seguros que controlen y monitoreen el acceso a la información , así como fortalecer ley que castigue su uso con fines maliciosos.

Su opinión frente a lo que propone el representante Rodrigo Rojas en este proyecto, para proteger a la niñez de los peligros de internet, va en una línea similar a la del secretario de Educación: “Para proteger a los niños de los peligros, se debe enseñar el uso adecuado de la tecnología y poner a disposición de plataformas tecnológicas y programas seguros que controlen y monitoreen el acceso a la información , así como fortalecer las leyes que castiguen su uso con fines maliciosos”, señaló Cantor.