Colombianos desperdician más comida de la que creen

La mayoría de encuestados no entienden el impacto que su alimentación tiene sobre la naturaleza.

La mayoría de los colombianos cree que no desperdicia mucha comida, según un estudio de WWF realizado en ocho ciudades.

La investigación evidenció que sí hay prácticas cotidianas que llevan al desperdicio, principalmente asociadas al mal almacenamiento y al inadecuado manejo de comida preparada o sobras.

Esta semana se conmemoró el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, revelamos qué piensan los colombianos frente a este problema y qué están dispuestos a hacer para evitar que la comida termine en la basura.

“Al igual que ocurre en otras partes del mundo, los colombianos tenemos una disonancia frente al desperdicio: decimos que no lo hacemos por vergüenza o por considerarlo éticamente incorrecto, pero lo hacemos en la práctica, e incluso nos justificamos cuando ocurre”, explica Camila Cammaert, Coordinadora de Sistemas Alimentarios Sostenibles de WWF Colombia.

El estudio ‘Desperdicios: imaginarios, actitudes y comportamientos en Colombia’ realizó 1950 encuestas y visitó 47 hogares en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Florencia, San José del Guaviare y Leticia, para entender si los colombianos comprenden la relación de los alimentos con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

¿Qué encontraron?

Que en Colombia existe un gran desconocimiento frente a esta situación, y las personas creen que su forma de alimentarse no es determinante en la crisis ambiental.
El desperdicio es uno de los aspectos clave del análisis, pues el 10% de las emisiones
de gases efecto invernadero, causantes del calentamiento global, tienen que
ver con la comida que no comemos.

¿Cómo entienden los colombianos esta
problemática? Estos son los principales hallazgos:

1. El desperdicio es un asunto tabú y muchas veces se esconde: aunque
según el Departamento Nacional de Planeación, cada año, en el país se pierde el
34% de los alimentos producidos, nadie quiere hablar de ello. Frente a la pregunta
sobre la frecuencia en la que se desechan alimentos, un 31,6% de los encuestados
manifiesta no desechar comida, mientras que el promedio de veces que la gente
afirma desechar comida, alimentos o ingredientes, que se hayan dañado por algún
motivo, es de 1.9 veces por semana. Estos datos, bajos en apariencia, demuestran
cierto grado de negación frente a la práctica de desperdiciar comida.

2. La abundancia es percibida como la principal causa de desperdicio: el
30,8 % de los encuestados considera que la principal razón por la que desperdician alimentos es que cocinan demasiado, y el 25,3% porque se sirve mucho en el plato.
“Los colombianos expresamos muchas veces el amor a través de la comida. Mucho
amor significa, en ocasiones, servir grandes porciones que pueden llevar al
desperdicio. Necesitamos que desde las familias fomentemos que el cariño
también se demuestra al no botar la comida, al cuidar al planeta y entendiendo que
la naturaleza es quien nos permite tener nuestro plato lleno”, contextualiza
Cammaert sobre este punto.

3. Existe la creencia de que hay desperdicios más “graves” que otros: el
65% de los encuestados considera que lo que más se desperdicia es la comida ya
preparada, mientras que solo el 21,7% considera que lo que más se desperdicia son alimentos parcialmente usados (media cebolla, un pedazo de sándwich, etc.), lo que demuestra que desechar estos alimentos no es necesariamente percibido como
desperdicio, sino como una parte normal del proceso en la cocina.

Ciudades amazónicas (Florencia, San José del Guaviare y Leticia): los
habitantes de ciudades amazónicas son los que más importancia le dan a no desperdiciar
alimentos. Un 94,6% considera muy importante no desperdiciar alimentos al momento
de consumirlos.