Con el folclor en la sangre

Los hermanos Mauro e Ingrid Diaz se perfilan como los mayores exponentes del joropo portogaitanense en los eventos musicales más importantes de Colombia y Venezuela.

Mauro e Ingrid Díaz conservan intacta la inocencia propia de los adolescentes, cargados de sueños e ilusiones como cualquiera, van al colegio y disfrutan de las actividades
propias de su edad.

Pero a diferencia de otros, cuando se suben al escenario se transforman, atrás, muy atrás, queda la timidez propia de quien hasta ahora empieza a explorar el mundo.

El carácter y fortaleza, características de la raza llanera, se apodera de ellos, toman el micrófono y en cuestión de segundo comienzan a demostrar por qué son dignos de llevar el apellido Díaz, símbolo inequívoco de folclor llanero en Puerto Gaitán y en diversas latitudes
de los llanos orientales.

Ambos, cumplieron un destacado papel en el exigente concurso Pa’lante Talento Llanero, realizado hace pocos días en Villavicencio y que reúne a los mejores exponentes
de la música llanera en esta parte del país.

Mauro Cristóbal Díaz Gualdrón, con 17 años, pero con la experiencia de todo un profesional, se alzó con el primer lugar en la categoría voz pasaje.
De hecho, ya tiene en su haber La Herencia de un Viejo Estricto, su primer trabajo discográfico con 14 canciones propias, y que fue inspirado en Mauro Díaz, su padre, y
también reconocido compositor e intérprete.

“Mi papá siempre ha sido estricto con nosotros, tanto en la crianza como en el aspecto musical, hemos aprendido mucho de él, ha sido muy dedicado con nosotros y sin duda eso nos ha servido, si nos encuentra algún error no continuamos hasta que no quede corregido”, comentó el artista.

Y aunque no oculta su alegría por haber logrado el primer lugar en el concurso, manifestó que desde ya se está preparando para participar, tan pronto sea mayor de edad, en el Torneo Internacional del Joropo, en la categoría pasaje inédito, y tan pronto termine el bachillerato, prepararse para convertirse en abogado.

Un poco más extrovertida, pero también con unas condiciones musicales que saltan a la vista está Ingrid, quien con apenas 13 años, se alzó con el segundo lugar en la
categoría poema llanero.

“Mi papá, ha sido mi mayor instructor, comencé a practicar hace dos años y elegí el poema porque tiene mucho sentimiento, lenguaje corporal y uno puede expresar lo que siente”.

Al igual que Mauro, su hermano mayor, alternará la carrera musical con los estudios universitarios en pediatría que planea emprender.

Para Remigio Rojas, instructor musical de ambos, el talento no solo es nato, sino que además son dedicados y ven la música llanera muy en serio.

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