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‘Cuando completé 700 emergencias, perdí la cuenta’


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Redacción PDM

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Aviador, fotógrafo y ahora escritor, así es Germán Romero Cataño, quien dedicó 45 años de su vida a pilotear un DC-3, aeronave que considera insustituible.

Por Lina Herrera / Especial Periódico del Meta

En 23.472 horas de vuelo, el capitán Germán Romero Cataño recorrió y exploró hasta los lugares más recónditos de la Orinoquia, enamorándose de sus entornos, fotografiándolos y creando conexiones con las comunidades indígenas y campesinas que visitaba.

Desde niño, Romero estuvo vinculado a los viajes y aventuras. Acompañaba a su madre quien era la única médica rural de Leticia (Amazonas).

Ese es mi espíritu, aventurero siempre. El 93% de mis compañeros eran indígenas (…) son experiencias increíbles, irnos a pescar a los Lagos del Dorado, montarnos en una canoa, salir a navegar en un potrillo por el Amazonas, sabiendo que, si uno se cae, hasta ahí llegó porque ese río está infestado de pirañas”, cuenta emocionado el aviador.

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Foto cortesía: Germán Romero Cataño

En 1978 inició como copiloto y más adelante entró como piloto a la empresa Selva, la cual volaba a todos los internados indígenas. Desde ahí forjó 45 años de carrera, durante los cuales vivió hazañas inimaginables: pasó por emergencias en medio de los vuelos y aterrizajes, transportó carga, urgencias hospitalarias y también ganado vacuno, pero, sobre todo, disfrutó de cada paisaje que le ofrecía Colombia desde la cabina de su Douglas DC-3.

Cuando iba por 700 emergencias, perdí la cuenta. Problemas de motor, cilindro, quedarse sin hidráulico, una cantidad de cosas que pasan. Malos climas tremendos porque esa selva es bravísima” relató Romero.

Con el pasar del tiempo, el aviador fue perdiendo el temor ante los percances que se le presentaban en cada viaje, cree que para muchas personas ese tipo de sucesos pueden parecer aterradores, pero para él eran experiencias interesantes que disfrutó.

Me exigía lo máximo a mí mismo, sabía que la vida mía y la de todos pendían de un hilo, de mi pericia. Uno se esfuerza en un punto muy importante, aparte, produce y quema una adrenalina increíble, esto es de todos los días. Gracias a mi entrenamiento y a la protección divina, aquí estoy”, agregó.

Lea: Un libro que recorre 45 años ‘Por los caminos del aire’, sobre un DC-3

Su fidelidad al DC-3

Durante toda su carrera de aviación, estuvo a bordo de un Douglas DC-3, aeronave que le permitió llegar a rincones del país que ningún otro modelo lograría. En este, llegó a departamentos como el Guainía, Vichada, Vaupés y Guaviare, aterrizó en pistas en medio de la selva.

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Germán Romero Cataño junto a su libro ‘Por los caminos del aire’.

Esas pistas pueden ser un cajón de árboles de mil metros donde lo utilizable pueden ser 600, y tú estás anclando con un avión que se sale casi por lado y lado de la pista, donde no hay bomberos, no hay torre de control, no hay una clínica, el riesgo es total y todo está en manos del piloto”, contó.

En los últimos años se han limitado los vuelos en esta aeronave debido a los accidentes ocurridos con víctimas fatales de varios de sus tripulantes. Según Romero, actualmente en Colombia solo opera un avión de este modelo y no existe ninguna otra aeronave que se le asemeje. Lo considera un avión icónico que volará siempre.

Al DC-3 ahora lo están repotenciando, le quitaron los motores de pistones, le están poniendo turbinas (…) Ese avión es una fantasía, es un avión al que no se le fatiga la cabina, no muere de fatiga como mueren los jets, por ejemplo”, explicó el piloto.

El aviador también menciona que el futuro del DC-3 será estar vigente, mientras tenga repuestos y haya voluntad política, hace referencia a países como Canadá, Sudáfrica e India, en donde los DC-3 siguen en funcionamiento.

Comenta que el modelo Antonov 26 está intentando llegar a pistas realmente complicadas, corriendo riesgos muy altos.

Están haciéndolo porque no hay quién más se meta en eso, aún así no puede ir a todas las pistas a las que va el DC-3, las comunidades están teniendo que usar monomotores, mientras un DC-3 lleva 3.000 kilos, un monomotor lleva 300. Son diez vuelos de monomotor para hacer un vuelo de DC-3”.

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