Dosis mínima: ¿problema policial o de salud? Esto proponen los presidenciales

Acabar con la dosis mínima propone Iván Duque.

Por redacción: El Espectador

Unos plantean mano dura e incluso acabar con esa dosis personal. Otros creen que debe atenderse desde el punto de vista de salud pública. Eso sí, todos coinciden en que detrás del microtráfico están los grandes narcotraficantes, que se debe combatir.

Humberto de la Calle: un nuevo enfoque antidrogas

Como exjefe de la delegación de paz para los diálogos con las Farc en Cuba, el candidato del Partido Liberal, Humberto de la Calle, es promotor de un nuevo enfoque en la lucha contra las drogas, incluido en lo pactado con la desarmada guerrilla. Desde esa perspectiva, propone un enfoque de salud pública frente al consumo y un tratamiento diferenciado a consumidores y productores de sustancias consideradas de uso ilícito. En el mismo sentido, ese tratamiento debe tener en cuenta los distintos eslabones de la cadena, pues es defensor de que a los pequeños productores, a través de un proyecto de ley, se les aplique la renuncia a la persecución penal, dadas las condiciones en las que han venido sembrado a lo largo de estos más de 50 años de guerra. Y ha sido enfático: sí a la legalización de las drogas y no a la eliminación de la dosis mínima. “Me parece un error volver a penalizar la dosis mínima, eso es una locura”, ha reiterado el candidato.

Germán Vargas Lleras: mano dura al microtráfico

Germán Vargas Lleras ha sido crítico de la jurisprudencia frente a la dosis personal en Colombia. Para él, tanto la Corte Constitucional como la Corte Suprema de Justicia dieron un alcance muy amplio, generando mayores índices de inseguridad. Desde su perspectiva, el concepto de las autoridades en torno a que la dosis mínima es la que “la persona necesite”, podría derivar en la comisión de delitos. “Eso se está presentando a la más grande impunidad. El aprovisionamiento ha dado lugar a que cualquier consumidor se convierta en narcotraficante, en dispensador, sin que las autoridades puedan actuar”, dice. Su propuesta apunta a judicializar a quien porte, fabrique o consuma más de la dosis mínima (20 gramos de marihuana y uno de cocaína). Y sobre la posibilidad de la legalización responde: “Ya se hizo para temas medicinales, yo no la ampliaría a los temas recreativos. Suficientes problemas tenemos ya con el microtráfico en Colombia”.

Iván Duque: por la prohibición

Acabar con la dosis mínima propone Iván Duque. El candidato asegura que la falta de reglamentación es lo que ha permitido a los jíbaros asentarse en los parques e incentivar el consumo de sustancias psicoactivas a los niños. “Hay que volver a penalizar, pero no criminalizar. El que esté portando no se tiene que ir a la cárcel. Hay que confiscarle la droga e imponerle una multa para que el porte esté prohibido. Hoy muchos jíbaros se escudan diciendo ‘yo lo que tengo aquí es dosis mínima’, y pasan por el lado de las autoridades”, advierte. Sus críticos le recuerdan por estos días el haber acompañado, como congresista, un proyecto radicado por su partido, el Centro Democrático, que contempla formular mecanismos alternativos a los penales para combatir, reducir y desincentivar el consumo de drogas e incluye crear las salas de consumo controlado. Ahora pide su retiro. Sobre la legalización, su respuesta es un rotundo No.

Gustavo Petro: un problema de salud pública

El exalcalde de Bogotá Gustavo Petro considera que la adicción a las sustancias estupefacientes se combate con políticas de salud pública y no con prohibicionismo. Sin embargo, en su lucha contra el microtráfico plantea la extinción del dominio del lugar donde se venda la droga y la judicialización del consumo más allá de la dosis mínima. “Al consumidor de drogas, recreativo o dependiente, generalmente juvenil y socialmente excluido, no se le trata con cárcel sino con médicos y diálogo estatal. La experiencia de los centros regulados de consumo (Camad) en la Bogotá Humana, con más de 65.000 consultas, mostró un camino certero de tratamiento del problema, que sólo se agudizará con el populismo punitivo. Separar la población consumidora de drogas de las cadenas clandestinas del narcotráfico es una política de seguridad ciudadana estratégica. Petro está de acuerdo con la legalización, apoyándose precisamente en los Camad.

Sergio Fajardo: educación para la prevención

Sergio Fajardo acompaña la postura de varios de sus rivales en las urnas, en el sentido de que el consumo y la adicción a las drogas deben tener un enfoque de salud pública. Por eso, descriminalizar el trato que se les da a los consumidores para priorizar una mirada médica sobre ellos es la apuesta del candidato de la Coalición Colombia, aunque dice que no debe darse un cambio abrupto en torno a este tema. Ante la pregunta de si debería ser o no legalizado el consumo de sustancias psicoactivas en el país, ha respondido que “eventualmente sí, pero hay que dar pasos, hay que entender el consumo como un tema de salud pública, tenemos que enfrentar el narcotráfico y el microtráfico, todavía nos toma un tiempo para poder llegar allá en Colombia”. Para el exgobernador de Antioquia, el problema hoy son las bandas criminales narcotraficantes, el cual hay que enfrentar con la ley y, a la vez, implementar programas de educación para prevenir el consumo.

Viviane Morales: luchar con nuevas maneras

Desde sus tiempos como fiscal general, Viviane Morales ha sostenido que se debe abrir el debate sobre las formas de lucha contra las drogas y el narcotráfico como principal impulso del conflicto en el país. Hoy su posición no ha cambiado y considera que la discusión en el mundo se debe dirigir a lo que ha sido la política represiva frente a las drogas, teniendo en cuenta que Colombia ha pagado un alto costo cuando los resultados no son los mejores. “Hay que luchar contra las drogas, pero con maneras nuevas. Este camino que se inventaron, represivo, de hace 50 años, no nos ha dejado los mejores resultados y Colombia ha pagado un precio infame y muy alto en esta lucha”, ha dicho Morales. Incluso, también ha señalado que la legalización del consumo puede ser solución, pues “es un drama para la humanidad”, y en muchas ocasiones ha citado los ejemplos de otros países sobre los modelos de venta controlada de las drogas denominadas “blandas”.