Editorial | El país necesita más

Aunque desde varios frentes se ha tratado de deslegitimar la protesta social de las últimas semanas, es arriesgado pensar, como dijo la representante del Meta, Jennifer Arias, que detrás de las marchas “está la sombra de un movimiento criminal que busca ganar a la fuerza lo que no logró en Democracia».

Aunque ella misma aclara que defiende el derecho a la protesta, consideramos que como lo afirma es injusto y sería como cobijar a todo el Congreso con una sombra de intereses mezquinos que solo piensa en el bienestar personal, cuando sabemos que hay parlamentarios que son juicios, estudiosos y cumplen una labor de representatividad importante.

Sin duda se han escondido criminales detrás de las protestas, sin duda hay grupos que quieren aprovechar la situación para buscar réditos políticos y sin duda los bloqueos de vías terminan afectando más a los pobres y a las clases trabajadoras que a los “oligarcas” que intentan “desestabilizar”.

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Pero también, sin duda, los dirigentes y grupos económicos de Colombia no podrían desconocer que hay un grupo de población excluida manifestando su descontento con los políticos tradicionales del país y que quieren oportunidades reales de acceso al estudio, al empleo y a la salud.

El Gobierno Nacional ha hecho esfuerzos por aliviar el impacto social de la pandemia, así lo reconoce el politólogo Santiago Martínez en un análisis reciente que hizo para Periódico del Meta, y en el que concluye que sin los subsidios entregados a los más vulnerables, los niveles de pobreza en la región habrían causado mayores estragos.

No obstante, han sido tantas las décadas de inequidad que el monumental esfuerzo fiscal que se ha hecho, parece una gota en el mar. El país necesita más.

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Sí compartimos, como lo manifiesta la representante Arias, que “el primer paso para lograr consensos en un país como el nuestro, hoy tan profundamente fracturado, es reconocer que aunque mucho se ha venido haciendo, aún nos falta en materia de equidad”.

Por eso es importante los diálogos sin estigmatizaciones, sin prejuicios y con las cartas sobre la mesa, de manera transparente. A veces parece difícil en una Colombia en donde quienes se abrogan ser representantes de sectores poblacionales, logran beneficios para ellos mismos.

Una de las exigencias que debemos hacer los colombianos es que no haya un levantamiento de las mesas de concertación, que los diálogos sean transmitidos por redes sociales y que se creen mecanismos de verificación internacional para que los acuerdos se cumplan y en un año no repitamos esta crisis social, y que la democracia no se ponga en juego. El país necesita más grandeza.

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