Educación para la construcción de paz, en el marco del posconflicto

Foto: tomada de El Espectador

Luego del triunfo del no en el plebiscito y la posterior firma del Acuerdo de Paz con la Guerrilla de las Farc en 2016, el camino por la construcción de una paz, estable y duradera se volvió la principal meta de los colombianos.

Tras el acuerdo, se establecieron diferentes zonas de concentración de excombatientes de la guerrilla.  En el departamento del Meta, se hayan estas zonas en los municipios de La Macarena, Mapiripán, Mesetas y Vistahermosa, desde allí, los excombatientes atraviesan procesos de resocialización, educación, y capacitación laboral, con el objetivo de rehacer sus vidas luego vivir la guerra.

El Gobierno Departamental, las instituciones académicas, las diferentes agremiaciones y los mismos excombatientes de las Farc se han comprometido con la educación, como escenario y espacio para la resolución del conflicto.

Las Universidades y la educación para la Paz

Los procesos educativos, evidentemente, deben atravesar los máximos niveles. Diferentes universidades en todo el territorio nacional han puesto todo su empeño en educar para la paz.  Por lo tanto, para la mayoría de las universidades, la academia es un centro de pensamiento donde están en constante lucha las ideas. “Las ideas que ganan tiene que estar muy materializadas a la realidad, y prestas a resolver los problemas de la sociedad”, esto dice Manuel Rayran, docente de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Rayran también menciona que: “la universidad y la academia deben ir encaminadas a pensarse la realidad y encontrar soluciones, a entender los conflictos que se generan en la sociedad, por lo tanto, la academia es un elemento fundamental, que tanto la sociedad, como el Estado, en sus actos decisorios tiene que tener en cuenta”.

Por su parte, la Universidad de los Llanos, en cabeza de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, ha entendido el compromiso férreo en apalancar y apoyar estos procesos, para ello, la Unillanos, dispuso dos espacios, el académico y el técnico. En cuanto a el académico, se desarrollan eventos en diferentes partes del departamento, estos tienen como objetico propiciar espacios de dialogo entre las víctimas, la sociedad civil, los antiguos miembros de las Farc y las Autodefensas. Para Fernando Campos, decano de la facultad de Ciencias Humanas “construir esos diálogos nos permiten acercarnos, a través de las palabras a los entendimientos y a los acuerdos, para alejar de una vez el ruido de las balas en el proceso social”.

En lo que concierne al aspecto técnico, la Universidad ha acompañado la construcción de proyectos desde diferentes municipios en la formulación de proyectos productivos en el sector acuario y pecuario. El trabajo se ha realizado, tanto con víctimas, como con desmovilizados, con el fin de hacer un acercamiento desde la proyección social. Por otro lado, la universidad apoyó, de la mano con el Gobierno Nacional y la ONU, la segunda fase de asistencia técnica a los proyectos de sustitución de cultivos ilícitos, en la Uribe, Meta.

Adicional a esto, la universidad ha diseñado proyectos pecuarios en ovinos. Con el apoyo de la Gobernación del Meta, se han invertido alrededor de 2.000 millones de pesos para los diferentes espacios territoriales, sobre todo en el producto pecuario, que aún no ha sido explotado en la región y que tiene todo el potencial de consumo interno y de exportación.

Maestros constructores de Paz

La Asociación de Educadores del Meta, ADEM, ha venido promoviendo la permanencia de la paz en todo el departamento, a través del proyecto “Las escuelas como territorio de paz” que va encaminado a sacar el conflicto de los espacios educativos e inculcar en cada miembro de la comunidad académica la importancia de convivir en paz en el entorno de la escuela o Vereda. Luis Cardenio, docente del colegio Gilberto Álzate y actual Secretario de asuntos jurídicos de ADEM, asegura que, “es importante rescatar los momentos críticos que ha tenido que padecer el pueblo durante la época de la violencia. “Desde ésta óptica, los maestros apoyamos la construcción de la cultura de paz en nuestro Departamento”.

 

Educación de los exguerrilleros

En aras de fortalecer los procesos educativos en la construcción de paz, en el marco del posconflicto, Periódico del Meta conversó con Luz Marina Giraldo, reinsertada de las Farc, quien reside en el Espacio territorial de capacitación y reincorporación (ETCR) Mariana Páez, en Mesetas, Meta. Giraldo, o Yesenia, como es llamada en el ETCR fue, durante muchos años, enfermera de combate en el Bloque Oriental de guerrilla de las Farc. El trabajo que desarrolla la ahora líder, es político y organizativo, con cerca de 300 excombatientes.

En este proceso, Yesenia, rescata que la educación es la puerta que se abre para una nueva vida, además dice: “desde mi experiencia personal, durante los 14 años en la cárcel, aproveché para validar primaria y bachillerato. Para sacar adelante un proyecto de vida se debe estar educado y capacitado para tal fin”. Actualmente ella es licenciada en pedagogía infantil de la Universidad de Magdalena.

En la ETCR Mariana Páez, la disposición y el compromiso de los excombatientes es notable, según cifras proporcionadas por Yesenia, actualmente hay 21 técnicos agropecuarios de Panaca; 17 técnicos agropecuarios del Sena; 52 estudiantes de liderazgo y administración de empresas con la alianza MERUM de Villavicencio;  107 exguerrilleros adscritos al programa “Arando la educación” para la validación de primaria y bachillerato; 25 excombatientes adscritos al programa de validación de saberes del Sena en los temas de salud y 7 exguerrilleros estudiando medicina en Cuba. El trabajo que se ha desarrollado no es sólo educativo, sino también laboral, para curar las heridas de la guerra y brindar herramientas se subsistencia de los reinsertados.

Sin embargo, la líder política afirma que le preocupa que desde junio de este año se terminó el primer ciclo de Arando la Educación, “estamos a 3 meses de terminar el año y no se han retomado las clases, estamos en un limbo, porque no sábenos qué va a pasar con a educación de nuestra gente”. Adicional a eso, también contó que, no sólo en ese escenario se interrumpió el proceso educativo “estábamos haciendo un diplomado de “Liderazgo e ideas de negocio” en la alianza MERUM y también fueron suspendidas las clases, teníamos 52 personas adscritas a este diplomado y sin ningún argumento nos retiraron los profesores”.

“No nos han activado la educación en ningún espacio territorial a nivel nacional, todos los muchachos están en la espera, acá teníamos 24 personas para graduarse a final de año, y es muy preocupante que la gente está perdiendo tiempo educativo, que es valioso, porque si no se gradúan este año, el siguiente deben retomar, y la idea es no dejar que la gente pierda el interés”. Esto afirma, con preocupación, Yesenia.

La educación, es un escenario amplio, que sin lugar a dudas transforma las realidades de las personas que acceden a ella. Para Colombia, uno de los países más desiguales de América Latina, aumentar los índices de educación es prioritario, y mucho más en marco de la construcción y consolidación de un país en paz.