Ejes del Meta en la transformación productiva

La agroindustria juega un papel importante en el eje dinamizador de la economía en el Meta.

La producción agropecuaria, la industria, el turismo y la construcción son algunos de los responsables de la dinamización del departamento que busca diversificar para depender menos del petróleo.

De enero a marzo, las empresas metenses registraron exportaciones superiores a los 3 millones 900.000 dólares, continuando con la misma tendencia de todo el año pasado, cuando se reportaron ventas al exterior por un valor de 5 millones de dólares.

Este año, según el Banco de la República, el crecimiento en comercio exterior se debió a la venta de aceites de soya a Ecuador y Venezuela; de cauchos técnicamente especificados a Chile, Perú y Brasil, y de máquinas de sondeo o perforación con destino a Gabón.

En el 2018, el Banco había quedado establecido que las ventas de caucho a Chile y Perú habían liderado el incremento de los valores en las exportaciones.

Y no es casualidad, porque, actualmente, en el Meta hay sembradas alrededor de 24.000 hectáreas (ha) de caucho, de las cuales 14.000 están en Puerto López. Del total del departamento, hay 12.000 hectáreas que están listas para rayar, pero solo la mitad está en producción pues, a pesar de las cifras que significan para el Meta, el sector atraviesa un momento difícil en todo el mundo por los precios.

De acuerdo con el secretario técnico de la cadena del caucho de la Gobernación del Meta, Carlos Barney, los pequeños y medianos productores de caucho están solicitando que el Gobierno nacional les ayude a instalar otra planta de transformación de caucho que les permita tener una segunda posibilidad de venta, pues actualmente la mayoría de la producción la venden a la empresa Mavalle.

Esta iniciativa coincide con el propósito de desarrollar los procesos industriales para darles valor agregado a los productos que se sacan en el Meta, es decir, de fortalecer el comercio a través de la industria.

Una de las mejores pruebas de esta necesidad es que, en los primeros días del cierre permanente de la vía a Bogotá, algunas empresas que compran la leche en el Meta pero la pasteurizan en otras regiones reportaron a sus clientes minoristas que había escasez de sus productos.

“Es muy importante poder tomar esas empresas que están haciendo estos procesos agrícolas y pecuarios y poder ponerlos en un proceso industrial. Es el colmo que nosotros enviemos, por ejemplo, las frutas a Bogotá y de allá nos la devuelvan convertidas en jugos y en otras cosas”, dice Jorge Arango, director ejecutivo de Fenalco Meta.

Esto ayudaría a hacer efectivo el potencial que el departamento ha demostrado. De acuerdo con Arango, “somos grandes proveedores de productos de la canasta familiar, yuca, plátano, las frutas, la carne, pollo y cerdos”.

Además, es importante comenzar a cerrar las brechas de capital humano y abrir espacios laborales para que los profesionales recién graduados encuentren un sitio donde poner en práctica lo que han aprendido. Así lo explica el decano de la facultad de Administración de Empresas Agropecuarias de la Universidad Santo Tomás, Miguel Riveros.

“La idea de tener capital humano formado es primero saber qué es lo que necesita el departamento que se forme, porque como academia puedo decir qué está la gente estudiando”, afirma.

Una vez se hayan abierto esos espacios, Riveros explica que se debe aplicar el talento en hacer que “ese sector agropecuario pase de ser productivo a ser transformador. Ahí es donde viene la agroindustria. Ese es un paso que requiere dinero, que la gente esté asociada, conectada, y la población está comenzando a darse cuenta de que solos no pueden industrializarse, es en colectivo”, concluye.

 

 

 

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