El debate de las cabalgatas

Giovany Ángel Ángel,Experto en turismo

Por: Giovany Ángel Ángel, experto en turismo

Cada vez que llega una festividad en la cual está involucrada una cabalgata se suscitan diferentes puntos de vista en torno a la conveniencia o no de su desarrollo.

El argumento fácil para atacarlas es decir que no hacen parte de nuestra cultura, ¿pero usted se ha preguntado cómo creció Villavicencio y como se colonizó el Llano? A estas manifestaciones populares debemos buscarles un contexto cultural, histórico y social.

Tanto quienes las atacan como los que al defienden tienen algo por aportar y de justa razón. Sí, la ciudad se vuelve un caos cuando los caballistas salen porque afectan el tráfico y las calles quedan oliendo mal; sí, hay maltrato animal y sí, hay mal comportamiento de unos pocos, pero creo que el debate hay que llevarlo a algo más profundo y obviamente hay que darle un concepto turístico, cultural y social.

Los invito a pensar en una cabalgata de verdad de a caballo por las cordilleras menores, los invito a conocer Villavicencio y a devolverle algo a nuestros fundadores que recorrieron caminos de herradura que hoy o mañana pueden darnos un símbolo de patrimonio y tradición a lo que tanto pelean.

No creo que acabar las cabalgatas sea la solución, creo que se deben hacer en el lugar correcto, con los caballos adecuados y la gente correcta, que todo aquel que monte un caballo sepa que usar sombrero, botas, alpargatas o pie limpio es símbolo de nuestra idiosincrasia y no de un día para sacar a pasear un animal bonito.

Quisiera ver caballos aperados de manera adecuada y riendas templadas como sinónimo de respeto al camino, quisiera que el ‘licor’ que tomaran todos fuera el aire puro de la montaña, el agua de las quebradas y porqué no, mero Aguardiente Llanero pa’ pasar el susto de un reborde de montaña, de esos que hacen apretar nalga y recordar que un caballo es ejemplo de fiereza y humildad.

Una cabalgata en el sector rural servirá para mostrarle a mi hija bonitos ejemplares y contarle la manera en que hombres de a caballo recorrían los caminos reales o de herradura por donde espero de su mano seguir transitando por muchos años más.